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Quién gestiona Wall Street

Quién gestiona Wall Street
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La mayor transferencia de riqueza de la historia, la IA y la jubilación de veteranos impulsan un cambio profundo en un negocio que mueve billones y donde los 'Millennials' piden paso para tomar las riendas. Leer
MERCADOSQuién gestiona Wall Street
  • SERGIO SAIZ
Actualizado 31 JUL. 2026 - 23:36Nueva York sigue siendo la gran plaza financiera, pero las operaciones se descentralizan hacia otros estados, como Florida, Washington o Texas.DREAMSTIMEEXPANSIÓNSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La mayor transferencia de riqueza de la historia, la IA y la jubilación de veteranos impulsan un cambio profundo en un negocio que mueve billones y donde los 'Millennials' piden paso para tomar las riendas.

"Soy madre de un niño". Así se presenta Krystal Julius en su perfil de LinkedIn antes de añadir que también es socia directora de su propio equipo de gestión patrimonial: Julius Wealth Management, integrado solo por mujeres, que opera bajo el paraguas de Merrill Lynch en la localidad de Wayzata, en Minnesota, a más de 2.000 kilómetros de Wall Street.

Se trata de una de las nuevas gestoras estrella de Wall Street que se cuela habitualmente en las primeras posiciones de la mayoría de ránkings del país por valor de activos gestionados. Su caso encarna a la perfección la transformación que vive la profesión de gestor de patrimonios en el parqué de Nueva York.

Durante décadas, la imagen del asesor financiero estadounidense estuvo asociada a un veterano del parqué vestido con un traje impecable, rodeado de pantallas y pendiente de la apertura de los mercados. Eso ya es cosa del pasado. Los millennials piden paso para hacerse con el control y las grandes fortunas del mundo confían en jóvenes promesas para gestionar su incalculable patrimonio.

La profesión vive la mayor transformación de su historia, impulsada por tres fuerzas que están cambiando las reglas del juego: la inteligencia artificial, la mayor transferencia generacional de patrimonio de la historia y la inminente jubilación de miles de banqueros privados que durante décadas dieron forma a uno de los negocios más rentables de Wall Street. El cambio generacional es evidente. En primer lugar, porque muchos ya ni siquiera viven ni operan desde Nueva York.

El negocio nunca había sido tan grande. Las principales divisiones de banca privada y gestión de patrimonios de Estados Unidos administran cifras récord, impulsadas por la recuperación de los mercados, el regreso de las salidas a Bolsa y la creación de una nueva generación de millonarios ligados a la inteligencia artificial, el capital riesgo y las empresas tecnológicas.

Morgan Stanley, JPMorgan, Bank of America o Wells Fargo han vuelto a registrar máximos históricos en activos bajo gestión, convirtiendo este negocio en uno de los motores más rentables de toda la banca estadounidense.

Nuevo perfil

El dinero ya no se gestiona igual bajo este nuevo liderazgo. El gestor del siglo XXI dedica cada vez menos tiempo a preparar informes, tomar notas o elaborar propuestas de inversión. Eso es cosa de la IA.

Y para quienes temen que los robots sustituyan al talento humano, paradójicamente cuanto más avanza la tecnología, más valor adquiere el olfato de los gestores para seguir multiplicando la riqueza.

Además, aspectos como la confianza, la empatía, la planificación patrimonial o la gestión de conflictos familiares se están convirtiendo en el verdadero elemento diferenciador frente a unos algoritmos que cada vez son mejores realizando tareas técnicas.

La industria afronta además un desafío demográfico de enormes dimensiones. Miles de asesores financieros pertenecientes a la generación del Baby Boom se acercan a la jubilación al mismo tiempo que comienza el denominado Great Wealth Transfer, un proceso mediante el cual alrededor de 124 billones de dólares pasarán de una generación a la siguiente durante las próximas dos décadas.

Para las grandes firmas de Wall Street no basta con conservar ese patrimonio: necesitan convencer a los hijos y nietos de sus clientes para que no cambien de asesor cuando hereden las fortunas familiares.

En esa batalla se enmarca el esfuerzo de las grandes entidades por buscar perfiles mucho más jóvenes, con capacidad para conectar con empresarios tecnológicos, fundadores de start up, inversores en activos privados y herederos acostumbrados a gestionar buena parte de su vida desde el teléfono móvil.

Ya no se trata únicamente de batir a un índice bursátil. El trabajo consiste en diseñar estructuras fiscales internacionales, coordinar sucesiones familiares, gestionar fundaciones, invertir en mercados privados o acompañar a emprendedores antes y después de vender sus empresas.

La geografía del poder económico también ha cambiado. Nueva York continúa siendo el gran centro financiero mundial y concentra una parte sustancial del negocio, pero las mayores fortunas hace tiempo que comenzaron a desplazarse hacia otros destinos.

Florida se ha consolidado como la puerta de entrada del capital latinoamericano y como refugio fiscal para numerosos multimillonarios procedentes del noreste del país. Texas, por su parte, se ha convertido en el gran polo de atracción para empresarios tecnológicos, gestores de fondos e inversores que abandonan California atraídos por una menor presión fiscal y un entorno regulatorio más favorable.

Los mejores asesores han seguido a sus clientes y hoy resulta tan habitual encontrar grandes equipos de banca privada tanto en Miami, Dallas o Austin como en Manhattan.

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Fuente original: Leer en Expansión
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