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A diferencia de los filántropos del pasado, los nuevos oligarcas -sobre todo tecnológicos- usan su influencia y se benefician de un entorno regulatorio diseñado a medida para sus intereses corporativos.
Durante la Edad Dorada de EEUU (el periodo entre las décadas de 1870 y 1890), magnates millonarios operaban desde las sombras sobornando a diputados dóciles para que hicieran su voluntad. Bajo la presidencia de Donald Trump, los multimillonarios han ido un paso más allá. Algunos forman parte de su gabinete.
Según una estimación, los miembros del equipo de Trump tienen un patrimonio neto total de 7.500 millones de dólares, por lo que su administración es la más rica de la historia estadounidense. Si se incluye al presidente, la cifra asciende a 14.000 millones de dólares.
Estados Unidos se ha enorgullecido durante mucho tiempo de ser la principal democracia del mundo. Sin embargo, su sistema de Gobierno está cada vez más dominado por una élite económica que ha aprovechado su inmensa riqueza para ejercer una influencia política tangible.
"Ahora los magnates se están involucrando en el Gobierno. El resultado es que los multimillonarios han capturado el poder político en EEUU", afirma Ro Khanna, miembro demócrata de la Cámara de Representantes por California. El selecto grupo de multimillonarios que rodea a Trump no sólo goza de un acceso privilegiado a él, sino que también domina el panorama mediático y la economía tecnológica. Algunos incluso alardean abiertamente de su influencia sobre los centros de poder.
Fundadores tecnológicos
Sam Altman
Sam Altman.Patrimonio neto: 3.400 millones de dólares
Altman, consejero delegado de OpenAI y antes crítico de Trump, se ha convertido en uno de los asesores más destacados del sector privado del Gobierno en materia de inteligencia artificial. Estuvo junto a Trump el día siguiente de su segunda investidura, en el que anunció un plan para desarrollar centros de datos en EEUU por valor de 500.000 millones de dólares.
Jeff Bezos
Jeff Bezos.Patrimonio neto: 284.000 millones de dólares
El fundador de Amazon ha hecho grandes esfuerzos por ganarse el favor de Trump. Como propietario de The Washington Post vetó un editorial que apoyaba a Kamala Harris para la presidencia. Se cree que las disposiciones de la ley One Big Beautiful reducirán los pagos de impuestos de Amazon a corto plazo en miles de millones de dólares.
Larry y David Ellison
Larry Ellison (izquierda) y su hijo David (derecha).Patrimonio neto: 284.000 millones de dólares
Larry Ellison, cofundador de la empresa de software Oracle, ha forjado una amistad personal con Trump. Fue uno de los principales beneficiarios del acuerdo para que TikTok siguiera operando en Estados Unidos, ya que Oracle se aseguró una participación en la nueva entidad estadounidense. Su hijo David es consejero delegado de Paramount Skydance.
Reid Hoffman
Reid Hoffman.Patrimonio neto: 2.700 millones de dólares
Cofundador de LinkedIn, Hoffman es uno de los mayores donantes del Partido Demócrata y ha contribuido a definir su plan en materia tecnológica. Ha instado al partido a adoptar la IA combinando inversión pública y enfoques basados en el mercado para fomentar la innovación.
Jensen Huang
Jensen Huang.Patrimonio neto: 194.000 millones de dólares
Consejero delegado del fabricante de chips Nvidia, es un visitante frecuente de la Casa Blanca y ha presionado con éxito para que se modifiquen las políticas estadounidenses sobre la exportación de chips de inteligencia artificial.
Alex Karp
Alex Karp.Patrimonio neto: 15.700 millones de dólares
Antiguo demócrata y cofundador de Palantir, donó un millón de dólares al fondo de investidura de Trump y otro millón al movimiento Maga Inc. pro-Trump. En el año posterior a la reelección de Trump, los ingresos de Palantir provenientes de contratos federales se dispararon un 65%, alcanzando casi los 2.200 millones de dólares.
Elon Musk
Elon Musk.Patrimonio neto: 791.000 millones de dólares
El hombre más rico del mundo, Musk personifica el poder político de los magnates empresariales en la órbita de Trump y aportó más de 250 millones de dólares para contribuir a su elección. Su empresa SpaceX ha firmado enormes contratos con el Gobierno federal.
Mark Zuckerberg
Mark Zuckerberg.Patrimonio neto: 205.000 millones de dólares
Meta, la empresa de Zuckerberg, aportó un millón de dólares al fondo de investidura de Trump, contribuyó al proyecto del salón de baile de la Casa Blanca y le pagó 25 millones de dólares para resolver una demanda. El gigante tecnológico se ha beneficiado de la política permisiva de la administración sobre la regulación de la IA.
Capital riesgo y Wall Street
Bill Ackman
Bill Ackman.Patrimonio neto: 8.800 millones de dólares
Consejero delegado de Pershing Square Capital Management, la firma de inversión activista que fundó en 2004, Ackman se ha convertido en una figura muy conocida en los últimos años gracias a sus numerosos tuits a favor de Trump. Defensor de la reducción de impuestos corporativos y la desregulación, Ackman ha defendido con rotundidad la agenda de Trump.
Marc Andreessen
Marc Andreessen.Patrimonio neto: 1.900 millones de dólares
Andreessen, un capitalista de riesgo que donó tres millones de dólares a Maga Inc. el año pasado, ha asesorado a la administración Trump en materia de política tecnológica y se ha beneficiado de un entorno regulatorio más favorable a la IA que el que existía bajo la administración Biden.
Stephen Schwarzman
Stephen Schwarzman.Patrimonio neto: 1.900 millones de dólares
Cofundador y consejero delegado de Blackstone, la mayor gestora de activos alternativos del mundo, Schwarzman mantiene una estrecha relación con el presidente. Blackstone se ha beneficiado de la agenda desreguladora de Trump y de su decisión de abrir el mercado estadounidense de planes de jubilación 401(k), valorado en 9 billones de dólares, al capital privado.
George Soros
George Soros.Patrimonio neto: 7.500 millones de dólares
Soros es uno de los donantes más influyentes del Partido Demócrata. Ha donado miles de millones a Open Society Foundations, que distribuye subvenciones a causas progresistas, y está aportando millones de dólares para apoyar a candidatos demócratas en las elecciones de mitad de mandato de este año.
Peter Thiel
Peter Thiel.Patrimonio neto: 31.500 millones de dólares
Thiel, uno de los primeros partidarios de Trump que financió la campaña al Senado de JD Vance, es cofundador de Palantir, que ha obtenido contratos del Gobierno federal en áreas como el control de la inmigración, la inteligencia artificial y la integración de datos.
Jeff Yass
Jeff Yass.Patrimonio neto: 67.400 millones de dólares
Cofundador de la firma de trading Susquehanna, Yass donó 16 millones de dólares a Maga Inc. en 2025. Como propietario de una participación multimillonaria en ByteDance, el grupo tecnológico chino propietario de TikTok, Susquehanna se ha beneficiado del acuerdo negociado por Trump que facilitó a esta red social seguir operando en Estados Unidos y permitió a los inversores de ByteDance conservar sus participaciones.
Trump, favorable a las empresas
Los defensores del Gobierno afirman que Trump es un presidente muy favorable a las empresas y que quiere trabajar con el sector financiero y la industria para lograr resultados, en lugar de considerarlos como adversarios. Sus oponentes declaran que este sistema constituye la nueva oligarquía estadounidense y recalcan el creciente poder de la élite económica.
El lugar en el que la influencia de los multimillonarios se siente con mayor intensidad es Washington. Ya no contentos con ejercer presión desde la distancia, los magnates, especialmente los de Silicon Valley, se han infiltrado en el ecosistema de la capital: han asumido funciones de asesoramiento en el Gobierno, han creado vínculos en el Capitolio y su opinión sobre los temas más importantes del momento, como la inteligencia artificial y la política industrial, ha cobrado más importancia.
Asisten a cenas ostentosas, donan millones de dólares a proyectos de recaudación de fondos de la Casa Blanca y se fotografían con Trump prometiendo inversiones astronómicas en Estados Unidos. Muchos se han beneficiado de exenciones fiscales y reguladoras, políticas que favorecen a sus empresas y, en algunos casos, lucrativos contratos gubernamentales por valor de miles de millones de dólares.
Pero a diferencia de los magnates del pasado, que a menudo donaban mucho dinero a instituciones públicas, los multimillonarios tecnológicos actuales muestran una "completa indiferencia hacia cualquier tipo de labor social y hacia la necesidad de compensar a las personas por las perturbaciones que han causado en sus vidas", opina Quinn Slobodian, historiador del capitalismo de la Universidad de Boston.
'Caso Citizens United'
Un detonante para la creciente influencia de los multimillonarios en el sistema político estadounidense fue el fallo del caso Citizens United del Tribunal Supremo en 2010, que dictaminó que las donaciones de las empresas a las campañas electorales estaban protegidas por la Primera Enmienda.
Como consecuencia, los ricos estadounidenses donaron 31 millones de dólares en las elecciones de 2010 y en la campaña electoral de 2024 las cien familias multimillonarias donantes más grandes aportaron 2.600 millones de dólares.
Un gran porcentaje de ese dinero provino de tan solo unas pocas personas. Tres multimillonarios -Elon Musk, Miriam Adelson y Timothy Mellon- aportaron más de un tercio de los 1.500 millones de dólares gastados en la campaña electoral del ahora presidente Trump.
El gasto en campañas por parte de los multimillonarios ha aumentado a medida que se ha ampliado la brecha entre ricos y pobres. Según Jeffrey Winters, profesor de ciencias políticas de la Universidad Northwestern, el porcentaje de la riqueza total de Estados Unidos que poseen las 400 personas más ricas del país ha aumentado un 146% en los últimos 30 años, mientras que el de la mitad más pobre ha disminuido un 25%.
Políticas económicas
El hecho es que las políticas económicas de Trump son más favorables a las empresas que las de Biden. La Casa Blanca rechaza cualquier mención a una nueva oligarquía.
Altos ejecutivos han afirmado que Trump ha sido beneficioso para el sector privado. El año pasado, David Solomon, consejero delegado de Goldman Sachs, elogió la relación de Trump con la comunidad empresarial y afirmó que "era una experiencia diferente a la que hemos tenido en los últimos cuatro años".
Los líderes tecnológicos también han elogiado la política de no intervención de la administración Trump en la inteligencia artificial, que ha contribuido a generar un gran crecimiento del sector y a posicionar Estados Unidos como líder mundial en esta tecnología.
En una reunión en la Casa Blanca el pasado septiembre, Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, afirmó que "es un cambio muy positivo tener un presidente tan favorable a las empresas y a la innovación". Safra Catz, consejera delegada de Oracle, declaró en la misma reunión que Trump "ha fomentado la innovación y la creatividad estadounidenses".
Sin embargo, otros advierten que el equilibrio de poder se está inclinando decisivamente a favor de las grandes empresas. En su discurso de despedida el año pasado, Biden advirtió que se estaba gestando una oligarquía en Estados Unidos con una peligrosa concentración de poder en manos de unos pocos multimillonarios, lo que podría representar un peligro real para el país.
Donantes multimillonarios
El Partido Demócrata también cuenta con bastantes donantes multimillonarios con estrechos vínculos con políticos de alto rango del partido, como el cofundador de LinkedIn Reid Hoffman, el financiero George Soros, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, el cofundador de Facebook Dustin Moskovitz y la filántropa Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs.
La influencia de la riqueza en los demócratas está personificada por JB Pritzker, heredero de la cadena hotelera Hyatt y uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, quien es gobernador de Illinois y está considerado por muchos como aspirante a la nominación presidencial demócrata en 2028.
Regalo a la clase capitalista
Los oligarcas tecnológicos de hoy muestran menos entusiasmo por los grandes gestos públicos. Según Slobodian, Musk es el principal responsable. Como director del ahora disuelto Departamento de Eficiencia Gubernamental, parecía inmune a la posible reacción pública que pudiera sufrir al desmantelar agencias gubernamentales y despedir a decenas de miles de empleados federales.
De hecho, disfrutaba de su papel: blandió una motosierra que le regaló el presidente argentino Javier Milei y alardeó de haber puesto fin a la agencia de ayuda internacional estadounidense.
Otros empresarios también han ejercido una influencia real en las políticas, aunque de una manera menos ostentosa. Uno de ellos es David Sacks, el inversor de capital riesgo de Silicon Valley que fue asesor de Trump en materia de inteligencia artificial y criptomonedas desde enero de 2025 hasta marzo de este año. En ese cargo, redujo las restricciones a la exportación de algunos chips de inteligencia artificial a China, argumentando que esto fortalecería a las empresas estadounidenses y frenaría el ascenso de Huawei. También fue uno de los artífices de una orden ejecutiva de Trump cuyo objetivo era limitar la capacidad de los estados para regular la inteligencia artificial. Los críticos afirman que la firma de capital de riesgo de Sacks, Craft Ventures, tiene inversiones que podrían beneficiarse de la agenda de desregulación de la administración Trump.
Pero incluso los ricos sin un cargo oficial en la administración pueden influir en la agenda política y obtener beneficios de leyes que les sean favorables a ellos y a sus empresas.
Por ejemplo, la Ley One Big Beautiful Bill del año pasado contenía importantes reducciones de impuestos para los multimillonarios. Concede recortes de impuestos al 1% más rico de la población que triplican los otorgados al 60% más pobre del país. Además, ha recortado el gasto en ayuda alimentaria, educación y Medicaid, el plan de seguro médico para estadounidenses de bajos ingresos. "Esto fue un regalo total para la clase capitalista", señala Khanna, el diputado demócrata de California.
Pero existen límites a lo que puede lograr Donald Trump. El demócrata Zohran Mamdani fue elegido alcalde de Nueva York el año pasado a pesar del fuerte gasto de sus oponentes multimillonarios, como Bill Ackman, el gestor de hedge fund que apoya a Trump.
Otros candidatos también están utilizando cada vez más la retórica antioligárquica para ser elegidos.
Uno de ellos es Troy Jackson, candidato demócrata al Senado por Maine: se enfrentará a la republicana Susan Collins, cuya campaña de reelección cuenta con el fuerte respaldo de grandes empresas y donantes adinerados.
Khanna sostiene que el péndulo de la historia volverá a oscilar en sentido contrario, de la misma manera en que la edad Dorada allanó el camino para una nueva era de política progresista que promulgó leyes antimonopolio, reformó el sistema tributario y expandió la democracia directa: "Estados Unidos tiene una notable capacidad de autocorrección. Y tras la era Trump, tenemos la oportunidad de forjar un momento histórico".
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