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Exterior de un quiosco, imagen de archivo. R. C.Jueves, 9 de abril 2026, 00:01
... abuelo Elías le dio un consejo: «Hijo mío, lee todos los días el periódico». Mi padre no entendió muy bien la trascendencia de aquella recomendación, pero obedeció, visitó todos los días el quiosco del barrio y, gracias a la lectura de prensa, entendió el entorno, comprendió el mundo, amó su nueva patria chica y actuó en consecuencia: se hizo funcionario, se casó con una extremeña y plantó 300 olivos.Perdí el norte el día que empecé a escribir para el lector. Sí, esa tarde que titulé una crónica pensando en la reacción que provocaría en las redes sociales y las visitas que atraería por su anzuelo morboso y especulativo. Me desnorto cada vez que le doy más importancia a las visitas que tiene una columna que a la columna en sí. O cuando busco la lista de lo más visto, lo más comentado, lo más enviado y anuncio alborozado que estoy en sexta posición. Mi padre murió hace justo un año y nunca dejó de leer el periódico en papel. Ese día, renegué del halago fácil y el ansia de clickbait y ahora, cada vez que me acerco al quiosco resistente, los homenajeo a él y a mi abuelo.
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