A Alemania le incumbe la responsabilidad de reconducir la política exterior de la UE
Regala esta noticia Añádenos en GoogleDiego Núñez
20/05/2026 a las 01:04h.Al terminar la II Guerra Mundial, la cuestión primordial que se plantearon los vencedores fue qué hacer con Alemania. Ya en agosto de 1944, cuando ... el país germano tenía la guerra perdida, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Morgenthau, presentó una propuesta, conocida como el Plan Morgenthau, en la que abogaba por la desmembración de Alemania y la eliminación de su potencial industrial. Tras diversas polémicas dentro de la propia Administración estadounidense, dicha propuesta fue pronto rechazada. Por su parte, los soviéticos promovieron la idea de una Alemania unida, pero desmilitarizada y neutral. En sus 'Memorias' (RBA Libros, pág. 136-37), el que fuera muchos años ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Soviética, Andrei Gromiko, explica con detalle cómo se elaboró esta proposición. Finalmente, el plan que salió adelante fue el angloamericano, partidario de la división del país de cara a la posterior remilitarización de la parte occidental, convirtiéndola así en un bastión contra la URSS.
La Alemania occidental tuvo un desarrollo económico esplendoroso a partir de la década de los 60 hasta el punto de que a menudo se hablaba del 'milagro alemán', pero lo que no se explicitaba es que la base de este esplendor estaba en la energía barata que procedía de Rusia. Las economías de Rusia y de Alemania se han complementado siempre muy bien: Rusia aporta los recursos naturales que Alemania no tiene, y ésta los utiliza para nutrir su gran capacidad tecnológica. Los cancilleres germanos han tenido esto muy claro. Por eso, Willy Brandt, a pesar de la Guerra Fría, inició a comienzos de los años 70 del siglo pasado su 'Ostpolitik'. Esta misma línea la siguieron los cancilleres posteriores (Helmut Schmidt, Helmut Kohl y Gerhard Schröder). A Angela Merkel le tocó lidiar con una situación más compleja debido al problema ucraniano. Tanto en sus 'Memorias' como en entrevistas posteriores a su abandono del poder ha defendido su política de acercamiento a Rusia, a la par que ha reconocido que Ucrania ha sido un puro pretexto para debilitar a Rusia y sobre todo a Alemania por parte de los angloamericanos. Efectivamente, si la 'Paz de Estambul' – como se la conoce ya en la historiografía- de marzo de 2022 hubiese tenido éxito, la guerra podía haber acabado al mes de comenzada.
En las últimas semanas se han producido dos hechos muy reveladores en lo que respecta a la situación actual de Alemania en el terreno geopolítico. Por un lado, la Administración estadounidense anunció la retirada de 5.000 soldados de suelo alemán. Y casi al mismo tiempo, Putin, en respuesta a la hostilidad manifestada por el canciller Merz, declaró que a partir del 1 de mayo suspendía el suministro de petróleo al país germano a través del oleoducto Druzhba. Esta medida ha supuesto un duro golpe para las provisiones del país. La situación económica actual de Alemania es dramática: curiosamente, el propósito de Morgenthau en 1944 se está ahora cumpliendo en cuanto a la pérdida de su potencial industrial. Tanto Alemania como la Unión Europea se están quedando en tierra de nadie, y esto no es nada bueno desde un punto de vista geopolítico. Después del documento de Estrategia de Seguridad Nacional, hecho público por la Administración Trump en diciembre de 2025, y después de la reciente visita de éste a China, está claro que estamos dentro de un Orden Mundial Tripolar, y no hay más remedio que adaptarse a ello. No tiene ningún sentido esta especie de keynesianismo militar que Merz parece que quiere poner en práctica. Más sensato sería retomar la propuesta que ya hiciera Gorbachov en 1990. A Alemania, por su condición histórica y geográfica, le incumbe sin duda la responsabilidad de reconducir la política exterior de la Unión Europea en una dirección más acorde con los nuevos rumbos geopolíticos.
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