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Economía

Repunte global tras el acuerdo EEUU-Irán

Repunte global tras el acuerdo EEUU-Irán
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Los mercados anticipan los efectos positivos del pacto que se escenificará este viernes en Suiza. El final negociado del conflicto no despeja todas las incógnitas para la estabilidad en Oriente Próximo. Leer
Editorial ExpansiónRepunte global tras el acuerdo EEUU-IránActualizado 16 JUN. 2026 - 13:42Vega AlonsoEFE

Los mercados anticipan los efectos positivos del pacto que se escenificará este viernes en Suiza. El final negociado del conflicto no despeja todas las incógnitas para la estabilidad en Oriente Próximo.

La confirmación tras muchos tira y afloja de la paz en Oriente Próximo dio alas ayer a los mercados para romper nuevos techos y facilitó una rápida desinflación del petróleo y del gas natural, que desde finales de febrero han sido termómetros de la incertidumbre geopolítica en la zona, aunque cerraron aún por encima de los precios previos a la guerra. El Ibex 35 superó los 19.000 puntos, una cota que parecía inalcanzable hace apenas unos meses, liderando de nuevo las alzas en Europa, que también llevaron al Eurostoxx a niveles récord, y el tecnológico Nasdaq hizo lo propio al otro del Atlántico, al tiempo que se relajaba rápidamente la presión en el mercado de bonos.

Efecto balsámico

Aunque la ceremonia de firma del acuerdo no se producirá hasta el viernes en Suiza -ya fue suscrito digitalmente el domingo-, y hasta entonces pueden suceder muchos imponderables como los que han ido retrasando la luz verde definitiva al texto por ambas partes, los inversores optaron por anticipar ya sus efectos balsámicos para el comercio global, el coste de la energía y los tipos de interés. Uno de los factores distintivos de esta crisis bélica frente a otras precedentes es que se ha producido en medio de la escalada bursátil de los valores tecnológicos propiciada por las capacidades disruptivas de la inteligencia artificial. Es lo que explica que las grandes bolsas alcanzaran nuevos máximos con facilidad, tras confirmarse la aceptación del memorándum propuesto por Pakistán. Despejada la incertidumbre geopolítica, es difícil ver hasta dónde puede llegar el recorrido alcista de los mercados al calor de las innovaciones y el ansia inversora por tomar posiciones en las cotizadas punteras del sector a través de las próximas salidas a Bolsa de SpaceX, Anthropic y OpenAI.

Costes inevitables

Además de las pérdidas humanas y la destrucción de infraestructuras clave, la guerra que se ha prolongado tres meses y medio tendrá costes económicos insalvables para las partes en disputa y para la economía global. Los más evidentes son la inflación inducida por el prolongado bloqueo de Ormuz y el menor crecimiento resultante, así como el impacto sobre las finanzas públicas de las ayudas desplegadas para ayudar a familias y empresas. Está por ver si esta paz cambia el paso de los bancos centrales, forzados a reaccionar por la escalada de precios, como hizo la semana pasada el Banco Central Europeo. La Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra, cuyas cúpulas se reúnen esta semana, disponen de mayor margen de maniobra, por lo que podrían optar por mantenerse vigilantes hasta ver el efecto real del final del conflicto. En todo caso, la inflación tardará en volver a los niveles del 28 de febrero más que las cotizaciones bursátiles -Fráncfort prevé que no suceda hasta el segundo semestre de 2027- y la energía será, en promedio, bastante más cara en el conjunto del año que durante 2025, lo que ralentizará el crecimiento económico. También lo serán otros suministros críticos por el mayor coste de los fletes y de los seguros mientras no se normalice el paso por Ormuz y se complete el desminado de la principal zona de paso de los buques mercantes, un proceso que podría dilatarse entre uno y tres meses.

Incógnitas y vaguedades

El acuerdo, sin embargo, no despeja todas las incógnitas respecto a las relaciones futuras con Irán, su estatus internacional y regional, o las compensaciones por la guerra. Además, está repleto de vaguedades por las dificultades para conciliar las posturas antagónicas de Washington y Teherán respecto al programa nuclear iraní, los activos financieros de Irán congelados la última década, y el futuro de Líbano -pues Israel se ha desmarcado del acuerdo-. Todo ello configura una paz frágil en la zona, sin duda preferible a la escalada provocada por la beligerancia desestabilizadora del régimen de los ayatolás y la impericia de Donald Trump para desactivar esa amenaza sistémica para la estabilidad en Oriente Próximo sin tener que recurrir a una intervención militar de dudosa efectividad.

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Fuente original: Leer en Expansión
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