Javier Rodríguez Palacios, exalcalde de Alcalá de Henares y diputado en el Congreso, junto a la fotografía de 2014 difundida durante las Ferias de Alcalá en la que aparece Enrique Nogués en una actividad festiva de peña. E. E.
Reportajes la caída del barón Reyerta en el PSOE de Madrid: el diputado Rodríguez Palacios dimite tras filtrar el vídeo de su 'número dos' con una 'stripper'El histórico exalcalde de Alcalá activó un expediente para frenar el ascenso de su rival interno; la militancia lo leyó como guerra sucia y respondió con una rebelión que puso fin a casi dos décadas de poder local.
Más información: Dimite Rodríguez Palacios, histórico socialista, por haber filtrado unas fotos de un compañero con una stripper.
Julio César R. A. Publicada 25 febrero 2026 01:49hJavier Rodríguez Palacios llevaba casi veinte años mandando en el PSOE de Alcalá de Henares cuando decidió apretar el botón que no se vuelve a soltar: activar un expediente contra su número dos por una foto de 2014 con una stripper.
No fue un gesto simbólico ni un aviso interno. Fue, más bien, un movimiento quirúrgico en vísperas de primarias. Y terminó siendo, también, el inicio de su caída. El exalcalde y hoy diputado en el Congreso dimitió como secretario general del PSOE complutense tras una tormenta orgánica que él mismo desató.
La apertura del expediente a Enrique Nogués, secretario de Organización, por una imagen vieja —publicada hace más de una década y ya explotada por el PP en la campaña de 2023— se leyó dentro del partido como una operación de control del censo y del liderazgo local.
El diputado del PSOE, Javier Rodríguez Palacios, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso, a 15 de octubre de 2025. Jesús Hellín / Europa Press
En pocos días, la militancia activó una recogida de firmas para pedir su cese. Más de 300 adhesiones en una agrupación de poco más de 700 afiliados. El mensaje era inequívoco: el problema no era la foto, sino el uso político de la foto. La guerra interna del PSOE de Alcalá tenía su primera víctima mayor.
En los corrillos de la agrupación, la maniobra se interpretó como un tiro que se volvió contra su autor. "Pensó que con la foto lo neutralizaba y lo que hizo fue unir a medio partido en su contra", resume un militante veterano.
Otro afiliado local lo describe con una imagen que se repite estos días en la sede: "Fue como lanzar un búmeran, le volvió de frente".
Rodríguez Palacios intentó reencuadrar su dimisión como un gesto de coherencia ética: no estaba dispuesto, dijo, a compartir ejecutiva con un dirigente con expediente abierto ni a tolerar prácticas que, a su juicio, dañaban la imagen del partido de cara a 2027.
Pero el "bumerán" ya había vuelto: el expediente no debilitó al rival, sino que erosionó su propia autoridad.
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Javier Rodríguez Palacios (Alcalá de Henares, 1972) no es un improvisado. Se formó en una política de despacho largo y procedimiento: ingeniero agrónomo, director de la oficina de Cooperativas Agroalimentarias ante la UE en Bruselas, asesor ejecutivo en el Ministerio de Agricultura con Elena Espinosa.
Su cultura política es la del reglamento, el papel, la cadena de mando. Ese perfil técnico desembarcó en la política municipal con una obsesión clara: ordenar el tablero.
Fue candidato socialista en 2007, portavoz municipal durante años y secretario general del PSOE de Alcalá desde 2012. Intentó una moción de censura fallida, sobrevivió a pactos imposibles y, cuando llegó al poder en 2015, gobernó dos mandatos con una lógica de control orgánico férreo.
Javier Rodríguez Palacios sonríe en un retrato tomado el 18 de abril de 2022, en Alcalá de Henares. Jesús Hellín / Europa Press.
En 2019 revalidó la Alcaldía. En 2023 ganó las elecciones como lista más votada, pero perdió el gobierno por el acuerdo PP–Vox que aupó a Judith Piquet.
Desde entonces, su liderazgo local entró en una fase de desgaste: el PSOE de Alcalá empezó a discutir en voz baja la necesidad de relevo, de nuevas caras y de una estrategia menos dependiente del barón histórico.
Rodríguez Palacios, sin embargo, siguió acumulando llaves internas: vicesecretario general del PSOE-M, presidente del Comité de Ética y Garantías en Madrid, miembro del Comité Federal.
Y dio el salto al Congreso como diputado por Madrid, presentándose como el "primer diputado alcalaíno desde la democracia". Alcalá era su apellido político. Y también su talón de Aquiles.
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El expediente contra Nogués no estalló en el vacío. Llegó justo cuando su secretario de Organización empezaba a articular una alternativa interna de cara a las primarias de 2027.
Rodríguez Palacios lo justificó en el endurecimiento del Código Ético aprobado en 2025 y en el riesgo reputacional de una imagen que "ya dañó" al partido en 2023.
Pero dentro del PSOE complutense la lectura fue otra: no ética, sino táctica. Un disparo preventivo para frenar la consolidación de un rival orgánico.
El expediente se convirtió en símbolo de un liderazgo que, para muchos, había dejado de pilotar la transición generacional y prefería bloquearla.
La reacción fue de manual: la militancia se organizó, pidió su cabeza y le retiró la legitimidad política que no se pierde en los estatutos, sino en el clima interno.
La dimisión fue, en ese contexto, menos un acto voluntario que la constatación de que ya no podía sostener la ejecutiva.
En su carta de renuncia, Rodríguez Palacios añadió otra acusación de fondo: un proceso de afiliación "instrumentalizada", con 200 altas en quince días, que —según él— podía viciar las primarias.
La denuncia revela tanto su fobia política como su ADN: miedo al desorden interno, a la pérdida de control del censo, a que el partido deje de ser administrable.
Enrique Nogués, actual Secretario de Organización del PSOE en Alcalá de Henares, durante una rueda de prensa. Archivo.
Guerra interna
Hay algo casi circular en esta caída. Rodríguez Palacios se formó en la política del procedimiento y ha terminado cayendo por el procedimiento que activó.
Creyó que el partido era un sistema que se corrige con expedientes. La militancia le respondió que el partido también se defiende de quien usa el reglamento como arma.
Ahora, el PSOE de Alcalá queda en manos de una gestora durante los próximos meses. El expediente contra Nogués sigue su curso en el ámbito regional.
Y el partido llega fracturado al ciclo decisivo: primarias internas, definición de liderazgo y municipales de 2027.
Rodríguez Palacios conserva su acta de diputado y su papel institucional. Pero el poder real —el que se ejerce en la sede local— se le ha evaporado en una semana.
La maniobra que pretendía frenar una transición ha acelerado su final. En política, pocas derrotas son tan duras como las que se gestan dentro de casa.
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