La avalancha de migrantes que el 30 de julio entró en Ceuta desde Marruecos no fue una sorpresa. Quizá el número final, unas 80.000 personas, sí desbordó con creces las previsiones del incidente, pero no el hecho de que existían movimientos para movilizar a una multitud de personas para asaltar ese día la frontera española a través del mar. Había información previa. Y así se la comunicó el CNI a la Delegación del Gobierno en Ceuta en una reunión celebrada el día 29.
Ésta es la principal conclusión que arrojó ayer la comparecencia extraordinaria de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Congreso, donde se expuso un relato de los hechos que deja al desnudo la gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, porque hubo una alerta explícita el día antes del asalto y la frontera no se blindó para la ocasión -el control del perímetro es competencia exclusiva de su departamento-. Además, Robles dejó en evidencia también la versión de los hechos de Marlaska, pues a la hora de dar las explicaciones sigue excusándose en que no había ninguna información anticipada por los servicios de inteligencia españoles.
En una escena llamativa, el titular de Interior replicó a su compañera desde la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros al tiempo Robles continuaba dando su versión de los hechos en la Comisión de Defensa del Congreso. Marlaska insistió en el argumento de que "no había ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció". "¿Alguien puede entender que si se hubiera vislumbrado algo parecido a lo que ocurrió el 30 de julio de 2026, teniendo en cuenta lo que había acontecido el 17 y 18 de mayo de 2021, algo, simplemente algo que fuera parecido, ya no a lo del 30 de julio de este año, sino a 2021, cuando entraron 10.000 personas, no se habría elevado a nivel de las más altas instancias para en su caso tomar las medidas extraordinarias y excepcionales que fueran necesarias?", sostuvo.
Visto el choque con Robles, trató de rehuirlo defendiendo la "alta profesionalidad" de los servicios de inteligencia y ensalzando que se han empleado "a fondo". A lo que apostilló: "Estoy convencido que todo el mundo actuó correctamente".
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Ceuta replicó ayer que no recibió ningún "informe" que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30, pero sí admite que recibió información diaria sobre el incremento de llegadas a través del mar.
La contradicción entre los relatos de los dos ministros socialistas viene arrastrándose durante toda la crisis de Ceuta, pero a diferencia de lo que ha pasado en estas semanas anteriores, Robles dio ayer datos y puso fechas a las alertas. Pues enumeró dos reuniones y la advertencia de una amenaza explícita que se estaba gestando. Detalles que cuestionan a Marlaska.
El primer encuentro descrito por Robles tuvo lugar el 27 de julio: hay una reunión del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas; el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano; y el CNI en el que los agentes "plantean la situación", que básicamente es que desde las redes sociales se alienta una interpretación de que por una sentencia del Tribunal Supremo, España no puede expulsar en caliente a quien entra a nado en Ceuta; y que por eso está habiendo más entradas así.
Dos días después, el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, se produce una segunda reunión y la más comprometedora para Marlaska. En ese encuentro, explicó Robles, los agentes de inteligencia "trasladan y dan cuentan en la Delegación del Gobierno de la convocatoria para el día siguiente, precisamente para poder entrar a nado aprovechando una fiesta que se daba en el país vecino". Esa celebración es el Día del Trono, que conmemora al ascenso de Mohamed VI como jefe de Estado en 1999. Y lo que pasó fue que primero miles de personas y después hasta un total de 80.000 entraron a lo largo del día sin oposición en Ceuta. Sin que conste que hubiera ningún dispositivo especial de seguridad para impedir una avalancha.
¿Pero hubo un informe escrito por parte del CNI advirtiendo de la situación? Robles no quiso responder nítidamente a esto, pero de sus palabras se puede interpretar que los avisos de los agentes de inteligencia fueron verbales, ya que dijo que "no hace falta ir a informes manuscritos del servicio de inteligencia", pues el CNI opera de "muchas maneras". En cualquier caso, subrayó que "era sabido, público y notorio en Ceuta que se estaba entrando a nado" por esa interpretación que estaban alentando las redes sociales. Que esa "utilización" se estaba "incrementando" se conocía, zanjó, "sin necesidad de informes o con informes de alguien que son secretos".
De ahí que la conclusión que sale de las explicaciones públicas de la ministra de Defensa es que la información fluyó hacia los responsables de vigilar y asegurar la frontera, que es el Ministerio del Interior y la Guardia Civil. Que la labor del CNI sea secreta, manifestó Robles, "no puede ser un obstáculo" para decir que militares e Inteligencia "realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y el personal de la Delegación del Gobierno".
El 30 de julio, día del asalto masivo a la frontera, amaneció con un titular en la portada de EL MUNDO que decía que "Hay 3.000 [migrantes] en Marruecos esperando a cruzar nado" a Ceuta. La crónica firmada por Andros Lozano, que se publica en la web y la edición impresa horas antes de la entrada masiva, recoge testimonios de guardias civiles de Ceuta que relatan que están desbordados porque están "llegando por cientos cada día". "Sabemos que allí hay miles de personas más", dice uno de esos agentes sobre el auge de los nadadores que están saliendo desde Marruecos.
Uno de los nadadores marroquíes entrevistados en este reportaje es preguntado sobre si ha visto a mucha gente esperando para cruzar. Su respuesta no deja lugar a la duda: "No puedo decirte cuántas, pero hay gente de todas las partes de Marruecos. Casablanca, Nador, Rabat. 2.000, 3.000 personas... Te diría que más de 3.000 personas están esperando en las playas de Marruecos para pasar a nado".
Una frase de este reportaje de EL MUNDO da cuenta de que en Ceuta se sabía de este peligro: "Ceuta vive una crisis migratoria que recuerda cada vez más a la de mayo de 2021, cuando cruzaron a pie y por mar alrededor de 14.000 personas desde Marruecos en apenas cuatro días".
La amenaza no sólo estaba siendo expuesta en las reuniones de las autoridades celebradas los días 27 y 29 en Ceuta. Es que también estaba ya en la portada de los periódicos.
De vuelta a Robles, la ministra explicó ayer que el CNI cuenta con 25 agentes que tienen su destino secreto y que desarrollan su misión en Ceuta. Es la primera vez que se revela una información así. Su trabajo es monitorizar "a diario" la situación desde todos los ángulos posibles, también el de la desestabilización mediante amenazas híbridas.
Por otra parte, la comparecencia de la ministra dejó una petición de "disculpas" a los ceutíes que se sienten "abandonados" y un aviso para Marruecos: "Ceuta y Melilla son españolas y son intocables".