El 12 de marzo de 1986, los españoles votaron en un referéndum su permanencia en la OTAN. Formar parte de la Alianza Atlántica ganó con el 56,85% de los votos. Desde entonces, España comenzó los esfuerzos para mostrarse como un aliado fiable de la organización y un socio rentable para Estados Unidos. Eso se materializó el 1 de diciembre de 1988 con la firma del Convenio sobre cooperación para la Defensa que regulaba el uso de las bases de España para la administración estadounidense. Se hablaba de Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón. Con el tiempo, ese acuerdo se fue renegociando y Estados Unidos eliminó su presencia en Zaragoza y Torrejón para centrarse en las que más le interesaban a nivel estratégico: Rota y Morón. Casi cuatro décadas después de aquel referéndum, las utilidad de las bases parece una moneda de cambio en las deterioradas relaciones entre España y Estados Unidos.
«Esta noche insto al presidente Trump a que traslade todas nuestras bases fuera de España. Tenemos un compromiso con España en virtud del Artículo 5 de la OTAN; pero, ¿acaso deberíamos tener bases aéreas en un país que no nos permite utilizar esos aviones para proteger al mundo contra un régimen nazi de corte religioso», clamó la madrugada del lunes el senador conservador Lindsey Graham. A sus palabras reaccionó el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, afirmando una frase que repite con frecuencia: «No comento comentarios», para luego asegurar que no ha recibido «ninguna indicación al respecto».
«El debate sobre Rota parece más una bravuconada que otra cosa, una forma de amenazar, pero si los asesores de Trump son gente seria, saben que poco pueden hacer», explica a este diario una fuente conocedora de la utilidad de las bases.
Según el artículo 69 del convenio, la vigencia del acuerdo es de ocho años. Sin embargo, se prorroga anualmente si no hay cambios y mientras se renegocia. La última vez que se trató el texto fue al llegar Joe Biden a la administración estadounidense, en 2020. Y volverá a renegociarse en apenas dos años, en 2028. Hace seis, se prorrogó un año para poder dar tiempo al demócrata a asentarse.
En febrero de 2022, la invasión rusa de Ucrania se interpretó como una amenaza para la Alianza Atlántica y los aliados recibieron la guerra en territorio europeo con la necesidad de un fortalecimiento en materia de Defensa: más gasto, más capacidades y un rearme imprescindible.
Una necesidad que se materializó el 8 de mayo de 2023 con un acuerdo firmado entre Margarita Robles y la embajadora de Estados Unidos en España, Julyssa Reinoso, relativo al despliegue de dos buques adicionales de la U.S. Navy en la base naval de Rota «para el desarrollo de la cooperación establecida por el segundo protocolo de enmienda del Convenio de Cooperación para la defensa». Así, Rota pasará este 2026 de tener cuatro a seis destructores de manera permanente en aguas de Cádiz. El acuerdo mantiene el nivel total de personal autorizado, en el caso de la base naval, 5.250 militares y 756 civiles. En Morón puede haber 486 soldados americanos y 43 civiles. En la base aérea suele haber diez aviones estadounidenses de manera permanente. El año pasado llegó a Rota el quinto destructor y el sexto se espera este 2026.
«Los planes no han cambiado y continúan pese al ruido político», asegura esta fuente, que insiste en que «en materia de Defensa, pese a las declaraciones, España y Estados Unidos se entienden y son conscientes de que se necesitan», aclara la misma persona. Porque la situación de Rota es estratégica para Estados Unidos, no sólo desde allí garantizan la seguridad para el escudo antimisiles europeo, sino que es la puerta de entrada al Mediterráneo. «Solo hay que mirar un mapa, ¿dónde va a emplazar una base Estados Unidos con mejores ventajas? En el caso de los barcos, salen de su costa Este y en pocos días están en una base que es una miniciudad americana en Europa», explican. «La mejor prueba de la utilidad de Rota es que dos de los destructores han participado en la misión Furia Épica gracias a donde están atracados», subraya la persona consultada.
Desde Rota, en pocos días pueden llegar a las costas de Líbano e Israel, donde ahora mismo estarían los destructores. Además, pueden cruzar el Canal de Suez para llegar al Golfo. «Se habla mucho de que se lleven los barcos a Marruecos, pero esa posibilidad es casi imposible, porque la excusa para estar en Rota es la protección de la Alianza Atlántica, es una de las capacidades que ellos prometen al resto de aliados», aseguran. Por lo que, con la utilidad de Rota fuera del debate, habrá que ver cuál es el peaje a la crisis diplomática entre los dos países.