Pedro Sánchez conversa con Giorgia Meloni durante una cumbre europea en Bruselas Unión Europea
Macroeconomía Sánchez da un giro y se alinea con Francia, Italia y Países Bajos para exigir a la UE mano dura comercial contra ChinaEspaña firma un documento con otros cuatro Estados miembros en el que denuncia que las "prácticas desleales" de Pekín han provocado que la industria europea pierda un millón de empleos entre 2019 y 2025.
Más información: Sánchez desconcierta a sus socios con su acercamiento a China: "Está muy alejado de la posición mayoritaria de la UE"
Juan Sanhermelando Bruselas Publicada 25 mayo 2026 02:04h Las clavesLas claves Generado con IA
En un giro de 180 grados respecto a la posición que defendía hace apenas un mes, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha sumado este domingo a Francia, Italia, Países Bajos y Lituania para reclamar a la Comisión de Ursula von der Leyen un endurecimiento de la política comercial contra China con el objetivo de proteger a la industria europea.
Los cinco países han suscrito un documento informal (non-paper, en jerga bruselense) en el que alertan de que "algunos de los principales socios comerciales de la UE" recurren de forma creciente a "prácticas comerciales desleales", entre ellas "nuevas barreras comerciales" o "sobrecapacidades industriales sistémicas y estructurales".
"Esta situación ha tenido un impacto directo sobre la industria europea, que perdió un millón de empleos entre 2019 y 2025", denuncia el texto. Aunque España y sus socios no mencionan en ningún momento de forma directa a Pekín,todas las referencias apuntan a la política industrial china y a la avalancha de exportaciones subvencionadas procedentes del gigante asiático.
Sánchez desconcierta a sus socios con su acercamiento a China: "Está muy alejado de la posición mayoritaria de la UE"Además, el movimiento se produce en vísperas del debate que Von der Leyen ha convocado para el próximo viernes 29 de mayo en el colegio de comisarios sobre la nueva estrategia europea hacia China, en el que está previsto que Bruselas plantee nuevos instrumentos defensivos para frenar la avalancha de productos chinos low cost.
La firma de este documento supone un viraje respecto a la línea mantenida por Sánchez en los últimos años sobre China. El presidente del Gobierno ha realizado cuatro viajes oficiales a Pekín en cuatro años y, durante su última visita en abril, defendió públicamente que la Unión Europea debía estrechar relaciones con el gigante asiático.
Aquellas declaraciones provocaron desconcierto entre varios socios europeos porque chocaban con la estrategia dominante en Bruselas, centrada precisamente en reducir las dependencias estratégicas respecto al régimen de Xi Jinping.
También resulta significativa la ausencia de Alemania entre los firmantes, pese a tratarse de la principal potencia industrial europea y de uno de los países más expuestos comercialmente al mercado chino.
España, Francia, Italia, Países Bajos y Lituania plantean a Bruselas tres bloques de reformas, a corto, medio y largo plazo. Entre las medidas inmediatas, el Ejecutivo comunitario debe reforzar la plantilla de su departamento de comercio para acelerar las investigaciones antidumping y antisubvenciones.
"Los problemas de personal no pueden convertirse en un factor limitante del número y calidad de las investigaciones futuras, y el retraso acumulado no puede esperar hasta el próximo marco financiero plurianual para encontrar una solución", dice el texto.
España se convierte en el 'caballo de Troya' de los coches chinos en la UE en plena crisis de la industria europeaEl documento también pide abrir con mayor frecuencia investigaciones de salvaguardia cuando existan perturbaciones sectoriales amplias derivadas de "sobrecapacidades globales". Los firmantes consideran insuficiente el actual enfoque "producto por producto", especialmente cuando las perturbaciones afectan a varios segmentos de una cadena de valor, donde imponer aranceles únicamente sobre un segmento puede resultar insuficiente o perjudicar a industrias transformadoras ya debilitadas.
España, Francia, Italia, Países Bajos y Lituania defienden además un "mayor activismo" de la UE ante la Organización Mundial del Comercio. En concreto, proponen impugnar de forma "más sistemática" medidas comerciales consideradas incompatibles con las reglas multilaterales y combatir lo que definen como "políticas y prácticas no de mercado".
A medio plazo, los cinco países abogan por un endurecimiento de las normas anticircunvención, ya que en la actualidad algunas empresas eluden los aranceles europeos trasladando parte de la producción a terceros países o realizando operaciones mínimas de transformación.
Así ha ocurrido en el caso del acero inoxidable indonesio, donde Bruselas detectó desvíos de producción y exportaciones a través de países como Taiwán, Turquía y Vietnam para esquivar los aranceles europeos; o con el biodiésel estadounidense, con operaciones vinculadas a mezclas y reexportaciones desde terceros países, especialmente Canadá y Singapur.
Seguridad económica
El texto también plantea revisar el mecanismo que limita los aranceles al nivel mínimo necesario para corregir el perjuicio causado a la industria europea. Los cinco Gobiernos consideran que en determinados casos esa limitación reduce la eficacia de las medidas comerciales.
Los cinco países piden además incorporar el concepto de "seguridad económica" como criterio en la evaluación del interés de la Unión. "Dado el deterioro progresivo de industrias y cadenas de valor estratégicas, la seguridad económica podría actuar como factor decisivo cuando entren en conflicto los intereses de productores, consumidores y usuarios".
El tercer bloque recoge reformas de largo plazo. Entre ellas figura estudiar mecanismos para actuar contra empresas que trasladan producción a terceros países tras ser objeto de medidas comerciales en su país de origen. También se plantea analizar la posibilidad de aplicar recargos arancelarios antisubvención a nivel empresarial y no únicamente por país y producto.
Finalmente, España y sus socios proponen abrir un debate sobre un nuevo instrumento comercial europeo de carácter transversal para responder a "distorsiones significativas de mercado" que no puedan corregirse con las herramientas actuales.
El documento cita en concreto "un mecanismo de resiliencia activado cuando las fuentes de suministro europeas estén excesivamente concentradas". "Este instrumento podría incluir aranceles adicionales o contingentes arancelarios con el objetivo de proteger a los productores europeos", concluye el texto.