Quizás, como en la película Regreso al futuro, el coche de Pedro Sánchez se transformó este lunes en un DeLorean en el que introdujo una fecha para viajar al pasado: a 2023. El presidente del Gobierno ha apelado a la victoria del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, con cerca del 44% de los votos, para recuperar la estrategia del miedo que empleó en el camino a las últimas elecciones generales celebradas en España. El país recorre ya la senda para las urnas en 2027 -aún por determinar cuándo- y el jefe del Ejecutivo desempolva el mensaje: "Somos la vanguardia del avance frente a los reaccionarios".
Sánchez ha reunido a los diputados, senadores y eurodiputados sociales en el Congreso para, de forma simbólica, dar por iniciado el curso político y trasladar los mensajes que van a marcar estos últimos meses de legislatura. La victoria de AfD permite al secretario general del PSOE orillar las investigaciones por corrupción que cercan a La Moncloa y Ferraz -de las que no ha hecho una sola mención- y poner el foco en el crecimiento de Vox en España y de la entente que construye con esta formación el PP y que ya está en marcha en distintos gobiernos autonómicos. "Lo que vimos ayer en Sajonia es un aviso y una constatación. El aviso de que la amenaza ultra, gracias en gran medida a la rendición de la derecha tradicional, gana terreno en Europa y en el mundo. Y también la constatación de que un gobierno como el de coalición progresista como el español es más necesario que nunca", ha arengado a los suyos.
Desde que sucedió la crisis de Ceuta, con la entrada masiva los días 30 y 31 de julio de más de 70.000 inmigrantes -y aún no hay cifra oficial de los que permanecen en la ciudad autónoma-, Sánchez y los socialistas trataron de poner el foco en como países como Rusia, EEUU o Israel habían generado en esas semanas -sobre todo las posteriores, como ha acotado la Comisión Europea- campañas de desinformación y ataques al gobierno español. "Habréis visto que está toda la internacional ultraderechista atacando a España. En Europa y al otro lado del atlántico. Por algo será. Tras ocho años de Gobierno progresista, España es la demostración de que lo contrario al odio es nuestro avance".
Este es el eje que vuelve a poner sobre la mesa Sánchez: esgrimir el peligro de que lleguen al poder PP y Vox porque eso, reflexiona, pondría en jaque las medidas y los derechos y avances impulsados en los últimos años, sobre todo en materia de feminismo y LGTBI. El miedo vuelve a ser una de las ideas fuerza. "Se trata de consolidar los avances con mas avances y apuntalar las conquistas sociales con mas conquistas sociales. Creo que desde España, desde la creación del gobierno progresista estamos demostrando que es así como se para a los reaccionarios: con más derechos y libertades, saliendo a ganar y no a empatar".
La conyuntura que plantea Sánchez es o ellos -"recorte de derechos y libertades, privatización del Estado del bienestar y fractura de la convivencia" o nosotros -"punta de lanza de políticas progresistas que crean empleo, fortalecen el Estado del bienestar". "Sabemos a lo que nos enfrentamos: la alianza de una involución entre la derecha cada vez más ultra y una ultraderecha cada vez más crecida. "Un gobierno como el de coalición progresista como el español es más necesario que nunca. El mundo nos mira".