Fotomontaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el fondo de un parque fotovoltaico. Invertia
Observatorio de la EnergíaSánchez saca pecho por los bajos precios de la luz pero España bate récords de consumo de gas desde el apagónMedios internacionales han destacado que España es un ejemplo a seguir por superar las crisis petroleras por el despliegue de las renovables.
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Laura Ojea Publicada 22 marzo 2026 01:06hLas claves nuevo Generado con IA
España se ha convertido en un referente de despliegue de tecnologías renovables y el Gobierno saca pecho porque la potencia instalada en energías renovables ha aumentado en un 150% desde que llegó a la Presidencia Pedro Sánchez hace siete años.
De hecho, afirma que el sistema energético renovable del país ha mitigado las consecuencias económicas de la guerra en Irán, en concreto, del efecto de la subida del precio del gas, que se ha duplicado en solo dos semanas, pero ¿esto es así?
Tras el apagón del 28 de abril de 2025, el sistema eléctrico ha operado con una mayor presencia de ciclos combinados (centrales de gas), en un “modo de operación reforzada”, tal y como lo denomina Red Eléctrica (REE), el operador del sistema, reforzando su papel en la formación del precio eléctrico que se traslada finalmente a la factura de la luz.
El gas presume de que es "imprescindible" en España: fue hasta el 48% de la electricidad que levantó la red tras el apagónEl sistema ha operado priorizando esta tecnología gestionable que garantiza la seguridad de suministro, lo que ha incrementado el peso de los ciclos combinados hasta alcanzar niveles récord de participación. Pero más gas implica mayor coste para el sistema.
En 2025, los ciclos aumentaron exponencialmente su producción hasta ser el 25% de la generación total, una cuota que no se alcanzaba desde finales de 2023, según el Informe del sistema eléctrico español publicado por Redeia.
Prácticamente todas las centrales de ciclo combinado que existen en España (26,5 GW de potencia instalada) llevan al ralentí desde hace casi un año, preparadas para entrar en operación si lo ordena el operador del sistema (REE).
"Corregir los desequilibrios del sistema ya cuesta más que la propia energía. Por ejemplo, en febrero pasado si el precio medio de la energía en el mercado fue 16,41 euros/MWh, el coste de restricciones técnicas fue 24,63 euros/MWh", dice Joaquín Coronado, experto energético y presidente de Build to Zero.
Precio marginal
Y no solo dan respaldo en la operación reforzada de REE, también participan en el mercado mayorista de electricidad (pool), sobre todo cuando el sol ya no brilla y no sopla suficiente viento. Es decir, a primera hora de la mañana y al anochecer, que coincide en que son las horas más caras del día.
Como este mercado tiene un sistema marginalista, la última fuente energética necesaria para cubrir la demanda, normalmente la más cara, es la que marca el precio para todos.
Por eso, aunque parte de la energía provenga de renovables o nuclear, si entran ciclos combinados de gas, ese coste termina marcando el precio final (la hidroeléctrica aprovecha el coste de oportunidad, sobre todo en verano).
Los consumidores reciben facturas de electricidad más elevadas y, a menudo, los hogares acaban pagando tanto como muchos de sus vecinos europeos.
Pero no hay duda de que su aportación sigue siendo clave para la estabilidad del sistema eléctrico español mientras se avanza en el despliegue del almacenamiento y la gestión de la demanda.
El informe “¿Vamos realmente hacia una electricidad más barata?”, elaborado por el Centro Peter Huber de la Universidad de las Hespérides, asegura que el coste de las restricciones técnicas se ha disparado tras el apagón del 28 de abril, suponiendo unos sobrecostes de unos 6 millones de euros diarios.
Vertidos renovables
Al priorizar el gas en la operación reforzada se produce otro efecto que va más allá del efecto puramente económico: se expulsan a las energías renovables del sistema.
"El hecho de reprogramar la entrada de potencia firme en el sistema implica que hay que expulsar del sistema eléctrico a tecnologías que habían casado en el mercado (generalmente renovables no gestionables como la eólica y la solar)" dice el Centro Peter Huber. Es lo que se conoce como vertidos o curtailment.
España registró en 2025 un máximo histórico de energía renovable vertida no compensada que duplicó con creces los volúmenes del ejercicio anterior, dice por su parte un informe de Aurora Energy Research.
El estudio de Aurora anticipa que los vertidos no remunerados se mantendrán en niveles elevados durante 2026 y 2027. Por ejemplo, en Badajoz, con un alto nivel de capacidad fotovoltaica, el modelo prevé que en algún punto pudiera alcanzar tasas de vertido del 22,5% (casi una cuarta parte de la generación se tiene que tirar).
Lo que parecía claro, una España cada vez más renovable, no lo es tanto. Mientras la sombra de un nuevo apagón planee sobre nuestro país, el gas seguirá siendo muy necesario para posibles desequilibrios derivados de las energías verdes.