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Sancionan al expresidente de la Sociedad Europea de Cardiología por recibir 58 millones de una farmacéutica

Sancionan al expresidente de la Sociedad Europea de Cardiología por recibir 58 millones de una farmacéutica
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Una investigación destapa el escándalo de Kim Fox, médico de la reina y responsable de una guía clínica de Reino Unido que favoreció a un medicamento
Sancionan al expresidente de la Sociedad Europea de Cardiología por recibir 58 millones de una farmacéutica

Una investigación destapa el escándalo de Kim Fox, médico de la reina y responsable de una guía clínica de Reino Unido que favoreció a un medicamento

Regala esta noticia Añádenos en Google Cirujanos del corazón, en un hospital español. (R. C.)

Doménico Chiappe

Madrid

27/08/2026 a las 00:08h.

El cardiólogo de la reina Isabel II era responsable de elaborar las guías clínicas de un fármaco para el corazón, la ivabradina, mientras recibía 58 ... millones de euros en contratos del fabricante del medicamento. El escándalo de Kim Fox, que fuera presidente de la Sociedad Europea de Cardiología, se destapa en una investigación que se publica este jueves. A través de la empresa de su propiedad, Heart Research, hizo al menos tres ensayos clínicos del fármaco de la compañía Servier, entre 2006 y 2015. Cuando comenzó su colaboración con la farmacéutica, se colocó a la cabeza de un grupo de trabajo de los cardiólogos europeos que recomendó la ivabradina como tratamiento alternativo para la angina de pecho, a pesar de no alcanzar los objetivos en los ensayos, en los que él también participaba. Su labor contribuyó a que esta droga fuera aprobada para la insuficiencia cardiaca en Europa.

A los autores de las guías europeas se les exigía que declararan sus conflictos de interés, pero en el caso de Fox no aparecían públicamente y, quien quisiera saberlos, debía solicitarlo por escrito al presidente de la sociedad, es decir, el mismo Fox, que permaneció como miembro de la junta directiva después de dejar la presidencia. «La mayor parte del dinero que recibieron Fox y (su esposa Karen) Summers fue como dividendos que se repartieron al ser los únicos accionistas de Heart Research. La mayor parte, más de 33 millones de libras esterlinas (unos 38 millones de euros) provino de la distribución del capital retenido y las ganancias obtenidas tras la liquidación de la empresa en 2015», indica el artículo firmado por Laura Spinney.

«Muchos médicos tienen algún tipo de vínculo financiero con compañías farmacéuticas. Estas relaciones están intrínsecamente ligadas a los ensayos clínicos patrocinados por la industria, pero el 'caso Fox' resulta sorprendente por las astronómicas sumas involucradas», mantiene la investigación. «Estas revelaciones surgen en un momento en que algunos grupos en Europa impulsan reformas que pondrían fin a la declaración voluntaria de conflictos de interés y consagrarían una mayor transparencia en la ley», subraya.

Fox había incumplido sus obligaciones éticas y se consideró su conducta como una falta grave

Cuando se hizo público el conflicto de intereses de Fox, por un documental de la televisión danesa en 2024, la ESC pidió a un comité de ética que dirimiera en el caso de su expresidente y determinó, a principios del año pasado, que «había incumplido sus obligaciones éticas, y consideró su conducta como una falta grave», según Spinney. Entonces, Fox, que también es profesor emérito del Instituto Nacional del Corazón y el Pulmón del Imperial College London, rechazó estas conclusiones y renunció a su membresía en la asociación.

Peligro para el paciente

En 2014 surgieron dudas sobre la seguridad del medicamento de Servier, al presentar «un mayor riesgo de infarto y muerte cardiovascular para un subgrupo de pacientes. La Agencia Europea de Medicamentos revisó el fármaco y emitió advertencias sobre su uso en el tratamiento de la angina de pecho», indica el documento. Ante la sospecha, la ESC reafirmó que las «recomendaciones (de la guía presidida por Fox) eran apropiadas y no encontró evidencia que sugiriera un sesgo a favor de la ivabradina». No obstante, varias investigaciones recientes aconsejan no utilizar el fármaco porque «los perjuicios superaban a los beneficios», indica el artículo.

En la publicación de BMJ se incluye la versión de Fox, que niega haber cometido una falta grave, porque sus intereses eran conocidos por la ESC y habían sido declarados de forma «transparente y pública». También la farmacéutica dijo seguir «estrictamente las directrices de transparencia establecidas por la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas, una organización sectorial». Por su parte, la ESC mantuvo que había reforzado su política de declaración de conflictos de interés en los últimos años, pero reconoció que en esa época eran laxos. Sus miembros no estaban obligados a decir el monto de sus retribuciones (tampoco ahora) ni tenían que manifestar su relación contractual con la industria.

Daño reputacional

La investigación también aborda el daño que sufre la ciencia frente al público con estos comportamientos, más aún cuando hay sumas desorbitadas de por medio. Se puede resentir la relación del médico con el paciente, y de los médicos con sus colegas de especialidad, al considerarse, tanto al firmante de las guías clínicas como a la sociedad que lo ampara como «cómplices» de aprobar medicamentos que no suponen más eficacia y que, incluso, podrían elevar el riesgo de los enfermos, dice la investigación.

No hay, sin embargo, indicios de que Fox incumpliera la ley, pero sí «sus obligaciones éticas», según la ESC. A juicio de esta asociación médica, se debió recusar a sí mismo y no participar en la evaluación. Las sanciones que recibió fueron la exclusión como miembro y como docente invitado, y la retirada de una medalla de oro. Los cardiólogos europeos quieren así mostrar que son independientes de la industria.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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