Sara Barquinero anda pugnando a lo largo de toda su novela por dar profundidad a una experiencia común y universal, nada menos que el amor, con el caso de Alicia, una chica universitaria de Valladolid que viene a la Complutense a estudiar Filosofía.
La novela que Barquinero escribe termina siendo una lucha entre dos novelas posibles: la intelectual desde la que compone una serie de citas, muchas de ellas de los libros que enumera en el apéndice, donde comparecen Platón, Sartre, Lévinas, Simone Weil, el Roland Bathes de los 'Fragmentos de un discurso amoroso', Bataille, Deleuze, Heiddeger o María Zambrano.
Pero tales citas y en general el discurso intelectual paralelo penetra poco en la novela, queda en la superficie de ella. Que haya ocurrido esto, que la reflexiones sobre la condición del otro y la aventura intelectual y emocional pretendida no terminen de intervenir realmente en la trama, creo que se debe a un afán de autenticidad, pues ese mundo ideal se ve trufado, engañado por ese otro mundo de menudencias a los que la novela se entrega.
Las menudencias que más tiempo y espacio ocupan son de dos tipos: el primero es el pandilleo de jóvenes con ligues, celos, avatares varios de aproximaciones y distancias de unas y de otros, con sus nuevos hábitos de comunicación por Instagram o Whatsapp. Con seguridad, muchos universitarios se verán reflejados, al modo de unas nuevas historias del Kronen, pero en bares de Malasaña o Moncloa.
Sara Barquinero novela la gran conspiranoia de la generación Z
El segundo estadio de menudencias al que la novela concede demasiado espacio son las luchas internas en los departamentos universitarios, donde se refleja el modo actual de las relaciones de poder de profesores con becarios, de catedráticas con doctorandos y viejos maestros con nuevas aspirantes a ser sus elegidas. Por fortuna, Sara Barquinero no ha sido convencional en este terreno, pues lanza pullas notables a un sistema muy corrupto de cooptaciones por ANECAS, sexenios, becas, proyectos y quartiles, donde emerge un mundo de señores y esclavos.
Nada de 'Me too' hay en la novela, antes bien la valentía de no hacer pasar por la ideología lo que es una necesidad de ser amada por parte de Alicia
También ha sido crítica con los supuestos feminismos y con una izquierda académica reproductora de los mismos vicios de siempre en los ámbitos del poder universitario. Mejor tal actitud distanciada, pues el caso que más centra su atención es la relación erótica secreta de Alicia, la protagonista con su profesor Juan Comala, que le dobla en edad. Nada de 'Me too' hay en la novela, antes bien la valentía de no hacer pasar por la ideología lo que es una necesidad de ser amada por parte de Alicia y las mil formas de fragilidad que el discurso amoroso impone, más allá de convenciones e ideologías, cuando además se mezcla con la valoración intelectual.
Qué lástima que el gran Barthes comparezca solamente al final y que la novela en su totalidad no se haya impregnado de la promesa intelectual que suponían su planteamiento y bibliografía. Haberse perdido en aquellas menudencias favorece el tono de verdad y posiblemente el reconocimiento realista de tantas chicas y chicos, pero la novela habría precisado de una combinación más sabia o mejor establecida narrativamente entre las capas de profundidad reflexiva y la pobreza que terminan siendo las tramas de asambleas, juntas de departamento, proyectos, tutorías, celos académicos y personales.
Una novela de ideas, como esta de Sara Barquinero ha necesitado ser al mismo tiempo una novela de la fragilidad de una joven en el inicio de su amor. Para que Alicia sea auténtica, o porque lo es, resulta atrapada en las redes de un testimonio vital personal, perdiendo por tanto la virtual riqueza a la que habrían invocado los textos de Zambrano, de Barthes, de Sartre, de Heidegger, de Nietzsche o de Kierkegaard que han quedado en la epidermis de una novela tan ambiciosa y noble como narrativamente mal resuelta al no casar bien las dos capas.
Cinco vidas, un café y muchas oportunidades: así es ‘Café para Cinco’
Anulan el despido de una trabajadora porque se ausentó para eutanasiar a su perro
La UE cambia las normas: los dueños de perros y gatos están obligados a cumplir estos requisitos a partir de 2028
El Tribunal de Justicia de la UE concluye que los viajes con vehículo de empresa desde una base computan como horario de trabajo
Crisis en el PSOE de Huelva: las deserciones minan su credibilidad como alternativa de gobierno
Las agresiones a médicos se duplican en Cádiz
Gonzalo Escribano, experto energético: «Bajar los impuestos a la gasolina puede tener un doble filo»
Auditorio Nacional de Música | Madrid
Entradas Inspiración: Espectáculo Flamenco en Barcelona
Entradas INMAGIC: Descubre la nueva magia
Teatro de la Casa de la Cultura Carmen Conde | Majadahonda
Ofertas de Primavera de Amazon 2026, en directo: descuentos y chollos del 10 al 16 de marzo
Carlos Herrera ve las subidas en el precio de la gasolina y denuncia la actuación del Gobierno de Sánchez
La nutricionista Reme Navarro advierte del error que comete la gente al comer mandarinas
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.