Ampliar
Un fotograma de 'Juego de Tronos'.Sábado, 14 de marzo 2026, 00:09 | Actualizado 00:35h.
... episodio de 'Juego de Tronos'. ¿Se acuerdan? Ese revuelo que, lentamente, capítulo a capítulo, fue levantando cada emisión hasta convertirla en aquello de lo que hablábamos esperando a ver cómo y por dónde nos sorprendía el siguiente episodio.Ya en el primer episodio veíamos incesto, infanticidio, violaciones… En resumen, todo aquello que, supuestamente, no forma parte de la narrativa habitual de estas series, o, por matizar, no formando parte de las vidas de los protagonistas de ellas.
Aquello le dio a las primeras temporadas la característica de acontecimiento que realmente tuvo. Muy parecido a lo que había ocurrido solo unos años antes con 'Perdidos'. Un cúmulo de intrigas, de sorpresas, de especulaciones. Una intensa búsqueda de respuestas, de explicaciones a aquello que nos contaban y que no acababa de encajar nunca.
Vivimos, seguro que se acuerdan, las siguientes temporadas de 'Juego de Tronos' sumidos en esa incertidumbre, en el reto de especular, sobre todo cuando ya se acabaron las historias que estaban impresas en los libros y los guionistas tuvieron que volar solos. Pasaban, durante, bodas sangrientas, malvados que morían defecando, relaciones inquebrantables que resultaban no serlo, personajes imprescindibles que, ya desde el principio, se demostraba que no lo eran.
Y ahí viajamos nosotros, los espectadores, despeinados y mal vestidos sin saber dónde sentarnos, sin verdades ni certezas, maravillados como los niños frente a los cuentos, con esa mezcla de miedo a las brujas, confianza en las perdices y esperanza en las moralejas.
Y, como digo, algo cambió eón esos apenas 7 años. Las redes habían multiplicado su efecto y la búsqueda de la satisfacción rápida era la nueva tendencia. Millones de cuentas pidiendo likes nos habían convencido de que nos merecíamos que no nos mareasen, que nos dieran pronto y bien nuestra dosis de dopamina, sin exigencias, sin pedirnos paciencia, sin retarnos a especular. ¿Quieres un mono que se huele el culo? Lo tienes. ¿Quieres una mujer enfadada golpeando el cristal de un coche? Te lo doy.
Para cuando llegó el final de la serie todo había cambiado, ya no queríamos aquello que hizo del principio de la serie un acontecimiento: la incertidumbre. En este nuevo mundo en el que todo el mundo tiene muy claro lo que sabe y lo que necesita conocer y, sobre todo, lo que necesita desconocer. Ya no cabe la maravilla, se ha convertido en un susto, en un cubo de agua encajado en la puerta que cae sobre el que entra. La perplejidad se pudrió.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión