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«Se ruegan noticias de...»: el anuncio para buscar a tu familia en mitad de la Guerra Civil

«Se ruegan noticias de...»: el anuncio para buscar a tu familia en mitad de la Guerra Civil
Artículo Completo 2,156 palabras
Millones de familias quedaron rotas por un conflicto que partió España en dos hace 90 años; sin otra manera de comunicarse, algunas de ellas utilizaron los clasificados de prensa para encontrarse

Era marzo de 1939 cuando Consuelo González Morillas entró en la Basílica de Jesús de Medinaceli, en Madrid. No había sido creyente, pero se encomendó allí al Señor antes de partir a Francia con sus tres hijos pequeños.

Ricardo, Ángel y Carmen tenían menos de cinco años cuando se exiliaron

Ricardo, Ángel y Carmen tenían menos de cinco años cuando se exiliaron

Ricardo, Ángel y Carmen tenían menos de cinco años cuando se exiliaron

Ricardo, Ángel y Carmen tenían menos de cinco años cuando se exiliaron

La capital estaba a punto de caer ante el bando franquista y Consuelo, tras parar en Barcelona, atravesó los Pirineos para llegar a un pueblo al sur de Francia, donde sus hijos recordarían comer pan blanco por primera vez.

Vivió ahí varios años, los suficientes para aprender francés, pero no para dejar de preguntar por su marido, obligado a esconderse antes de que su familia partiera. ¿Cómo podía dar con él?


Consuelo contaría pasado el tiempo que puso anuncios en un periódico francés y casi 90 años después apareció uno de esos mensajes.

Mamá

Mirad qué curioso...

Mamá

Mirad qué curioso...

Mamá

Mirad qué curioso...

Mamá

Mirad qué curioso...

Pero no era el único…

90 años

Se ruegan noticias de...

El anuncio para buscar a tu familia en mitad de la Guerra Civil

«Se ruegan noticias de...»: el anuncio para buscar a tu familia en mitad de la Guerra Civil

Millones de familias quedaron rotas por un conflicto que partió España en dos hace 90 años; sin otra manera de comunicarse, algunas de ellas utilizaron los clasificados de prensa para encontrarse

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Lucía Boned y Sara I. Belled

18/07/2026 Actualizado a las 00:10h.

En el noticiario de guerra de 'El Comercio', publicado el 26 de octubre de 1936, Josefa Vázquez preguntaba por su marido Manuel. Un 24 de diciembre del mismo año, en la víspera de Navidad, Miguel publicó un anuncio clasificado en 'La Prensa': buscaba a su amigo Ángel Eriza. En junio de 1937, en el Diario 'Adelante' se rogaban noticias de Anita Peña, de 6 años, perdida en las evacuaciones de Málaga. Ese mismo año en 'ABC', una persona puso un anuncio para encontrar al anciano Juan Mera, sordomudo desaparecido.

El Comercio

Anuncio publicado al mes de que empezara la Guerra Civil

Adelante

En febrero del 37 se inició el éxodo conocido como ‘La Desbandá’

La Prensa

Ejemplar publicado el 24 de diciembre de 1936

ABC

Anuncio publicado 17 días después de que terminara la Guerra Civil

El Comercio

Anuncio publicado al mes de que empezara la Guerra Civil

Adelante

En febrero del 37 se inició el éxodo conocido como ‘La Desbandá’

La Prensa

Ejemplar publicado en la víspera de Navidad de 1936

ABC

Anuncio publicado 17 días después de que terminara la Guerra Civil

El Comercio

Anuncio publicado al mes de que empezara la Guerra Civil

Adelante

En febrero del 37 se inició el éxodo conocido como ‘La Desbandá’

La Prensa

Ejemplar publicado en la víspera de Navidad de 1936

ABC

Anuncio publicado 17 días después de que terminara la Guerra Civil

El Comercio

Anuncio publicado al mes de que empezara la Guerra Civil

Adelante

En febrero del 37 se inició el éxodo conocido como ‘La Desbandá’

La Prensa

Ejemplar publicado en la víspera de Navidad de 1936

ABC

Anuncio publicado 17 días después de que terminara la Guerra Civil

Hace años que no queda nadie a quien preguntar por estas historias. En el 90º aniversario de la Guerra Civil parece que la forma de trazar el pasado se encuentra en bibliotecas, archivos y hemerotecas. Documentos a la espera de que alguien se aventure a buscar, un viaje al pasado pospuesto muchas veces por miedo a reabrir una vieja herida. Y sin embargo, en todas las búsquedas de desaparecidos que se conservan, desde anuncios hasta postales, yace algo que supera a cualquier ideología. Late la necesidad de reencontrarse.

Son varios cientos de mensajes en apenas una treintena de páginas que han podido ser consultadas por este diario –de todas aquellas publicadas durante los tres años de guerra y buena parte de la posguerra– en ejemplares nacionales y franceses. Muchos más nombres y apellidos impresos en blanco y negro; los que preguntaban y los que faltaban. Peticiones de búsqueda en apartados de información de guerra y refugiados, los denominados «buzones de guerra» y también en páginas de «anuncios por palabras», los clasificados.

Ocurre en este ejemplar de ABC, publicado el 18 de abril de 1939, pocos días después de darse por finalizada la guerra:

Algunos ejemplares de esos apartados de publicidad muestran columnas compactas que acogen en una sola página ofertas de coches…

…búsquedas de inquilinos de habitación …

…y desaparecidos en el frente.

El Comercio

Una nota tres meses después del inicio de la guerra

El Comercio

Una nota tres meses después del inicio de la guerra

El Comercio

Una nota tres meses después del inicio de la guerra

El Comercio

Una nota tres meses después del inicio de la guerra

«Todo el mundo busca a alguien» –decía Sarnita–, fijaos bien, todo el mundo espera o busca a alguien. Cartas o noticias de algún pariente desaparecido, o escondido, o muerto. Siempre veréis a alguien que llorando busca a alguien que sabe algo de alguien». Así describió la sensación de desamparo durante la posguerra Juan Marsé en su novela 'Si te dicen que caí', una realidad que permeó también a la literatura.

Fractura postal

«La verdad se encuentra en los documentos», asegura Jose Luis Rodríguez, filatelista y profesor. Su curiosidad abarca múltiples áreas, pero su tema «gordo» reside en las más de 7.000 cartas de la guerra civil y la posguerra que conserva. Un atesoramiento que ha construido con base en los sellos, pero sobre todo, en la investigación de su contexto.

Desde el 18 de julio de 1936, España quedó dividida entre el bando sublevado y el republicano.

España en julio de 1936

Bando nacional

(sublevados)

Burgos

Barcelona

Madrid

Sevilla

Bando republicano

España en julio de 1936

Bando nacional

(sublevados)

Burgos

Barcelona

Madrid

Sevilla

Bando republicano

España en julio de 1936

Bando nacional (sublevados)

Burgos

Barcelona

Madrid

Sevilla

Bando republicano

España en julio de 1936

Bando nacional (sublevados)

Burgos

Barcelona

Madrid

Sevilla

Bando republicano

Cada lado construyó rápidamente su sistema de censura con un primer objetivo, que «no llegara información al enemigo», recalca Rodríguez. Así, para intercambiar cartas dentro de una zona podía usarse el correo ordinario, pero alcanzar a alguien del otro lado resultaba imposible.

Parte de la colección de José Luis Rodríguez

Parte de la colección de José Luis Rodríguez

Parte de la colección de José Luis Rodríguez

Parte de la colección de José Luis Rodríguez

Las cartas pasaban por oficinas donde se exponían a un profundo escrutinio, en un lado ejercido por militares y la Iglesia; en el otro por miembros de la UGT y FAI. Miles de cartas que, como las que guarda Rodríguez, tienen sellos donde se lee «abierta por censura», «censura militar» o «censurado» y alguna seña de la oficina que tramitó el proceso. Pero había algo que precedía a las autoridades: «La censura también es pensar que no puedes compartir información porque te pueden leer y haber consecuencias. Esa primera censura es propia».

«Pensarían: 'Nos pueden dejar sin comer, sin dormir, pero no sin correspondencia'»

Jose Luis Rodríguez

Filatelista y profesor

En la documentación no se encuentra un listado concreto de palabras vetadas, quizá la clave de una normativa que era vaga justamente para abarcar más. Era susceptible aquella correspondencia que contuvieran información sensible como ubicaciones, pero también quejas sobre las condiciones del frente. Un control ambiguo pero atento, receloso con el intercambio de información y que contrasta con la naturaleza humana. Rodríguez resume así la mentalidad de una época en la que el sello era prácticamente dinero: «Nos pueden dejar sin comer, sin dormir, pero no sin correspondencia».

Entender el servicio postal de estos años es comprender la fractura que sufrió España, pero más importante todavía, su afán por reunirse. Y explica también porqué personas como Consuelo optaron por vías extra gubernamentales para sus comunicaciones.

Todo en 25 palabras

En vista de la necesidad, se forjaron otros caminos. En julio de 1936 el Centro Internacional de la Cruz Roja estableció cuatro delegaciones en España (en Madrid y Barcelona para la zona republicana y en Burgos y Sevilla para la sublevada), oficinas que llegaron a recibir cinco millones de misivas de españoles.

Estas cartas viajaban a Ginebra en maletas diplomáticas, se revisaban en la sede central, y después volvían a la península.

SUIZA

SUIZA

SUIZA

SUIZA

Rodríguez señala que este organismo tenía un propósito claro y conciso: «Su labor no era censurar, sino comunicar una zona con otra. Quien ya escribía una carta sabía que tenían que ser 25 palabras y decir si estaban bien». Mensajes breves que cargaban la esperanza de recibir respuesta en algún momento.

Sala de clasificación de correo en San Sebastián, 1937

Ficha de búsqueda de un desaparecido extraído del Archivo Nacional de Francia

Sala de clasificación de correo en Burgos, año 1936

Sala de clasificación de correo en San Sebastián, 1937

Ficha de búsqueda de un desaparecido extraído del Archivo Nacional de Francia

Sala de clasificación de correo en Burgos, año 1936

Sala de clasificación de correo en San Sebastián, 1937

Ficha de búsqueda de un desaparecido extraído del Archivo Nacional de Francia

Sala de clasificación de correo en Burgos, año 1936

Sala de clasificación de correo en San Sebastián, 1937

Ficha de búsqueda de un desaparecido extraído del Archivo Nacional de Francia

Sala de clasificación de correo en Burgos, año 1936

Esos mensajes hacen eco hasta hoy. Cartas, formularios y anuncios que llegan a nuestras manos y pesan por la angustia y la preocupación que cargan. ¿Dónde guardar algo así?

Testigo del exilio

Además de todas las cartas, mensajes y recortes perdidos al tiempo, los documentos que se conservan en la actualidad descansan en bibliotecas digitalizadas, como la Biblioteca Nacional o los Archivos Nacionales de París. Marine Garnier, archivista, lleva cuatro años trabajando en el Ministerio de Cultura francés, un lugar donde convergen el valor administrativo con el simbólico. Ella es una de las muchas personas de esta institución que te ayudan a «encontrar tu huella en el archivo».

«Muchas personas vienen al archivo una vez y no más; no te puedes equivocar. Tú eres el enlace entre quienes buscan y la historia que se perdió»

Marine Garnier

Archivista del Ministerio de Cultura francés

Al reflexionar sobre su trabajo, reconoce que el término responsabilidad impregna su oficio. La búsqueda que lleva a alguien al archivo puede tomarles toda su vida, un proceso al que se le suma la fragilidad. «Muchas personas vienen al archivo una vez y no más; no te puedes equivocar. Tú eres el enlace entre quienes buscan y la historia que se perdió.»

Pero su compromiso no es solo con los que acuden en el presente a las fuentes. Después de haber estudiado en su tesis la guerra civil y la llegada de los exiliados al sur de Francia, siente que, de alguna manera le resultó «fácil enamorarse de esa historia con tanto dolor». La emoción se le nota cuando habla de aquellos que «vivieron el exilio en su cuerpo. [...]Es a ellos a quienes les debemos hacer las cosas bien ahora».

Consuelo González, no se sabe cómo, recibió una carta de su marido, Ricardo (bajo el seudónimo de Ángel en los diarios por el riesgo de persecución). Después de años sin saber de él, encuentra en una hoja una fecha para reencontrarse en Madrid y reunirse con la familia. Desconocemos si él leyó los anuncios, si algún amigo suyo lo haría y le alertaría. Ninguno de los dos vive para contarlo, pero una parte de ellos respira en estos documentos.

Fuentes

Para la elaboración de este artículo, se ha consultado, entre otras fuentes, el archivo propio, el del Comité Internacional de la Cruz Roja, la Biblioteca Nacional Española, la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica -de donde se han extraído algunos de los ejemplos mostrados-, el Archivo Nacional francés y la Biblioteca Nacional Francesa. El diario francés en el que se referencia el mensaje de Consuelo, 'Le midi Socialiste', se encuentra albergado en Retronews, la plataforma de prensa de la Biblioteca Nacional Francesa.

Créditos

En la elaboración de este artículo han participado Pablo Fernández, documentalista, y Álex Sánchez, en diseño. comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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