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Paul Seixas celebra su triunfo en Éibar. A. Gillenea / AFP Itzulia Seixas se siente invencible en la ItzuliaEl galo responde con facilidad al ataque de Lipowitz a 70 kilómetros de meta y le supera en el sprint final en Éibar para lograr su tercera victoria en la ronda vasca
Iván Benito
Viernes, 10 de abril 2026, 18:47 | Actualizado 18:53h.
... Invita a asomarse. Hay algo que llama la atención. Lo habitual es llevar el perfil de las etapas. El galo, de 19 años, llevaba la clasificación general de la Itzulia y las diferencias. «Roglic y Lipowitz son dos. Son fuertes juntos. Me van a atacar», expresó en la salida. Les tenía marcados.En Éibar, la ciudad armera por experiencia, el francés de 19 años mostró otra de sus armas. Está asimilando a la perfección el esfuerzo con el paso de los días, se muestra sólido y es capaz de rematar la faena también al sprint. Mucho más rápido que Lipowitz, diésel, que tiene que conformarse con una segunda plaza al final de la adoquinada calle Toribio Etxebarria. Romo fue tercero. Debía estar luchando con la pareja. Estuvo a su altura en la subida a Ixua, pero el toque inocente de una espectadora le desestabilizó y le mandó al suelo. No tiene suerte. Tampoco el Movistar.
El trazado de esta quinta etapa, la jornada reina, 176 kilómetros con ocho subidas puntuables, entre ellas Azurki, Krabelin e Ixua, llamaba a realizar intentos valientes. Como el de Baptiste Veistroffer, del Lotto. Llegó al ciclismo en 2023 procedente del triatlón. Ir en pelotón le parece tedioso. En el Tour de Omán ganó una etapa arrancando en el kilómetro 0. «No me gusta estar aburrido en el pelotón», dijo entonces. Digno heredero de Thomas de Gendt. Se fue solo rumbo a Elkorrieta. A la aventura.
En el mundo hay casi tantos Mortirolos como Versalles. El País Vasco también tiene el suyo. Azurki. En sus duras rampas y estrechas se formó la fuga. Nombres casi idénticos a los dos últimos días. Aranburu, Scaroni, Fortunato, Guillame Martin, Braz Afonso, Soler, Haimar Etxebarria, García Pierna, Juanpe López, Vauquelin, Mikel Bizkarra… También los vitorianos Markel Beloki e Ibon Ruiz, que pelean por el 'top-20' de la general. Faltaba Laurence, el ganador en Basauri, que no tomó la salida. Veistroffer sintió que volvía a ir en pelotón. Volvió a atacar. Y con él, el ciclista más veterano de la Itzulia. Steven Kruijswijk. Camino de los 39 años. Un holandés de hombros y palmarés chocante. Se le recuerda más por estrellarse con la maglia rosa contra las paredes de nueve del Agnello que por su podio en el Tour 2019.
Pero el País Vasco y Omán no tienen nada que ver. El galo Veistroffer se topó con la de Krabelin, la vertiente más dura de Arrate. En sus tres kilómetros verticales se dinamitó la etapa. Lipowitz volvió a hacer de artificiero. El primero en atacar. Seixas repasó su manillar. El alemán iba el tercero. A por él. Ni un metro le dio en la pared interminable. Además, había colocado por delante a un compañero, Prudhomme. Todo controlado. Bajaron un poco el ritmo y entre el pasillo que formaba la marea naranja, se les unieron una docena de favoritos, no todos.
La bajada
La bajada permitió hacer repaso. Faltaban Skjelmose, el quinto, y el Tulett, el sexto. Al paso por Markina aguardaba el kilómetro RedBull. 6, 4 y 2 segundos de bonificación esperaban junto a la Universidad de la Pelota. Esta vez sí podían tener influencia en la general. Salvo que no. Los ciclistas pasaron por allí como si fuera una pancarta publicitaria como otras tantas. Izagirre perdió ahí la opción de saltar a la tercera posición. Estaba tirando su compañero Aranburu. Se queda ahora a diez segundos del podio, de Roglic.
Soler y Healy, supervivientes de la fuga, se fueron para delante. Con más corazón que fuerzas. Ixua fue su tumba. Seixas su verdugo. A Riccitello no le quedaban fuerzas. No le importó al prodigio galo. Acelera. Corta a Pello Bilbao. Luego cayó Uijtdebroeks. Quedaban tres. Lipowitz y Roglic. Y Ion Izagirre. Se juegan el podio. Roglic se pone a la altura de Seixas. Le miró a la cara. Le desafía. Por el otro lado sale Lipowitz. El galo no se quiebra. No se deja intimidar. Al que le pasó factura la jugada fue a Izagirre.
De la nada, apareció Javi Romo. El ciclista del Movistar hizo una subida espectacular. Remontó a todos y llegó a Seixas y Lipowitz. Pero al manchego le persigue la desgracia. Llegó encendido, piernas de fuego. Con tanto ímpetu que tocó la rueda del ciclista del RedBull y se fue al suelo. Era ya la cima. Pudo levantarse rápido. Pero la dupla voló cuesta abajo. Llegó a estar a 15 segundos. Relevó con Roglic. Pero ya no pudieron. El manchego es creyente. Pese a que le capturó el grupo de Izagirre, arrancó al final para ser tercero y quedarse con los últimos segundos de bonificación. Queda una jornada y puede cambiarlo todo. Dan lluvia y frío. Último test para el invencible Seixas.
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