Comienza una semana decisiva para el futuro político de Extremadura. Mañana martes, por la tarde (17.30 horas), se da inicio a la primera sesión de investidura de la ganadora de las elecciones anticipadas del pasado 21 de diciembre, María Guardiola, quien pese a ganar un diputado más (de 28 a 29) y conseguir el apoyo del 43% de los votos, no consiguió su arriesgada apuesta: desligarse de Vox. Al contrario, el partido de Abascal redobló su capacidad de influencia (5 a 11 diputados) para decidir la gobernabilidad (donde el centro derecha sumó más del 60% del respaldo) y, sobre todo, el tener en sus manos incluso el futuro político de la propia María Guardiola, a la que siempre tuvo en su punto de mira por las constantes alusiones de la baronesa del PP a la formación de Abascal.
Una vez transcurridos más de dos meses desde la noche electoral, el contacto entre ambas formaciones ha sido prácticamente nulo (tres encuentros presenciales de apenas 20 minutos cada uno) y, sobre todo, improductivo, con constantes ataques y descalificaciones personales públicas e incluso en redes sociales. El jueves fue el último intento, ya con Génova como intermediario, pero también fracasó. Ni tan siquiera se sentaron a dialogar. Sin embargo, el ambiente pesimista en las filas del PP de Extremadura tras el nuevo desencuentro se ha tornado algo más positivo durante este último fin de semana. Aunque es imposible descifrar exactamente qué va a ocurrir el viernes en la segunda votación (es una quimera que el partido de Abascal vote a favor de Guardiola en primera ronda), se ha abierto una ventana de esperanza, aunque sea mínima, para un cambio de guion total y que una abstención le permita seguir gobernando a los populares.
"Todo está abierto, quedan cinco días y todo puede pasar", apunta un alto dirigente del PP extremeño a EL MUNDO. Lo refrenda Víctor Píriz, ex diputado nacional del PP, ahora en la empresa privada, y clave para el impuso de Guardiola a la presidencia del PP de Extremadura, junto al ex alcalde de Trujillo, Alberto Casero: "A día de hoy, el escenario de investidura no es sencillo, pero tampoco puede darse por cerrado. En la política, especialmente en contextos fragmentados, evoluciona muchas veces en los márgenes y en los últimos momentos. Hace unas semanas el escenario parecía más bloqueado. Hoy el análisis es más abierto", aventura Píriz.
Otros dirigentes del PP son menos optimistas: "Vox nunca ha querido realmente negociar porque, por encima de cualquier cosa, ha querido siempre la cabeza de Guardiola", a la que Abascal llegó a definir como "la Irene Montero extremeña". Víctor Píriz no comparte la idea de que la responsabilidad recaiga exclusivamente en la baronesa del PP. "Si alguien ha mostrado desde el primer día voluntad de sentarse, negociar, trabajar documentos y dedicar tiempo a un acuerdo, ha sido ella". En este sentido, añade: "Un acuerdo exige voluntad de dos. Si uno de los actores entiende que estratégicamente no es el momento, el acuerdo simplemente no se produce".
En los pocos encuentros entre Vox y María Guardiola, la formación de Abascal exigió hasta cuatro consejerías, incluida una vicepresidencia, y también el control de la televisión autonómica. Ahora, podría haber cambiado de estrategia, abstenerse y no entrar a formar parte del gobierno. Para Víctor Sánchez del Real, uno de los fundadores de Vox, cerebro de esta formación en su constitución en Extremadura y también descabalgado -en 2023- del proyecto, "estamos exactamente donde algunos preveíamos, en un día de la marmota, con Extremadura paralizada y en una situación de negociación de arma blanca". Para este experto en Comunicación Política, "lo que ahora mismo está sucediendo es que los intereses electorales, que no dejan de ser legítimos de Vox, le llevan a que no tiene ninguna prisa para la celebración de una investidura. Además, no tiene ningún incentivo para que María Guardiola sea la presidenta a futuro de Extremadura" y recuerda que "Vox cuenta con alicientes que le incitan a no alcanzar un acuerdo hasta que al menos no pasen las elecciones de Castilla y León y probablemente las de Andalucía". Sobre el futuro político de María Guardiola, Sánchez de Real advierte: "No depende de ella. Jugó sus cartas mal y ahora la jugada la deciden otros".
EL FUTURO DEL PSOE
Precisamente, en el otro lado del tablero, el PSOE extremeño ha estallado en una auténtica guerra civil interna. Según se acercaba la posibilidad de la repetición electoral, los aparatos provinciales de Badajoz y Cáceres, históricamente enfrentados, se unieron primera vez para forzar a la Gestora (que preside José Luis Quintana, íntimo amigo de Pedro Sánchez) a que el viernes se celebre un Comité Regional que establezca la hoja de ruta para un Congreso Extraordinario. A pesar de que el delegado del Gobierno ha insistido en alcanzar una candidatura de consenso, las diversas familias socialistas han movido ficha y a día de hoy se manejan al menos cinco nombres, por lo que se abriría un proceso de Primarias: Miguel Ángel Cotrina (secretario provincial de Cáceres), Manuel Borrego (secretario provincial de Badajoz), Blanca Martín (ex presidenta de la Asamblea), Soraya Vega (ex portavoz parlamentaria) y Ramón Díaz Farias (vicepresidente de la Diputación). Y los cuchillos han empezado ya a volar...