En Japón enero arranca con una fiesta propia, el Seijin no Hi, o 'Día de la Mayoría de Edad', una jornada durante la que el país felicita a los jóvenes que han dado el salto de niños a adultos. El problema es que cada vez esa celebración es menos celebrada. Y no porque Japón no quiera a sus nuevas generaciones. Al contrario. Si el Seijin no Hi pierde fuelle es básicamente porque la población que abandona la adolescencia y entra en la edad adulta está 'encogiendo', lo que supone un jarro de agua fría (uno más) para una nación en crisis.
Viejas fiestas, nuevas preocupaciones.
Cuando demografía suena a tragedia. A Japón no le va bien en términos demográficos. Eso es algo sabido y requetesabido. A la espera del balance final de 2025, los primeros datos que maneja el país muestran que no ha logrado corregir la crisis de natalidad en la que lleva años sumido: durante la primera mitad del año el Gobierno registró 339.280 nacimientos, un 3,1% menos que en el mismo período de 2024. Y durante el segundo semestre la foto no fue mucho mejor.
Las proyecciones iniciales de Asashi Shimbun, realizadas con datos del 23 de diciembre, sugieren que Japón se despidió de 2025 con 667.542 recién nacidos, la cifra más baja desde al menos 1899, el año en el que arranca la serie histórica. No solo eso. El dato está por debajo de lo que esperaban las autoridades. Cuando en 2023 el Instituto de Investigación Poblacional echó cuentas estimó que en 2025 habría unos 749.000 bebés, 681.000 en el peor de los escenarios.
Una fiesta cada vez menos festiva. Con ese telón de fondo se entiende mucho mejor que Seijin no Hi se haya convertido en una tradición agridulce. El 'Día de la Mayoría de Edad' es una jornada en la que el país homenajea a la parte de su población que da el salto de niño a adulto. Se celebra a principios de enero y sus protagonistas son los jóvenes que han cumplido (o están a punto) los 20 años, aunque en 2022 el Gobierno fijó la mayoría de edad legal en 18 años.
La ceremonia es vistosa porque los jóvenes suelen vestirse con kimonos de colores brillantes y trajes tradicionales. El problema es que en un país con cada vez menos bebés también empiezan a faltar los veinteañeros para el Siejin no Hi.
¿Qué dicen los datos? Las cifras divulgadas por The Japan Times dejan poco margen para dudas. A 1 de enero el número de personas que habían alcanzado la mayoría de edad en el último año ascendía a 1,09 millones de personas (560.000 hombres y 530.000 mujeres), la segunda cifra más baja desde que hay registros.
De hecho solo la supera la de 2024, cuando ese indicador estaba en 1,06 millones. Son datos interesantes porque (a diferencia de otras estadísticas) incluyen tanto a la población local como a extranjeros que llevan al menos tres meses en el país.
¿Tan pocos son? Sí. Al menos si tenemos en cuenta la cantidad de jóvenes que estaban en condiciones de celebrar el Siejin no Hi hace no tanto. En 1994 fueron 2,07 millones y en 1970 2,46 millones, más del doble que en el actual ejercicio.
Cierto que el dato de 2025 es ligeramente superior al de 2024 y la proporción de nuevos adultos ha aumentado, pero como recuerda The Japan Times supone un consuelo pobre en un país en el que la natalidad sigue desplomándose, drenando el territorio. Solo entre enero de 2024 y enero de 2025 el número de ciudadanos japoneses se redujo en más de 900.000 personas, la mayor caída desde los 60.
Más que una curiosidad. Que haya menos gente celebrando el Siejin no Hi podría ser una simple curiosidad si no fuera porque en el fondo es un indicador de un problema mucho mayor: una crisis de natalidad con implicaciones que se ramifican a otros ámbitos del país. Ahora mismo en Japón apenas el 59% de la población está en edad laboral (entre 15 y 64 años), sensiblemente por debajo del promedio mundial, que según la OCDE suele rondar el 65%. Ese porcentaje amenaza con tensar la sociedad, la política y la economía niponas.
Sobre todo porque (pese a sus múltiples intentos) las autoridades no han dado todavía con la tecla para aumentar la natalidad y hay quien avisa que al país se le acaba el tiempo. 2025 marcó la 'línea roja' en la que buena parte de la población nacida durante el Baby Boom de finales de los años 40 rebasó los 75 años, edad a partir de la que se desploma la población empleada y sube la dependiente.
Imágenes | Bruce Dailey (Flickr) y Wikipedia
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La noticia
Si el futuro de un país son sus jóvenes, Japón tiene un dato inquietante: la entrada a la vida adulta se está encogiendo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Si el futuro de un país son sus jóvenes, Japón tiene un dato inquietante: la entrada a la vida adulta se está encogiendo
El 'Día de la Mayoría de Edad' es una fiesta histórica en Japón. Aunque ahora tiene un sabor agridulce
En Japón enero arranca con una fiesta propia, el Seijin no Hi, o 'Día de la Mayoría de Edad', una jornada durante la que el país felicita a los jóvenes que han dado el salto de niños a adultos. El problema es que cada vez esa celebración es menos celebrada. Y no porque Japón no quiera a sus nuevas generaciones. Al contrario. Si el Seijin no Hi pierde fuelle es básicamente porque la población que abandona la adolescencia y entra en la edad adulta está 'encogiendo', lo que supone un jarro de agua fría (uno más) para una nación en crisis.
Viejas fiestas, nuevas preocupaciones.
Cuando demografía suena a tragedia. A Japón no le va bien en términos demográficos. Eso es algo sabido y requetesabido. A la espera del balance final de 2025, los primeros datos que maneja el país muestran que no ha logrado corregir la crisis de natalidad en la que lleva años sumido: durante la primera mitad del año el Gobierno registró 339.280 nacimientos, un 3,1% menos que en el mismo período de 2024. Y durante el segundo semestre la foto no fue mucho mejor.
Las proyecciones iniciales de Asashi Shimbun, realizadas con datos del 23 de diciembre, sugieren que Japón se despidió de 2025 con 667.542 recién nacidos, la cifra más baja desde al menos 1899, el año en el que arranca la serie histórica. No solo eso. El dato está por debajo de lo que esperaban las autoridades. Cuando en 2023 el Instituto de Investigación Poblacional echó cuentas estimó que en 2025 habría unos 749.000 bebés, 681.000 en el peor de los escenarios.
Una fiesta cada vez menos festiva. Con ese telón de fondo se entiende mucho mejor que Seijin no Hi se haya convertido en una tradición agridulce. El 'Día de la Mayoría de Edad' es una jornada en la que el país homenajea a la parte de su población que da el salto de niño a adulto. Se celebra a principios de enero y sus protagonistas son los jóvenes que han cumplido (o están a punto) los 20 años, aunque en 2022 el Gobierno fijó la mayoría de edad legal en 18 años.
La ceremonia es vistosa porque los jóvenes suelen vestirse con kimonos de colores brillantes y trajes tradicionales. El problema es que en un país con cada vez menos bebés también empiezan a faltar los veinteañeros para el Siejin no Hi.
¿Qué dicen los datos? Las cifras divulgadas por The Japan Times dejan poco margen para dudas. A 1 de enero el número de personas que habían alcanzado la mayoría de edad en el último año ascendía a 1,09 millones de personas (560.000 hombres y 530.000 mujeres), la segunda cifra más baja desde que hay registros.
De hecho solo la supera la de 2024, cuando ese indicador estaba en 1,06 millones. Son datos interesantes porque (a diferencia de otras estadísticas) incluyen tanto a la población local como a extranjeros que llevan al menos tres meses en el país.
¿Tan pocos son? Sí. Al menos si tenemos en cuenta la cantidad de jóvenes que estaban en condiciones de celebrar el Siejin no Hi hace no tanto. En 1994 fueron 2,07 millones y en 1970 2,46 millones, más del doble que en el actual ejercicio.
Cierto que el dato de 2025 es ligeramente superior al de 2024 y la proporción de nuevos adultos ha aumentado, pero como recuerda The Japan Times supone un consuelo pobre en un país en el que la natalidad sigue desplomándose, drenando el territorio. Solo entre enero de 2024 y enero de 2025 el número de ciudadanos japoneses se redujo en más de 900.000 personas, la mayor caída desde los 60.
Más que una curiosidad. Que haya menos gente celebrando el Siejin no Hi podría ser una simple curiosidad si no fuera porque en el fondo es un indicador de un problema mucho mayor: una crisis de natalidad con implicaciones que se ramifican a otros ámbitos del país. Ahora mismo en Japón apenas el 59% de la población está en edad laboral (entre 15 y 64 años), sensiblemente por debajo del promedio mundial, que según la OCDE suele rondar el 65%. Ese porcentaje amenaza con tensar la sociedad, la política y la economía niponas.
Sobre todo porque (pese a sus múltiples intentos) las autoridades no han dado todavía con la tecla para aumentar la natalidad y hay quien avisa que al país se le acaba el tiempo. 2025 marcó la 'línea roja' en la que buena parte de la población nacida durante el Baby Boom de finales de los años 40 rebasó los 75 años, edad a partir de la que se desploma la población empleada y sube la dependiente.