Tres años después de su dimisión, Nixon le dijo al periodista David Frost en una entrevista: «Cuando el presidente lo hace, eso significa que no es ilegal». Una frase que revela la ceguera que condujo al presidente de Estados Unidos a dejar su cargo ... para evitar ser procesado por los graves delitos que salieron a la luz en la investigación del caso Watergate. No sólo no se arrepentía de sus abusos de poder, sino que los justificaba.
'Todos los hombres del presidente', galardonado con el premio Pulitzer, es la crónica de la investigación de Carl Bernstein y Bob Woodward, los dos periodistas de 'The Washington Post' que, bajo las amenazas de la Casa Blanca y su aparato legal, lograron sacar a la luz un entramado delictivo de espionaje a rivales políticos, campañas de descrédito y calumnias, robo de documentos y boicot de actos electorales.
El libro, publicado en 1974 y luego llevado al cine, es la reconstrucción del itinerario que comienza con un hecho aparentemente intrascendente y que pasó desapercibido: la detención de cinco hombres que habían entrado a robar documentos y poner micrófonos en la sede electoral del Partido Demócrata. Eso sucedió el 17 de junio de 1972, cinco meses antes de las elecciones en las que Nixon derrotó a George McGovern.
Su discurso íntegro: «La convivencia es el único camino para lograr el progreso compartido»
Bernstein y Woodward eran dos jóvenes reporteros del 'Post' que apenas se conocían. Convencieron a sus jefes de que aquel asunto intrascendente, lo que parecía una simple ratería, merecía la pena ser investigado. Tras algunas averiguaciones y consultando a sus fuentes, descubrieron que los asaltantes tenían conexiones con Gordon Liddy y James Hunt, vinculados a la Casa Blanca. Ni siquiera podían imaginar entonces que el camino que iniciaban los iba a llevar a amenazar al hombre más invulnerable del país.
'Todos los hombres del presidente' es el relato de una monstruosa desviación de poder y la demostración de la importancia de la prensa y los jueces en una democracia. Pero también es una narración de una investigación periodística en la que en muchos momentos estuvieron a punto de tirar la toalla. No lo hicieron y, dos años después, provocaron la caída de Nixon y de sus principales asesores y altos cargos en la Casa Blanca.
Ambos demostraron que el comité para la reelección de Nixon había financiado a una red de delincuentes
De la relectura del libro me quedo con el impresionante esfuerzo periodístico de Bernstein y Woodward, que dedicaron miles de horas de trabajo a interrogar a cientos de testigos, buscar documentos y corroborar sus hallazgos. Es sabido que contaron con la ayuda de 'Garganta Profunda', un enigmático personaje con el que Woodward se encontraba de madrugada en un aparcamiento de Washington. El periodista nunca reveló su fuente. No fue hasta 2005 cuando se reveló su identidad. Era Mark Felt, subdirector del FBI, que había investigado y contribuido a tapar el escándalo.
Fue Felt el que no sólo les fue guiando sino también el que les informó de que Watergate no era sólo un caso de espionaje sino, sobre todo, una operación diseñada por los más estrechos colaboradores de Nixon para destruir a McGovern, Muskie y otros dirigentes demócratas. Bernstein y Woodward lograron demostrar que el comité para la reelección de Nixon había financiado a una red de delincuentes con fondos electorales y que había obstruido la investigación de la justicia.
En unos momentos en los que el papel del periodismo es cuestionado desde el Gobierno de Sánchez, merece la pena rememorar el valor y el trabajo de dos periodistas que supieron resistir los ataques del poder.
Un icono frente al mar, así es el nuevo Faro Santander
«Las mismas personas que organizaron lo de Ceuta ya están convocando esto para el próximo 20 de septiembre»
Cinco relojes deportivos y elegantes con hasta un -37% en Amazon: Samsung, Xiaomi, Huawei y más
Javier, cura con 27 años: «A mí me han gustado, no una, sino muchas chicas»
Carmen Lomana, 78 años: «Desayuno varias tazas de té con leche de arroz, una papilla de plátano, galletas y zumo de naranja y un bollo suizo con mermelada»
Esta funcionalidad es exclusiva para usuarios registrados.
Siempre habrá periodistas como Bernstein y Woodward
Siempre habrá periodistas como Bernstein y Woodward