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El presidente de Indra quiere mantenerse al frente del consejo de administración, pero se enfrenta a la presión de Moncloa y de algunos de sus rivales en el sector. La elevada tensión amenaza con tumbar la polémica operación entre Indra y EM&E.
Los resultados financieros históricos que obtuvo Indra el año pasado, con récord de ingresos y beneficio, y con cifras disparadas de pedidos de más de 16.000 millones de euros, están quedando empañados por una lucha de poder desatada por el Gobierno contra el presidente de la compañía, Ángel Escribano. El Ejecutivo, concretamente Manuel de la Rocha, mano derecha en materia económica de Pedro Sánchez, habría perdido la confianza en el empresario madrileño, dueño, junto con su hermano Javier, del 50% de la empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y del 14,3% de Indra. Pero, ¿qué ha pasado para que, en apenas un año, ahora se hable de la salida de Escribano de la presidencia de Indra?
1. Actitud empresarial y poco política
El principal pecado de Ángel Escribano en Indra ha sido ser un empresario. Los hermanos Escribano han logrado situar su empresa familiar en el foco del sector con grandes contratos y tecnología avanzada. El objetivo de Escribano al llegar a Indra era acelerar los ritmos de una empresa que tradicionalmente ha sido conocida por su excesiva burocracia y su falta de agilidad.
La velocidad que ha imprimido ha sido muy elevada para lograr el objetivo de convertir a la compañía en el campeón nacional de la Defensa en apenas un año. Desde su nombramiento en enero de 2025, Indra ha cerrado varias compras (Hispasat, Tess Defence o el negocio de drones de Aertec, entre otras) y también ha creado diferentes áreas de negocio para dar cobijo a sus ambiciones en Defensa (Land Vehicles, Weapons & Ammunition o Space).
Este perfil de empresario puro, que trabaja con el único objetivo de hacer crecer a la compañía (se juega su propio dinero, al tener un 14,3% de Indra) no encaja del todo con el perfil habitual de los presidentes que suele imponer el Gobierno en las empresas, con un cariz más político o más afín.
2. Pérdida de control por parte del Gobierno
El Gobierno pide la salida de Ángel Escribano de Indra para la fusión con EM&ERaquel MorenoEl Gobierno, al situar a Marc Murtra como presidente de Telefónica, se vio en la obligación de cubrir su vacante en la presidencia de Indra. En ese momento, surgió el nombre de Escribano como un sustituto que podría ser válido, dada su experiencia en el sector de Defensa y su buena relación con el Ejecutivo, sobre todo tras la pandemia.
Sin embargo, los cálculos del Gobierno fallaron con Escribano, pensando que iba a tener un control total de su gestión, algo que no fue así desde el primer momento. Escribano, empeñado en relanzar la compañía, se saltó algunos protocolos habituales en empresas cotizadas, aplicando métodos más habituales en una empresa familiar que en un Ibex, algo que no ha gustado en Moncloa.
3. La operación Indra-EM&E rompió la calma
Pese a ser un proyecto ya iniciado en los tiempos de Ignacio Mataix como consejero delegado de Indra (hasta 2023), la posible integración con EM&E ha estado envuelta por la polémica desde el primer momento, a causa del conflicto de interés por ser Ángel Escribano presidente de Indra y dueño de EM&E.
El consejo de Indra ha considerado que esta operación tiene encaje estratégico para la compañía, ya que le daría capacidades en vehículos militares terrestres que son clave para ganar perímetro y para reforzar sus capacidades en Defensa. Sin embargo, el formato de la operación es el punto en el que se ha encallado el proceso. Los Escribano apostaban por una fusión por absorción para no perder el control de su empresa familiar, mientras que desde la Sepi se decantaban por otras fórmulas en las que el Gobierno no perdiera peso en la compañía.
Las posturas enconadas de ambas partes, y el foco mediático, acabaron de dinamitar la relación Escribano-Sepi-Moncloa.
4. Los rivales elevan la presión
La llegada a la presidencia de Indra de Ángel Escribano no gustó a algunos rivales, ante el temor de que utilizase su poder en Indra para privilegiar a EM&E en el reparto de los nuevos contratos que se iban a liberar en Defensa desde el Gobierno.
El reparto de los 31 programas especiales de modernización (PEM) en Defensa por parte del Gobierno el año pasado, con Indra como líder en 17 programas y participando en otros diez, terminó de levantar ampollas entre empresas como Sapa o Santa Bárbara Sistemas, que se sintieron discriminadas en un reparto que consideraron injusto.
De hecho, algunas compañías de Defensa movieron algunos hilos políticos -a través de intermediarios- para hacer presión en contra de Indra y de su presidente, después de que Indra y EM&E se hayan adjudicado contratos a través de una UTE por casi 7.400 millones.
5. La Sepi aumenta su vigilancia
Uno de los aspectos más controvertidos en el conflicto actual con Ángel Escribano ha sido el cambio de postura de la Sepi, que posee un 28% de Indra, tanto en su relación con el presidente de la empresa como respecto al interés y la forma de la integración con EM&E.
En un principio, desde la Sepi respaldaron la labor de Escribano, ya que durante su mandato la valoración en Bolsa de la compañía se ha triplicado, pasando de 17,6 euros por título en enero de 2025 a 57 euros ayer. Esto ha supuesto que la participación de Sepi en Indra haya pasado de valer 870 a 2.820 millones.
Sin embargo, el caso de Vicente Fernández, expresidente de la Sepi, acusado de presuntas irregularidades en la adjudicación de algunos contratos públicos, ha hecho aumentar la escrupulosidad de los procedimientos por parte de la actual presidenta, Belén Gualda.
Por ello, desde Sepi se pasó a exigir tener las cuentas auditadas de 2025, tanto de Indra como de EM&E, para que se iniciaran los procesos de valoración para una eventual compra. Además, se deslizó que entre sus preferencias no estaba el formato de una fusión por absorción, sino que era más proclive a la toma de control de EM&E, con el fin de cumplir de forma "impoluta" con las normas de gobernanza.
La ruptura de la relación entre Moncloa, Sepi y Ángel Escribano se escenificó a última hora del miércoles, cuando Indra mandó un comunicado a la CNMV en el que aseguraba que la Sepi le había transmitido "su preocupación" por la influencia que el conflicto de interés de Ángel Escribano estaba teniendo en el análisis de la operación de integración Indra-EM&E. De hecho, el ente dirigido por Belén Gualda lanzó un ultimátum, exigiendo "despejar" el conflicto de interés -la salida de Escribano de la presidencia de Indra- para poder seguir adelante con el estudio de la operación.
6. Los recursos de Santa Bárbara hicieron daño
Santa Bárbara Sistemas, propiedad del gigante estadounidense General Dynamics, ha sido una de las pocas empresas que ha manifestado públicamente sus diferencias con Indra, llegando incluso a acudir a los tribunales. La compañía que dirige Alejandro Page se sintió ninguneada en el reparto de los fondos de los últimos PEM, ya que solo se le adjudicó la coordinación de la actualización de los vehículos blindados Pizarro, un contrato de 262 millones.
La firma acudió al Tribunal Supremo y al Ministerio de Defensa para reclamar por los contratos de artillería adjudicados a la UTE entre Indra y EM&E por 7.240 millones de euros, al considerar que su tecnología es la que mejor se ajusta a las necesidades del Ejército y que ni Indra ni EM&E tienen capacidad disponible en la actualidad para responder a la demanda.
La posibilidad de que este recurso prospere y de que se puedan paralizar los proyectos no ha gustado tampoco en Moncloa, que no está cómoda con el foco mediático que se pone de nuevo en Indra y en la adjudicación a dedo de los programas especiales de modernización en 2025.
7. Respaldo de Defensa, minoritarios y consejo
Otro aspecto que ha terminado de enredar las cosas en torno a la figura de Ángel Escribano en Indra ha sido el respaldo que se ha hecho notar a su figura y a su gestión tanto desde el Ministerio de Defensa como desde los inversores y el consejo.
Hace algo más de un mes surgieron rumores de un posible interés de la Sepi por forzar un paso a un lado de Escribano para allanar la operación con EM&E. Al trascender la noticia, las acciones de la empresa se desplomaron un 20% en tres días y solo remontaron después de que la compañía mandara un comunicado confirmando que Escribano continuaba como presidente. Algo parecido pasó el martes, cuando se habló de una salida forzada por Moncloa, hundiendo los títulos más de un 8%.
Escribano, salvo en los casos de Sapa y Sepi, tiene a priori el respaldo del consejo de Indra, tanto en la operación con EM&E como en su gestión, con los votos de Amber y los independientes, que deberían defender los intereses de los minoritarios.
Indra invierte en el fondo de Defensa de Pablo CasadoIndra cancela la venta de su división de medios de pago NuekEl Gobierno pide la salida de Escribano como presidente de Indra para acometer la fusión con EM&E Comentar ÚLTIMA HORA-
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