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Sirenas S.A.

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Saltan del 'merchandising' infantil y el universo Disney a convenciones, concursos y encuentros por todo el mundo. Una industria muy lucrativa que hasta tiene serie propia en Netflix

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Colas, largas melenas... Los profesionales y aficionados no tienen problemas para encontrar todo lo necesario para completar la metamorfosis. RR. SS. Sirenas S.A.

Saltan del 'merchandising' infantil y el universo Disney a convenciones, concursos y encuentros por todo el mundo. Una industria muy lucrativa que hasta tiene serie propia en Netflix

Ixone Díaz Landaluce

Sábado, 24 de enero 2026, 18:36 | Actualizado 18:43h.

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Cualquiera que haya tenido un hijo (y, particularmente, una hija) en la última década, lo sabe bien: las sirenas son, además de animales mitológicos de medio acuático, seres omnipresentes. Cualquier producto es susceptible de tener una impresa en su superficie: paraguas, mochilas, fundas nórdicas, todo tipo de prenda o calzado y casi la totalidad de cuadernos o productos de papelería. En eso no se diferencian mucho de unicornios, arcoíris o llamas. La estética cuqui que todo lo arrasa. Pero las sirenas están hechas de otra pasta y han trascendido al mero estampado multiusos para convertirse en una industria con epicentro en Estados Unidos, pero mucho tirón también en algunos países asiáticos, y hasta una serie documental propia en Netflix.

Por un lado, están los concursos (primos hermanos de los certámenes de belleza clásicos) y los encuentros entre aficionados, pero también las convenciones anuales como la California Mermaid Convention o la 'Mer Magic Con', el congreso de sirenas más grande del mundo, que congrega cada año a más 600 sirenas en un programa que combina exhibiciones con talleres para aprender a nadar con cola, actividades infantiles y 'stands' con todos los complementos imaginables, pero también con un importante trabajo de concienciación medioambiental acerca de la conservación de los ecosistemas marinos.

Pero no solo de eventos vive el 'mermaiding', como se conoce el fenómeno en Estados Unidos. Hay toda una industria paralela que se dedica a surtir a profesionales y aficionados de todo lo necesario para completar la metamorfosis: desde melenas de colores a colas, que pueden ser de casi cualquier material (desde tela a neopreno, pero también silicona) y que pueden costar hasta 5.000 dólares en sus versiones más personalizadas y premium. Un ecosistema que ha dado lugar a casos de éxito como Fin Fun Mermaid, una empresa fundada en 2009 por una abuela que empezó cosiendo colas de sirena para sus nietas y que ya presume de haber vendido más de un millón de unidades.

Cuánto dinero mueve exactamente la industria es algo difícil de cuantificar. Según Fox Business, el sector maneja cifras de 150 millones anuales; según la serie documental de Netflix Mer People, que en 2023 dio visibilidad global al fenómeno, podrían alcanzar los 500 millones. Sin embargo, en estados como Florida no es, ni mucho menos, un negocio nuevo. Allí se encuentra Weeki Wachee Springs, que ahora funciona como un parque estatal, pero que fue fundado en 1947 por el nadador artístico Newton Perry, que alcanzó gran popularidad por sus espectáculos de sirenas en los años 50 y 60 y por el que, en sus tiempos de gloria, pasaron celebridades como Elvis Presley o Esther Williams.

Muchas profesionales sufren mareos, hipotermia o sinusitis crónica como consecuencia del contacto continuado con el agua

Aunque el 'mermaiding' puede ser solo un hobby, en muchos casos es, también, una profesión bien remunerada en la que no falta trabajo, desde eventos privados o corporativos a campañas de publicidad o shows en acuarios, en los que las sirenas profesionales pueden ganar entre 300 y 10.000 dólares por aparición. Y que, como cualquier industria que se precie, tiene sus propias estrellas. Como Mermaid Linden, con 'sede' en Malibú y que llegó a ser la mejor sirena profesional del mundo; Hannah Mermaid, que organiza retiros y talleres, pero también es modelo y 'speaker'; o Vero Beach Mermaid que, con 1,3 millones de seguidores en TikTok (y más de 232.000 en Instagram), es toda una personalidad en el mundillo. Brandee Anthony, altergo de Vero Beach, contaba recientemente en la revista 'People' que lo que empezó como una afición innata por el agua y siguió con una cola de sirena y una GoPro para inmortalizar sus acrobacias acuáticas, es ahora una carrera profesional en toda regla. Y una muy lucrativa, además.

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Convenciones como Vero Beach Mermaid, en la imagen, son auténticas estrellas de la industria y tienen millones de seguidores en TikTok. RR. SS.

Sin embargo, y pese a todas las lentejuelas y la brillantina, no es una actividad carente de ciertos riesgos y algunos problemas de salud asociados. Muchas sirenas profesionales sufren mareos, hipotermia, síntomas oftalmológicos, infecciones de oído o sinusitis crónicas debido a las inmersiones y el contacto continuado con el agua.

Lo que hace unos años era una actividad solo para los muy cafeteros, practicada como mucho de manera personal y en la semiclandestinidad, se ha transformado en una comunidad cada vez más numerosa tejida en torno a redes sociales como Facebook, pero también a apps tan específicas como MerMapp, que se anuncia como una herramienta para descubrir «piscinas aptas para colas, emocionantes noticias sobre sirenas y próximos eventos». Pero también en una actividad donde, entre altas dosis de escapismo, fantasía y colores pastel, todo el mundo es bienvenido, da igual la edad, las habilidades acuáticas, la talla o la identidad de género. Y es que, ¿acaso hay algo más diverso que una sirena?

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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