- SERGIO SAIZ Nueva York
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Nota: Datos de cotización y análisis actualizados a día de hoy.
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La compañía de Elon Musk mantiene el rally bursátil gracias al éxito de su fundador entre los inversores minoristas y al tirón en la demanda de los fondos indexados.
La salida a Bolsa de SpaceX no solo ha batido todos los récords conocidos en Wall Street. También ha alterado el equilibrio de poder del mercado y ha inaugurado una nueva era aprovechando la fiebre inversora por la inteligencia artificial.
Una semana después de su debut, la compañía de Elon Musk ya ha demostrado que no era una OPV más. Ha disparado el interés de los pequeños inversores, que han acudido en masa a la llamada del hombre más rico del planeta.
El día del debut, una sobredemanda de más de cuatro veces los títulos disponibles. Y las tres primeras jornadas de esta semana han sumado órdenes de compra cercanas a los 370 millones de dólares solo por parte de los minoristas, según datos de Vanda Research.
En los últimos días, los inversores han estado pendientes de cómo quedaba SpaceX en el ránking de las mayores empresas por capitalización del mundo. Esta semana, ha llegado incluso al cuarto puesto, por delante de Amazon y Microsoft, aunque al final ha cerrado en sexto lugar, con 2,4 billones de dólares.
El estreno estuvo a la altura de las expectativas. Las acciones cerraron su primera jornada con una subida cercana al 19%, hasta los 160,95 dólares, después de llegar a ganar más del 30% durante la sesión. Y para quienes ponían en duda si sería capaz de mantener el pulso en las jornadas siguientes, esta semana se ha apuntado un 15% (acumula un 37% respecto al precio de la OPV).
Gran parte del éxito se debe a Elon Musk, consciente de que la guerra de la valoración está perdida, se centra en el relato. Por eso, antes de la OPV, se aseguró varios anuncios con acuerdos multimillonarios con los gigantes de Silicon Valley. El martes, tras la resaca de la OPV, anunció la compra de Cursor por 60.000 millones de dólares para fortalecerse en IA. Así fue como superó a Microsoft en capitalización ese día.
Viento de cola
Aun así, los analistas recuerdan que otro de los factores que explica el comportamiento explosivo del valor es la escasez de acciones disponibles. Apenas el 5% del capital salió al mercado, mientras que la mayoría de las participaciones de fundadores, empleados y primeros inversores permanecen bloqueadas por los acuerdos de lock up. Esa limitada oferta ha provocado un desequilibrio entre compradores y vendedores que ha amplificado cada movimiento en Bolsa.
Además, SpaceX se ha beneficiado de un poderoso viento de cola técnico. Su tamaño la convierte automáticamente en candidata a entrar en algunos de los principales índices, lo que obliga a numerosos fondos pasivos a comprar acciones independientemente de su valoración. Por ejemplo, MSCI ya ha confirmado su inclusión acelerada en varios de sus índices globales. También Nasdaq 100 y Russell.
La gran pregunta ahora es si la compañía puede justificar una valoración que ya supera ampliamente a gigantes industriales y tecnológicos no solo con ingresos mucho mayores, sino con beneficios. SpaceX es la única compañía del top ten mundial por capitalización con pérdidas multimillonarias. El debate entre relato y valoración cobra fuerza. Más allá de las previsiones iniciales con la vista puesta en 2030, y tras una semana de rodaje sobre el parqué, empiezan a aparecer los primeros cálculos a medio plazo.
Oppenheimer ha fijado un precio objetivo de 190 dólares por acción, una cifra cercana a los niveles actuales. Otros analistas creen que el valor podría seguir subiendo a corto plazo gracias a la entrada de fondos indexados y al fuerte interés minorista. Los mercados de opciones descuentan movimientos cercanos al 10% semanal, reflejo de una volatilidad extraordinaria.
Los alcistas argumentan que la empresa posee activos prácticamente imposibles de replicar y que no debe valorarse como una empresa aeroespacial tradicional, sino como una plataforma tecnológica con potencial de crear mercados nuevos.
Los escépticos responden que precisamente ahí reside el problema. Gran parte de ese potencial ya parece incorporado en la cotización. Morningstar advirtió antes de la OPV de que la valoración estaba un 50% por encima de lo que justifican sus libros. Otros gestores hablan abiertamente de una "prima Musk" que hace extremadamente difícil separar la realidad financiera de las expectativas generadas por el fundador.
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