Stellantis solo quería vender coches eléctricos en 2030. Resultado: 22.000 millones en el aire y otras dos fábricas canceladas
Xataka
Alberto de la Torre
11/02/2026 13:00
2 vistas
Artículo Completo1,196 palabras
Hace poco más de un lustro, nacía una estrella. FCA y PSA comunicaban su fusión bajo el nombre de Stellantis. El resultado era un conglomerado gigantesco. En estos cinco años Stellantis nunca ha conseguido posicionarse como una alternativa a Volkswagen o Toyota por volumen de ventas pero su estructura es enorme, con 14 marcas en su portfolio.
Los primeros pasos fueron esperanzadores. La compañía se marcó años de récord, con márgenes de beneficios que eran la envidia del sector y un plan estratégico que abrazaba el coche eléctrico. Una decisión que ya antes de la fusión de ambos grupos automotrices parecía el camino correcto.
Carlos Tavares lideró una reconversión basado en el reaprovechamiento de plataformas para sus marcas generalistas y una electrificación profunda. Tanto es así que apuntaban a una fecha: en 2030 sólo venderían coches eléctricos en Europa y la mitad de las ventas en Estados Unidos serían también de coches eléctricos. La estrategia caminaba en sintonía con los planes de la Unión Europea.
En Xataka
Mantener con vida los motres de combustión en 2035 nos deja unos claros ganadores. Unos llamados BMW, Porsche y Ferrari
Pero los fabricantes no han ofrecido productos a la altura de lo que el cliente esperaba por precio y/o autonomía. Los reguladores europeos, después de muchas presiones de las automotrices (de las que Tavares se desmarcó en diversas ocasiones), han acabado por flexibilizar un poco las normas. Se mantiene la prohibición de vender motores de combustión en 2035 salvo que se cumplan unas excepciones muy rigurosas. Eso sí, el camino para llegar hasta allí se ha flexibilizado ligeramente.
Todo ello ha tenido una consecuencia directa en una compañía que se centró en lo financiero y en lo normativo olvidándose de los clientes, de que los reguladores tenían margen para cambiar de opinión y de su propia historia. Stellantis intentó colar los Fiat 500 eléctricos con calzador en Estados Unidos. Eliminó motores V8 míticos de Dodge o RAM en ese mismo país para cumplir en materia de emisiones. Tiró 3.000 millones de euros a la basura con el desarrollo de coches eléctricos para Maserati que nunca verán la luz.
Y ahora, con Europa aceptando el coche eléctrico a una velocidad más contenida de lo esperado, Stellantis asume una amortización de 22.000 millones de euros en sus cuentas y la cancelación de nuevas aperturas de fábricas en Alemania e Italia.
En Xataka
Los fabricantes de coches doblan el brazo a la Unión Europea: tendremos motores de combustión en 2035
El último capítulo
De una historia que no tiene final. De momento es el último capítulo escrito pero ni mucho menos será el último del que tengamos noticias. Y es que Stellantis y el coche eléctrico siguen dejando enormes ríos de tinta a su paso.
El pasado viernes seis de febrero, las acciones de Stellantis cayeron hasta un 27% en una jornada aciaga para la compañía. El movimiento en la bolsa fue la consecuencia inmediata de mostrar unos números poco optimistas. A la hora de presentar resultados, la compañía confirmó que en sus cuentas iba a aparecer un ajuste de 22.000 millones de euros.
Esos 22.000 millones de euros tienen un culpable: coche eléctrico.
Y es que la compañía confirmó que en 2025 presentarían pérdidas en sus cuentas de resultados, asumiendo un impacto en las mismas de unos 22.000 millones de euros. Realmente, de esos 22.000 millones de euros, 6.500 millones sí son dinero contante y sonante. Cash. Dinero real, por explicarlo de manera sencilla. Son los 6.500 millones de euros que la compañía tendrá que pagar en los próximos cuatro años a los afectados que sufrirán la cancelación de sus planes o el reajuste en la producción de coches eléctricos.
El resto del dinero se corresponde a las previsiones que Stellantis esperaba de cara al futuro. Es decir, ventas que no se van a consolidar porque, sencillamente, no se fabricarán esos nuevos modelos o se reducirá la producción de los mismos. Ese tipo de anuncios tiene su impacto directo, de nuevo, en la bolsa porque la compañía no solo lanza el mensaje de que sus beneficios serán más escuetos en el futuro, también confirma que su valor real es menor.
"Los cargos anunciados hoy refleja el coste de sobreestimar el ritmo de la transición energética que nos distanció de las necesidades, medios y deseos del mundo real de muchos compradores de automóviles", señalaba el director ejecutivo de Stellantis, Antonio Filosa en palabras recogidas por Financial Times.
Entre las cancelaciones, Stellantis confirmó que cancelaba la construcción de dos nuevas gigafactorías en Europa, concretamente las de Termoli (Italia) y el Kaiserslautern (Alemania). Para la primera de ellas, Stellantis planeaba una reconversión para producir coches eléctricos al tiempo que levantaban una gigafactoría a su lado. Ahora, esta segunda opción ya está descartada y queda por ver cuál es el futuro de una fábrica que lleva más de medio siglo produciendo motores para Fiat. Una de las opciones por las que había optado Stellantis era la de volver a producir Fiat 500 híbridos y así mantener con vida esta planta de motores.
En Xataka
Europa se ha llenado de coches de Stellantis que no se venden. Y Madrid y Zaragoza pagarán las consecuencias
Tanto esta fábrica como la segunda planta cancelada, la alemana, no sólo impacta sobre Stellantis. La compañía tenía un 45% de la participación en ACC, una joint venture conformada con TotalEnergies (30%) y Mercedes (25%), que iba a ser la encargada de levantar tres gigafactorías en Europa. Para ello habían reunido 4.000 millones de euros en capital pero el proyecto italiano y alemán llevan paralizados desde 2024. Ahora, ACC ha confirmado su cancelación y que la planta francesa comenzará con una producción equivalente a 13 GWh, muy lejos del máximo de 40 GWh para lo que está diseñada.
Es decir, Stellantis planeaba un abrazo al coche eléctrico que no se estaba produciendo. Para ello, tenía la intención de levantar hasta cuatro gigafactorías en Europa (España, Francia, Alemania e Italia). De ellas, solo la española y la francesa continúan en marcha.
Foto | Stellantis
En Xataka | Si Tavares está fuera de Stellantis es por un problema gigante en Estados Unidos. Uno que ya obliga a regalar coches eléctricos
-
La noticia
Stellantis solo quería vender coches eléctricos en 2030. Resultado: 22.000 millones en el aire y otras dos fábricas canceladas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
.
Stellantis solo quería vender coches eléctricos en 2030. Resultado: 22.000 millones en el aire y otras dos fábricas canceladas
La compañía ha confirmado un impacto de 22.000 millones de euros en sus cuentas entre gastos ya asumidos y ventas que no se cubrirán
El nuevo ajuste a la demanda obligará a cancelar proyectos para abrir nuevas fábricas en Alemania e Italia
Los primeros pasos fueron esperanzadores. La compañía se marcó años de récord, con márgenes de beneficios que eran la envidia del sector y un plan estratégico que abrazaba el coche eléctrico. Una decisión que ya antes de la fusión de ambos grupos automotrices parecía el camino correcto.
Todo ello ha tenido una consecuencia directa en una compañía que se centró en lo financiero y en lo normativo olvidándose de los clientes, de que los reguladores tenían margen para cambiar de opinión y de su propia historia. Stellantis intentó colar los Fiat 500 eléctricos con calzador en Estados Unidos. Eliminó motores V8 míticos de Dodge o RAM en ese mismo país para cumplir en materia de emisiones. Tiró 3.000 millones de euros a la basura con el desarrollo de coches eléctricos para Maserati que nunca verán la luz.
Y ahora, con Europa aceptando el coche eléctrico a una velocidad más contenida de lo esperado, Stellantis asume una amortización de 22.000 millones de euros en sus cuentas y la cancelación de nuevas aperturas de fábricas en Alemania e Italia.
De una historia que no tiene final. De momento es el último capítulo escrito pero ni mucho menos será el último del que tengamos noticias. Y es que Stellantis y el coche eléctrico siguen dejando enormes ríos de tinta a su paso.
El pasado viernes seis de febrero, las acciones de Stellantis cayeron hasta un 27% en una jornada aciaga para la compañía. El movimiento en la bolsa fue la consecuencia inmediata de mostrar unos números poco optimistas. A la hora de presentar resultados, la compañía confirmó que en sus cuentas iba a aparecer un ajuste de 22.000 millones de euros.
Esos 22.000 millones de euros tienen un culpable: coche eléctrico.
Y es que la compañía confirmó que en 2025 presentarían pérdidas en sus cuentas de resultados, asumiendo un impacto en las mismas de unos 22.000 millones de euros. Realmente, de esos 22.000 millones de euros, 6.500 millones sí son dinero contante y sonante. Cash. Dinero real, por explicarlo de manera sencilla. Son los 6.500 millones de euros que la compañía tendrá que pagar en los próximos cuatro años a los afectados que sufrirán la cancelación de sus planes o el reajuste en la producción de coches eléctricos.
El resto del dinero se corresponde a las previsiones que Stellantis esperaba de cara al futuro. Es decir, ventas que no se van a consolidar porque, sencillamente, no se fabricarán esos nuevos modelos o se reducirá la producción de los mismos. Ese tipo de anuncios tiene su impacto directo, de nuevo, en la bolsa porque la compañía no solo lanza el mensaje de que sus beneficios serán más escuetos en el futuro, también confirma que su valor real es menor.
"Los cargos anunciados hoy refleja el coste de sobreestimar el ritmo de la transición energética que nos distanció de las necesidades, medios y deseos del mundo real de muchos compradores de automóviles", señalaba el director ejecutivo de Stellantis, Antonio Filosa en palabras recogidas por Financial Times.
Entre las cancelaciones, Stellantis confirmó que cancelaba la construcción de dos nuevas gigafactorías en Europa, concretamente las de Termoli (Italia) y el Kaiserslautern (Alemania). Para la primera de ellas, Stellantis planeaba una reconversión para producir coches eléctricos al tiempo que levantaban una gigafactoría a su lado. Ahora, esta segunda opción ya está descartada y queda por ver cuál es el futuro de una fábrica que lleva más de medio siglo produciendo motores para Fiat. Una de las opciones por las que había optado Stellantis era la de volver a producir Fiat 500 híbridos y así mantener con vida esta planta de motores.
Tanto esta fábrica como la segunda planta cancelada, la alemana, no sólo impacta sobre Stellantis. La compañía tenía un 45% de la participación en ACC, una joint venture conformada con TotalEnergies (30%) y Mercedes (25%), que iba a ser la encargada de levantar tres gigafactorías en Europa. Para ello habían reunido 4.000 millones de euros en capital pero el proyecto italiano y alemán llevan paralizados desde 2024. Ahora, ACC ha confirmado su cancelación y que la planta francesa comenzará con una producción equivalente a 13 GWh, muy lejos del máximo de 40 GWh para lo que está diseñada.
Es decir, Stellantis planeaba un abrazo al coche eléctrico que no se estaba produciendo. Para ello, tenía la intención de levantar hasta cuatro gigafactorías en Europa (España, Francia, Alemania e Italia). De ellas, solo la española y la francesa continúan en marcha.