Camavinga, en el momento de su expulsión. EFE
Fútbol ¿Temeridad de Camavinga o exceso de rigor de Vincic?: dos amarillas en 8 minutos para apagar el sueño del MadridEl colegiado esloveno expulsó al futbolista del Real Madrid en un momento crítico de la eliminatoria por una acción muy discutida. En la mesa, la discusión sobre si debería haber tenido más mano izquierda.
Más información:Camavinga se lleva por delante el buen trabajo del Real Madrid en Múnich y el Bayern se cuela en las semis de Champions
Alberto Marcos Publicada 16 abril 2026 02:45h- Bayern M.
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El Real Madrid se marchó de Múnich enrabietado. Camavinga salió del Allianz Arena hundido. Y seguramente Slavko Vincic, el árbitro del partido, abandonara el estadio con la conciencia por lo menos inquieta por la rigurosa expulsión al futbolista francés.
Inevitablemente, la eliminación del conjunto blanco quedó marcada por la polémica segunda cartulina amarilla que vio Eduardo Camavinga en el tramo final del partido ante el Bayern.
La duda reside en quién es el culpable de que el Real Madrid se quedara con un futbolista menos y se le escurriera la eliminatoria entre las manos cuando pensaba por lo menos en la prórroga. ¿Temeridad de Camavinga? ¿Exceso de rigor y falta de mano izquierda del colegiado?
🟥 Expulsado Camavinga. Segunda amarilla para el francés que deja con diez al Real Madrid tras 24 minutos sobre el césped. #UCL#LaCasaDelFútbolpic.twitter.com/6cFpmawyzH
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Quizás ambos puedan repartirse las culpas. Camavinga, que ya tenía una tarjeta amarilla, cometió una falta y se llevó el balón bajo el brazo. En lugar de devolverlo al instante para que el Bayern pudiera sacar, se hizo el remolón y eso terminó costándole muy caro. A él y a su equipo.
Una acción vista cientos de veces en el fútbol y en muy pocas ocasiones castigada. Seguramente menos aún en Champions League, donde hay más manga ancha con este tipo de lances, y en una eliminatoria donde cada detalle pesa un mundo.
Despiste y acción infantil
Quizás todo comenzó a torcerse en realidad para el Real Madrid cuando en el partido de ida Tchoauméni vio la cartulina amarilla que acarreaba suspensión. El centrocampista no pudo jugar en Múnich, y Arbeloa se vio obligado a buscar una alternativa para suplir esa ausencia.
Camavinga podría haber sido su relevo natural, pero las sensaciones que venía ofreciendo Eduardo eran de todo menos buenas en los últimos tiempos. Darle la responsabilidad de manejar y sostener el centro del campo en Alemania no parecía la mejor idea, así que Arbeloa decidió dejarle en el banquillo.
Camavinga agarra a Musiala, acción que le costó la primera amarilla. EFE
No le salió nada mal la apuesta al técnico, pero llegó un momento en el que se vio obligado a refrescar al equipo en la segunda mitad. Fue ahí cuando entró en escena Camavinga. El francés entró al terreno de juego en el minuto 62 y aún no se sabía que ahí iba a empezar el drama.
Al paso por el minuto 70, Camavinga vio la primera cartulina amarilla. Totalmente merecida, por otra parte. El centrocampista perdió la posición, eso que tantas veces se le recrimina, y agarró a Musiala para evitar que el alemán siguiera avanzando metros.
Camavinga trata de robar el balón ante Olise. REUTERS
Aquello ya mosqueó a los madridistas, porque quedaba mucho tiempo por delante y las dudas sobre Camavinga no hacían sino aumentar. Ocho minutos más tarde, el drama absoluto.
Otra falta del francés por llegar tarde, algo que ya hablaba mal del futbolista, y después la acción absurda de la noche. Se llevó el balón en las manos, se alejó de la jugada y retrasó la puesta en marcha de la siguiente jugada.
Vincic, sin mano izquierda
Slavko Vincic llevaba bien el partido hasta ese momento. No estaba siendo un encuentro complicado de dirigir, especialmente porque había dos equipos sobre el césped que se dedicaban a jugar al fútbol y no a buscar los resquicios del reglamento.
Sin embargo, la noche se torció para el esloveno, que pasó a estar en el punto de mira.
Vincic señaló la falta de Camavinga. Falta y nada más para él, a tenor de sus gestos corporales. Sin embargo, lo que encendió al esloveno fue lo que vino después. Al lado de la jugada y de Camavinga, no toleró que el jugador del Real Madrid se llevara el balón y no lo cediera al Bayern.
Camavinga abandona el campo tras su expulsión contra el Bayern EFE
¿Sabía si tenía ya amarilla Camavinga? Quizás no, porque Vincic respondió a las instrucciones de los jugadores del Bayern cuando le advirtieron de que aquello no era una simple tarjeta amarilla.
El francés se quedó estupefacto. Su cara de sorpresa lo decía absolutamente todo. No se lo podía creer. No fue una acción exagerada. No hubo ni siquiera empujones de por medio. No fue una patada al aire.
Camavinga se lleva por delante el buen trabajo del Real Madrid en Múnich y el Bayern se cuela en las semis de ChampionsEs cierto que, aplicando el reglamento de manera muy estricta, el castigo está bien empleado y el jugador debería haber tenido la suficiente cabeza como para no adoptar esa actitud, pero quizás un poco más de mano izquierda del árbitro también habría sido una decisión más acertada.
Camavinga, hundido
La cara de la derrota del Madrid en Múnich es la de Camavinga. Rigurosidad de la expulsión aparte, el centrocampista francés es quien sale en la foto al fin y al cabo. Primero por cargarse de una amarilla clara, y después por su acción absurda.
El palo es de dimensiones colosales para el jugador galo. Venía muy discutido esta temporada por varios partidos que le habían dejado en evidencia, y la falta de confianza de Arbeloa en él quedó clara cuando ni siquiera apostó por él como titular para suplir a Tchouaméni.
Camavinga se marcha expulsado en el partido de Múnich. REUTERS
Ahora queda mucho más señalado. Anímicamente esta expulsión que acarreó la expulsión del Real Madrid de Champions puede dejarle hundido. El gran trabajo de sus compañeros durante 86 minutos se marchó al garete por la expulsión, y la temporada de su equipo se ha ido al traste una vez que lo fiaba todo a Europa.
Ahora su misión será recuperar el nivel que años atrás sí que llegó a demostrar en el Real Madrid. Encajar en un puzle que convenga a sus características, y quizás esa tarea la pueda llevar a cabo en los partidos que restan de aquí a final de temporada donde apenas habrá ya presión por tener La Liga prácticamente imposible.
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