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Política

Temor en el PSOE a que el juicio a Ábalos afecte a Andalucía: "Los primeros días han tenido morbo pero lo peor está por llegar"

Temor en el PSOE a que el juicio a Ábalos afecte a Andalucía: "Los primeros días han tenido morbo pero lo peor está por llegar"
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Amantes, gatos, enchufes, poder, sexo, mentiras, corrupción... el 'reality' en el Tribunal Supremo ha amargado la Pascua a los socialistas Leer

El «No a la guerra» había funcionado como propósito para el último año de Gobierno y como freno del desgaste producido por la corrupción y la falta de mayoría parlamentaria, el nombramiento del prestigioso ministro de Economía como vicepresidente era un guiño hacia la moderación que situaría la economía de excelencia en lo más alto del debate político.

Todo parecía ir sobre ruedas en el partido gobernante cuando el presidente se fue de vacaciones de Semana Santa. Pero a la vuelta le aguardaba una realidad que ya tenía archivada en el desván de la memoria. El pasado regresó de una forma aparatosa e inesperada, con la fuerza que sólo puede tener un reality show sin guion previo. Un espectáculo explosivo rodado en la sala de vistas del Tribunal Supremo y protagonizado por personas reales que se interpretan a sí mismos. El juicio de Ábalos y Koldo es como esos estrenos que los programadores sitúan en la parrilla sin mucho entusiasmo y que enganchan la atención del televidente desde el primer minuto. Hay un poco de todo el morbo con el que se hacen los guiones de este tipo de programas. La audiencia ha dictado ya su sentencia, premiando el estreno con un share espectacular.

«Lo que estamos viendo es lo que ya sabíamos, pero en el escenario del Tribunal Supremo, un espectáculo tan cutre que no tiene nada que envidiar a la última película de Torrente, esperpéntico y bochornoso. Es muy duro ver y escuchar lo que hemos visto y escuchado. Insoportable. Da mucho asco pensar que esas personas utilizaron su poder de esa forma. Al espectáculo no le falta de nada y el impacto sobre la opinión pública es indudable». Las fuentes socialistas consultadas no ocultan su bochorno ante los detalles morbosos del juicio contra Ábalos y Koldo. Hasta el punto de que la cobertura del show del Supremo ha rivalizado en los medios de comunicación con las noticias sobre la Guerra de Irán y la espectacular misión espacial que ha regresado a la Luna cincuenta años después.

Oficialmente, el Gobierno considera que el escándalo de Ábalos «está amortizado y masticado» en el ánimo de los españoles. «Todo el mundo sabe que son esos dos y no hay más, el problema es que ocupa espacio mediático y no se puede hablar de nada más», señalan en Moncloa. Y es un problema que seguirá ahí hasta el final del juicio. «Esto no ha hecho más que empezar, los primeros días del juicio han tenido mucho morbo, pero lo peor está por llegar y la atención no va a decaer», señala un alto cargo.

En este ambiente, los socialistas tendrán que hacer frente a la campaña electoral de las elecciones andaluzas. La idea, y el deseo, es que el juicio está siendo consumido por los ciudadanos como si fuera un programa de televisión de personajes muy conocidos y poco ejemplares, pero cuya conducta ya no afecta a la imagen del Gobierno ni del presidente, Pedro Sánchez. Incluso las voces críticas del PSOE comparten la tesis de que el escándalo en torno al comportamiento de José Luis Ábalos está ya «digerido» por los ciudadanos y que el escándalo no afectará a las elecciones andaluzas. «Andalucía está ya tan mal para el PSOE que es difícil que pueda empeorar», señala un dirigente socialista.

Aunque algunas fuentes matizan esta tesis. «Afectar, claro que afecta, a la imagen del Gobierno y de la política en general. Se está viendo cómo funcionan los enchufes, con qué criterios se llega a contratar y el contraste entre los funcionarios que han declarado cómo recibían órdenes de mirar para otro lado ante las irregularidades y los cargos políticos que daban las órdenes y que están sentados en el banquillo es demoledor».

Mientras la audiencia se bebía el contenido de la telerrealidad en el Tribunal Supremo, el presidente del Gobierno y la dirección del PSOE han guardado silencio. A la espera de que el show perdiera interés para la audiencia. La estrategia es compartida por muchos socialistas, pero no por todos. Algunos cargos piensan que ante una realidad escandalosa con tanta difusión y seguimiento por parte de los ciudadanos, hay que decir algo. «El silencio oficial puede ser malinterpretado». La única voz que se ha escuchado con nitidez ha sido la de Emiliano García-Page. El presidente de Castilla-La Mancha ha pedido al partido que ejerza de acusación contra su ex secretario de Organización y ex ministro del Gobierno. A Page le resultan «dolorosos» los testimonios escuchados en el Supremo y ha defendido la honradez del PSOE, asumiendo que hay personas que «han abusado» de las siglas. De momento, la dirección socialista no se ha pronunciado acerca de una hipotética actuación penal del partido contra quien fuera su número dos y su todopoderoso asesor, Koldo García.

La difícil posición del PP sobre la guerra

La dirección del PP no ha encontrado un discurso propio acerca de la convulsión que Trump y Netanyahu están provocando en el mundo con los ataques contra Irán y los bombardeos en Líbano. La ausencia de un portavoz oficial de Exteriores, decidida por Alberto Núñez Feijóo, que asumió en persona esa función, está lastrando la capacidad del primer partido de España en votos para fijar una posición clara, en un asunto claramente favorable para Pedro Sánchez. El PP, a excepción de algunas voces lideradas por Ayuso, no ha respaldado la actuación de Donald Trump y las últimas intervenciones de Feijóo son críticas con la estrategia de la Casa Blanca, pero el PP se resiste a citar el nombre de Trump al hablar de la Guerra de Irán. Esta cierta ambigüedad esta siendo convenientemente aprovechada por el Gobierno para situar al PP al lado de Trump. Lo que para algunos dirigentes del PP es inconveniente, ya que la opinión pública española, según todos los sondeos, es muy crítica con el atrabiliario presidente norteamericano, con el primer ministro israelí, y con la escalada bélica en Oriente Próximo.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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