- JAVIER AYUSO
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Esta semana puede quedar visto para sentencia el juicio en el Tribunal Supremo por el llamado 'caso mascarillas'. Tras la demoledora declaración ayer del teniente coronel Balas, jefe de la UCO que llevó a cabo la investigación, se esperan con especial interés las respuestas de Koldo García, José Luis Ábalos y Víctor de Aldama. En La Moncloa y en Ferraz esperan con temor, incluso pánico, lo que puedan decir los tres imputados, que han quedado absolutamente desenmascarados en los últimos días por los testigos que han comparecido.
El teniente coronel Balas y sus ayudantes de la Guardia Civil se ratificaron ayer de todo lo expuesto en sus informes y señalaron al que fuera número dos del PSOE y ministro con mayor presupuesto del Gobierno como líder de la banda criminal, a su asesor como ejecutor de sus órdenes y al empresario como corruptor de la trama. Las caras de los acusados mostraban su incredulidad ante pruebas las presentadas y hacían presagiar que cuando tengan que prestar declaración el miércoles o el jueves próximo podrían sacar a la luz hechos desconocidos hasta la fecha.
De nada han servido los intentos de desacreditar a la UCO llevadas a cabo por Leire Díez,militante del PSOE y presuntamente empleada de Santos Cerdán (el siguiente secretario de Organización socialista, también investigado por otra trama corrupta), por los que está imputada. Todo lo expuesto por los guardias civiles pone en evidencia la gravedad de los delitos cometidos por una organización criminal que actuaba con total impunidad en media docena de ministerios y algunas autonomías gobernadas por el PSOE. Lo peor de todo es que el juicio del Supremo es solo el principio de otros procedimientos abiertos en la Audiencia Nacional por presuntas mordidas recibidas por la trama a cambio de adjudicaciones de obras públicas en toda España.
Pese a que en el Gobierno y en el partido quieren mostrar una falsa tranquilidad e insisten en que ya se han asumido responsabilidades por los escándalos, la realidad es muy diferente. Se temen lo peor, después de que los procesados por varios delitos de corrupción que les podrían acarrear penas de hasta 24 años de prisión hayan quedado acorralados por las pruebas. No descartan que puedan tirar de la manta en busca de una condena inferior.
Ayer mismo, Víctor Ábalos, hijo del líder socialista, declaraba en una entrevista que su padre "está preparado para todos los escenarios". ¿A qué se refiere? Hasta ahora, José Luis Ábalos se ha negado a negociar cualquier pacto con la Fiscalía, aduciendo que para ello tendría que reconocer su culpabilidad, cuando él se considera inocente. Pero lo ocurrido durante los días del juicio podrían hacerle cambiar de opinión.
Hasta ayer mismo, se especulaba con que su estrategia de defensa, al igual que la Koldo García, sería la de seguir negando todos los delitos de los que se les acusa y preguntar dónde está el botín que dicen que recibieron. Es cierto que los investigadores no han detectado todavía dónde está el dinero recibido, tras haberlo rastreado por varios países. Tan solo hay pruebas de lo recibido en especie mediante alquileres ficticios de pisos y chalés, pero siguen sin dar con el paradero de las presuntas mordidas.
El temor en Ferraz es que los acusados saquen a relucir una supuesta financiación irregular en el PSOE; algo que está siendo investigado en otra causa secreta en los tribunales, por los pagos en metálico detectados. Nadie sabe lo que pasa estos días por la cabeza de Ábalos, Koldo y sus abogados. Lo único claro es que ambos mantienen una unidad de defensa, para evitar que la Fiscalía pueda sacar provecho de un enfrentamiento entre ellos. Habrá que esperar para ver cuál es su estrategia de defensa.
Lo que nadie duda es que Víctor de Aldama, que llegó en su día a un pacto con la Fiscalía que le permitió salir de prisión y reducir su petición de pena, va a mantener sus acusaciones sobre los otros dos acusados y, posiblemente, eleve el tiro hasta el propio Pedro Sánchez y su partido. Los famosos dos sobres que dice que obran en su poder y que demostrarían la existencia de financiación irregular en el PSOE y en la Internacional Socialista, son como una espada de Damocles que pesa sobre los socialistas. Aunque en Ferraz insisten en que no tienen nada que ocultar y que Aldama carece de toda credibilidad.
Además, mientras proseguía el juicio en el Supremo se ha producido una filtración que ha hecho mucho daño al partido y a su secretario general. Se trata de un vídeo sobre lo sucedido en el Comité Federal del PSOE, en 2016, que pone en evidencia el intento fraude en la votación propuesta por Sánchez para convocar un Congreso Extraordinario en el que quería seguir al mando del partido. Finalmente, perdió la votación, dimitió y se embarcó en una marcha para ganar las primarias en 2017. Ese camino lo anduvo precisamente con Ábalos, Cerdán y Koldo.
En La Moncloa sospechan que la filtración del pen drive con las imágenes del escandaloso comité ha salido del entorno de José Luis Ábalos y lo interpretan como un aviso de lo que podría hacer si le siguen apretando. La respuesta la tendremos en los próximos días. ¿Se limitarán los dos acusados socialistas a defender su inocencia o pasarán al ataque? Las semanas que llevan en prisión provisional y la amenaza de largas condenas pueden desarmar al más duro.
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