A pesar de que la percepción general de la población es que la financiación del sistema público de pensiones supone un reto, la gran mayoría se opone a acometer reformas. Solo un 12% de los españoles apoya elevar la edad de jubilación a 70 años, según un estudio de Funcas.
El comprometido horizonte financiero del sistema público de pensiones, que provoca el aumento del número de jubilados con prestaciones de una mayor cuantía (y revalorizadas cada con el IPC) mientras se reduce el peso de la población en edad de trabajar, parece haber calado entre la población. Casi siete de cada diez españoles (68%) considera que el pago de pensiones generará problemas para la economía en el corto plazo.
Así lo revela la Encuesta Funcas 2026 sobre Pensiones y Educación Financiera presentada este jueves que arroja como en la conciencia de la población está cada vez más presente la idea de que el mantenimiento y la financiación de las pensiones constituyen un reto. Además, aunque la gran mayoría considera que serán necesarias reformas para poder garantizar la viabilidad del sistema, también son más quienes se oponen a la adopción de medidas concretas especialmente las dirigidas a alargar al vida laboral.
En este sentido, los resultados de la encuesta arrojan que el 68% declaran estar "muy" o "bastante de acuerdo" con que "el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para nuestra economía". Y aunque no se observan diferencias reseñables en la distribución de opiniones manifestadas por los hombres y las mujeres, sí se aprecian algunas divergencias entre los grupos de edad. La conciencia sobre el problema de las pensiones se encuentra muy extendida en la población joven, de 18 a 30 años y también entre quienes tienen de 31 a 45 años, donde cerca de un 75% piensa que las pensiones se convertirán pronto en un problema económico importante. La proporción se reduce a dos tercios (67%) en el grupo de quienes tienen entre 46 y 60 años, y disminuye a poco más de la mitad en el grupo de encuestados y encuestadas que ya han cumplido más de 60 años.
Además, entre quienes opinan que el sostenimiento de las pensiones generará problemas a corto plazo, el 70% puntualiza que es la población joven las más afectada por esta circunstancia. Incluso quienes ya cobran una pensión de jubilación identifican mayoritariamente a los jóvenes como los principales perjudicados. En consecuencia, según la opinión de una holgada mayoría, los trabaja dores jóvenes afrontan hoy día una peor situación económica que los pensionistas. Solo una de cada cuatro personas encuestadas (25%) responde que los trabajadores menores de 40 años disfrutan de una mejor situación económica que los pensionistas, mientras que el 56% mantiene lo contrario.
"La conclusión que permiten extraer los datos da que pensar: a juicio de la mayoría de la población, los jóvenes, a los que, en general, ya se les considera peor posicionados en términos económicos, van a sufrir principalmente los perjuicios del problema de las pensiones", explica Elisa Chuliá, investigadora de Funcas y responsable de la encuesta.
Necesidad de más reformas del sistema
La conciencia del problema económico de las pensiones va de la mano de la desconfianza en la eficacia de las reformas efectuadas hasta ahora, toda vez que una gran mayoría las considera insuficientes para asegurar el pago de las pensiones. Así lo piensan ocho de cada diez (79%), que responden negativamente, mientras que el grupo de edad que muestra más desconfianza es el formado por quienes se encuentran en la fase de creación de sus hogares y familias (31 a 45 años), en el que nueve de cada diez opinan que las reformas no son suficientes.
Al mismo tiempo, sobre si creen que antes de que se jubilen "el sistema sufrirá más reformas" un 93% contesta afirmativamente, porcentaje que aumenta algunos puntos en el grupo de 18 a 45 años. E incluso dos de cada tres personas encuestadas de 60 o más años que aún se encuentran en el mercado de trabajo -y, por tanto, causarán alta en el sistema de pensiones en los próximos años- piensan que, antes de que se jubilen, asistirán a nuevas reformas del sistema de pensiones.
También son numerosas las personas de ese mismo grupo de población laboralmente activa que se declaran preocupadas ante la posibilidad de que, cuando se jubilen, su pensión de jubilación no alcance para vivir sin aprietos. A dos terceras partes de quienes superan los 30 años les preoupa mucho o bastante esta perspectiva, mientras que entre los más jóvenes (18 a 30 años) la preocupación, aunque mayoritaria, se encuentra algo más acotada (56%). Quienes se reconocen más frecuentemente preocupados son las personas mayores de 60 años, en particular, las mujeres: a un 45% de ellas les preocupa mucho que "su pensión no alcance para vivir sin aprietos" (porcentaje 8 puntos por encima del que exhiben los hombres del mismo grupo de edad), y a un 20% adicional les preocupa bastante.
Rechazo a subir la edad de jubilación
Ante las posibilidades de reforma, mientras las reformas destinadas a aumentar los ingresos del sistema encuentran en la opinión pública menos rechazo que las que implican extender la carrera laboral, el desacuerdo con unas y otras es mayoritario en todos los grupos en los que se ha desagregado la muestra.
La que suscita un disgusto más generalizado es el aumento de la edad de jubilación hasta los 70 años, con porcentajes de desacuerdo superiores al 80% en todos los grupos de edad (82% de media), incluso en el formado por las personas ya jubiladas, y que, por tanto, no se verían afectadas por este aumento de la edad de jubilación.
De hecho, siete de cada diez personas encuestadas consideran la actual edad de jubilación, 67 años a partir de enero del próximo año, demasiado alta y la mayoría de ellas (59%) confiesan que les gustaría jubilarse antes de esa edad. Una medida con un nivel de desaprobación solo algo más bajo que la de retrasar progresivamente la edad de jubilación es la de aumentar el número de años necesarios para acceder a una pensión contributiva, hoy establecido en 15 años.
El nivel de rechazo baja en las otras dos medidas que plantea la encuesta, si bien, en ambos casos, la proporción de contrarios es mayor que la de simpatizantes: introducir algún impuesto específico a todos los ciudadanos para pagar las pensiones (un 31% lo apoya) y aumentar las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores y las empresas (un 41% son favorables). Si bien, ninguna de las cuatro medidas reúne un respaldo social suficiente para presentarla como una opción de reforma transversalmente apoyada.
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