- MIGUEL Á. PATIÑO
- "La historia terminará poniendo a Trump en su sitio"
- "En el mundo hay dos bloques: petroestados y electroestados"
Ribera desgrana a EXPANSIÓN la esencia de las futuras directrices sobre concentraciones, que afectan a grupos como Telefónica, Vodafone o Iberia.
Más perspectiva temporal, en lugar de los habituales tres años; no solo impacto en precios o número de competidores como gran análisis; escudo para la innovación; más interacción con las empresas para conocer su visión. Son algunos planteamientos que tendrán las nuevas directrices o reglas que prepara la Comisión Europea para el análisis de concentraciones y fusiones empresariales.
Es una regulación que sectores como las telecomunicaciones, la banca y la energía esperan como agua de mayo desde hace meses. Grandes grupos como Telefónica, Masorange o Vodafone, o bancos como BBVA, están haciendo lobby para reclamar más flexibilidad en la regulación, cuyas exigencias han frenado fusiones o incluso han tumbado operaciones ya en marcha, como la compra de Air Europa por Iberia.
Si finalmente se abre más la veda, se podría desatar un proceso de consolidación empresarial histórico. Entre otras razones, para hacer frente a gigantes empresariales de EEUU y China.
"No se trata de dar un cheque en blanco", dice Teresa Ribera en una entrevista con EXPANSIÓN. Pero la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, y responsable del área de Competencia, reconoce que el mundo ha cambiado y la normativa necesita una adaptación.
El espíritu se mantiene
"Estamos actualizando las directrices que se han venido aplicando en los últimos 20 años; el mundo ha cambiado de forma muy importante en esas dos décadas", dice Ribera. La mandataria europea defiende el correcto funcionamiento de la actual regulación hasta ahora.
"Más del 95% de las fusiones se ha producido sin ningún problema". El espíritu de esa regulación, proteger a los consumidores y al mercado en general, "hay que preservarlo". Ahora bien, Ribera reconoce que las directrices hay que "actualizarlas". ¿Por qué? "Porque hoy sabemos que, en muchos casos, los beneficios de este tipo de operaciones, cuando son en ámbitos más rompedores, más innovadores, no se acaban de ver hasta pasado un tiempo".
"Hasta ahora nos fijábamos solamente en cuál es el impacto en el precio en los consumidores en un plazo de tiempo limitado [habitualmente tres años]. Quizás tengamos que ampliar el tiempo en el que se hace una valoración de cuáles son los beneficios previsibles o cuáles pueden ser en su caso los riesgos, los costes". Y no sólo para la empresa. También para la sociedad en su conjunto.
Ribera admite que la consolidación de distintas empresas "a lo mejor se hace porque es la única manera de hacer inversiones de mucha importancia, y eso nos permitiría movernos y dar un salto cualitativo muy notable desde el punto de vista tecnológico, de la calidad de los servicios, a cinco, a siete años vista".
Otra novedad es que habrá más interacción entre reguladores y empresas. "Van a tener que ser las empresas las que deben aportar esa información".
Obsesión
"Nosotros podemos tener la capacidad de evaluar esa información y de consultar al mercado qué significa, pero no podemos imaginar cuáles pueden ser esas evoluciones en el tiempo, ni imaginar sus intenciones, ni la evolución del sector", explica.
Una de las claves es desmontar la obsesión que había hasta ahora con los precios. "Hasta ahora nos fijábamos especialmente en el precio, pero es importante tener en cuenta otros elementos como la sostenibilidad, la innovación o la resiliencia. De hecho, una de las novedades de las directrices es que incorporamos criterios para garantizar un escudo a la innovación". Son todos elementos que "forman parte de lo que llamaríamos interés público" y que "no son estrictamente precio".
No hay que tener fe ciega
Se trata e introducir más flexibilidad por parte de todos. "Queremos ser más abiertos con las dimensiones temporales", dice Ribera, pero sin bajar la guardia. "Sabemos que no solamente el precio computa, pero sigue siendo importante. No porque una empresas me diga, voy a dar un salto tecnológico fenomenal, se justifica que suba tarifas un 80%; no hay que tener fe ciega", dice. "A lo mejor el salto tecnológico se puede gestionar de otra manera, explíquemelo mejor". Esa expectativa ha de quedar "suficientemente demostrada, no basta con reivindicarlo sin justificación". Son las empresas "las que deben aportar la información relevante".
En cuanto a plazos, Ribera indica que ya se ha iniciado la cuenta atrás. "Tendremos un debate de orientación en el colegio de comisarios la semana que viene". Después habrá meses de trabajo. Tras el debate de orientación, viene la consulta a los estados, a reguladores nacionales, a autoridades de competencia nacionales y después hay una consulta pública.
Cuanto antes esté todo listo "mejor", dice Ribera. "Dijimos que en primavera", dando por hecho que se cumplirán plazos. "Hace tiempo que nos embarcamos en esta operación", explica. "Creo que nos va a colocar al frente de la legislación más innovadora y más moderna del mundo", sentencia la comisaria.
"Es difícil que la UE sobreviva como potencia sin integrar sus mercados"
Uno de los argumentos recurrentes para defender la concentración empresarial de los distintos lobbies ha sido la creación de grandes campeones europeos que puedan competir con los colosos de Estados Unidos y China.
Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión Europea, matiza ese concepto porque "en muchas ocasiones se traslada de una forma que no es ajustada a la realidad". Según Ribera, "necesitamos campeones europeos, es cierto".
Pero "campeones europeos son campeones de dimensión europea y eso tiene mucho más que ver con la integración del mercado entre 27 países que no con una consolidación que reduzca las opciones en un mercado nacional".
La escala de campeones europeos "tiene otra base, que se llama integración del mercado". E insiste, "se llama ampliación del mercado interior en un espacio donde todavía existen más de veinte".
A juicio de Ribera, "es obvio que es muy difícil que la Unión Europea pueda sobrevivir como potencia económica, potencia de prosperidad, de derechos, de riqueza, y que pueda mantener el estado del bienestar que nos identifica, si no integramos sobre la base de nuestras fortalezas ese mercado interior de 450 millones de consumidores".
Los puestos mejor pagados en hostelería para Semana Santa: sueldos de hasta 45.000 eurosLa elevada factura del choque con TrumpLa gasolina y el gasóleo se disparan 10 céntimos tras el ataque a Irán Comentar ÚLTIMA HORA