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Política

Todos los cuerpos del Estado alertaron al Gobierno de la "entrada masiva" a Ceuta y "con las autoridades distraídas"

Todos los cuerpos del Estado alertaron al Gobierno de la "entrada masiva" a Ceuta y "con las autoridades distraídas"
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CNI, Ejército y Policía Nacional avisaron de lo que iba a suceder el 30 de julio en la frontera Leer

Todos los cuerpos policiales y de inteligencia que podían avisar de la inminencia de un asalto «masivo» de la frontera entre Marruecos y España lo hicieron, pero el Gobierno se aferra a un concepto para negar haber tenido noticia previa de la avalancha que se cernía sobre El Tarajal: «Magnitud». No se podía prever la «magnitud» de lo que se venía encima -más de 80.000 personas, 72.000 sostiene el Gobierno sin un recuento conocido, reventando los controles-, repiten el presidente y los ministros sin parar. Y en esa confianza, se supone, han desclasificado los documentos que supuestamente sustentan su versión de los hechos, que les liberaría de responsabilidad.

Sin embargo, según esos mismos documentos, tanto la Policía Nacional, como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), como el órgano de inteligencia del Ejército (el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, CIFAS), se refirieron a la posibilidad de una «entrada masiva» el 30 de julio. Exactamente lo que se produjo.

Whatsapps del CNI con la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil.

Policía Nacional

El Cuerpo Nacional de Policía advirtió el 27 de julio, tres días antes de la avalancha, de que en los 20 días previos se estaba produciendo una «entrada masiva a nado» de personas, ilegalmente a través de la frontera entre ambos países, según uno de los informes desclasificados. En concreto, en el seno de la Policía Nacional se produjo un «formulario de comunicación de hechos relevantes»: el hecho en sí era que se estaba produciendo, desde la sentencia del Tribunal Supremo que limitaba la posibilidad de devoluciones en caliente, hecha pública el 8 de julio, una «entrada masiva a nado»: se referían, en ese punto, a los 748 migrantes que habían entrado nadando desde 20 días antes.

La comunicación de hechos relevantes fue alojada, como se hace de forma reglada, en el Centro Nacional de Comunicaciones, controlado por Interior, pero según mandos policiales estas notas deben ser luego trasladadas, dependiendo de su gravedad, a otras patas de Interior, desde la Dirección General de Policía hasta la Secretaría de Estado de Seguridad. No consta ni en el documento ni en la web de desclasificación si esa nota fue remitida a otras instancias ni del Cuerpo Nacional de Policía, ni del Ministerio, ni compartida con otras instituciones encargadas de defender la integridad territorial del país.

El Ejército

La división de inteligencia del Ejército, el CIFAS, detectó el 27 de julio el riesgo «muy probable» de una «entrada masiva» de inmigrantes en Ceuta el 30 de julio, pero la perspectiva no fue trasladada a instancias superiores, en concreto al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Teodoro Esteban López Calderón, hasta la mañana de ese mismo día 30.

Cuando eso sucedió, la correa de transmisión del poder funcionó, pero ya era tarde. El Jemad se lo trasladó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y ésta a Pedro Sánchez. Pero El Tarajal ya era más bien un carajal en esos momentos. Como adelantó EL MUNDO, el CIFAS se lo remitió en un correo electrónico al Jemad a las 10.06 horas del propio día 30, y la avalancha comenzó en torno a las 11 horas. Esos tres días de lapso serán invocados luego por el Gobierno para construir el argumento del retraso en los avisos: en definitiva, de que los mecanismos de la propia Administración, de la cual el Gobierno es responsable, no funcionaron bien.

En otro informe, el CIFAS alertó el propio día 30, a las 13.00 horas, de la «pasividad» de los agentes marroquíes y de la «actuación negligente y pasiva» de las «autoridades» de dicho país. Lo que permitió, a su juicio, «la transgresión de la frontera tanto por mar como por tierra».

El CNI

El Centro Nacional de Inteligencia, como señaló Margarita Robles, no sólo alertó de la «extraordinaria gravedad» de lo que podía pasar, sino que avisó de lo que estaba recogiendo a Delegación del Gobierno (es decir, a la extremidad del Ejecutivo central en Ceuta), a la Guardia Civil, e incluso, como se debe hacer cuando dos países colaboran, a sus homólogos marroquíes, que a la vista de los hechos pudieron no darse por enterados. El primero de los avisos del CNI tuvo lugar el 27 de julio y fue remitido directamente a Presidencia del Gobierno: era una «nota de carácter estratégico» que ya advertía de la posibilidad de un asalto a nado.

La segunda nota, fechada el 29 de julio, un día antes de la avalancha, ya no es convencional, sino de carácter táctico.Se remite ese 29 de julio a través de un canal de alerta temprana a tres actores: Guardia Civil, Policía y Delegación del Gobierno. En Guardia Civil lo recepciona la Unidad Central Especial 3 de los servicios de Información del Instituto Armado. En la Policía Nacional recibe la nota la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, la misma que un mes después remitirá a la juez María Tardón un informe acusando a «gendarmes» y «agentes» del Estado marroquí de planificar y ejecutar el ataque. Por «la extraordinaria gravedad» de la situación, según ha sabido EL MUNDO, se envía también a Delegación del Gobierno en Ceuta.

En el CNI identifica dos grupos de Facebook seguidos por 182.000 personas en los que se convoca una entrada a España aprovechando la Fiesta del Trono y que las autoridades estarían «distraídas». La «gravedad» se considera tal que el CNI lo envía incluso a los servicios de inteligencia interior (DGST) y el exterior (DGED) de ese país, respectivamenteUn día después se produce el asalto a El Tarajal y a la «soberanía» de España, como admitió el presidente. El dispositivo que lo espera es el de cualquier otro día.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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