Desde 2018, el programa de seguridad vial de la Unión Europea ha incorporado diferentes tecnologías para reforzar la conducción segura. Desde 2024, los vehículos nuevos integran el asistente inteligente de velocidad (ISA), un sistema que detecta los límites permitidos mediante cámaras o GPS y alerta al conductor cuando los rebasa.
A ello se suma el asistente de mantenimiento de carril de emergencia (LKA), capaz de corregir la trayectoria cuando el vehículo se desvía sin que exista señalización previa. También destaca el registrador de datos de eventos (EDR), conocido popularmente como “caja negra”, que almacena información clave durante los segundos previos a un accidente para facilitar investigaciones posteriores.
Recientemente se añadió la exigencia de incorporar la luz de freno adaptativa (ESS), un mecanismo que, ante una frenada brusca, activa de manera automática e intensa las luces traseras para advertir al resto de los conductores sobre la necesidad de disminuir la velocidad y evitar una colisión.
La incorporación obligatoria de la interfaz para instalar un alcoholímetro a bordo representa el cierre de este conjunto de medidas de seguridad. A partir del primer día de julio, ningún automóvil podrá salir de una concesionaria dentro de la región si no cumple de manera integral con todos estos requisitos.