El docente acudió al Vicerrectorado de Igualdad tras la negativa de la docente a dejar de enviarle mensajes e imágenes íntimas que le «incomodaban»
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de archivo de los juzgados de Málaga. (SUR) 27/09/2026 a las 21:49h.Primero fueron fotografías y mensajes. Después, llegaron las cartas apasionadas y de contenido sexual y, más adelante, vídeos explícitos de ella desnuda en unas carpetas ... compartidas en Internet. El destinatario, otro profesor de la misma facultad de la Universidad de Málaga, le había pedido ya en varias ocasiones que dejara de enviarle ese tipo de contenidos y que cualquier comunicación entre ambos se limitara exclusivamente al ámbito profesional. Sin embargo, lejos de atender su demanda, fue a más. El asunto lo puso en conocimiento del Vicerrectorado de Igualdad, dio lugar a que se activara el protocolo contra el acoso sexual y terminó con una sanción de tres años de suspensión de empleo y sueldo para la docente.
Vídeos explícitos
La profesora daba clases en la UMA desde 2009. Según los hechos probados, en junio de 2021 envió al compañero una fotografía de una de sus piernas mientras estaba tumbada. Él respondió pidiéndole que intentara no remitirle ese tipo de imágenes o comentarios. En agosto volvió a mandarle otra fotografía de sus piernas y un primer plano de ella misma. En octubre, el docente insistió: «Necesito que respetes mi posición».
Las advertencias eran cada vez más explícitas y no dejaban lugar a equívocos. En noviembre de ese año, el profesor le expresó que aquellos mensajes le incomodaban y le recordó que tenía derecho a decidir cuáles quería recibir. Pero días después, ella le remitió una carta en la que expresaba sus sentimientos y describía muestras de afecto de carácter íntimo. La sentencia reproduce el contenido, que por lo explícito de su contenido y por respeto a las partes se ha omitido.
Al día siguiente, el docente pidió que lo eliminara de una carpeta compartida creada en Drive para una colaboración profesional, denominada 'Artículos', y que al haber concluido entendía que ya no tenía sentido mantenerla. «He intentado salir de la carpeta compartida, pero no me ha sido posible porque tú eres la administradora», recoge la sentencia.
Dado el cariz que tomaba la situación, el 3 de diciembre, el profesor solicitó asesoramiento al Vicerrectorado de Igualdad y manifestó que seguía «muy afectado por este suceso». En otro correo dirigido a la docente dejó por escrito su posición. En el mismo aseguraba que nunca había dado pie «a cualquier tipo de intimidad sentimental o sexual» y que la relación entre ambos siempre se había mantenido dentro de lo habitual entre compañeros. «Me haces sentir realmente incómodo y violentado», señaló antes de pedirle que todo cesara y que cualquier comunicación se produjera exclusivamente por motivos profesionales, «limitándote a la vía laboral, es decir, mi correo de la UMA», expresó.
Para determinar el castigo, la UMA tuvo en cuenta «la intensidad, la reiteración y la continuidad de la conducta»
Según recoge la resolución, a partir del 19 de enero de 2022, la profesora continuó incorporando a aquella carpeta compartida fotos y vídeos de ella desnuda y de contenido sexual explícito. En marzo, el compañero volvió a pedir ayuda al Vicerrectorado de Igualdad y casi simultáneamente la docente creó otra carpeta, denominada 'Nube', en la que volvió a colocar imágenes y grabaciones de la misma índole y con el mismo tono. En su contacto con el Vicerrectorado de Igualdad, el afectado solicitó que se activara el protocolo contra el acoso sexual «cuanto antes». Cuatro días después, ya estaba activado. La resolución judicial da por probado que los contenidos continuaron apareciendo hasta el 27 de marzo.
La Universidad de Málaga abrió expediente disciplinario en mayo de 2023 y, tras su tramitación, el rector dictó resolución el 5 de abril de 2024. Los hechos fueron considerados constitutivos de una infracción «muy grave de acoso sexual». Para determinar el castigo, la UMA tuvo en cuenta, según consta en el expediente, «la intensidad, la reiteración y la continuidad de la conducta» y acordó tres años de suspensión de empleo y sueldo.
En desacuerdo con la decisión administrativa, la profesora acudió a los tribunales al entender que se habían vulnerado sus derechos fundamentales. En julio de 2025, el Juzgado de lo Social número 2 estimó parcialmente su demanda: mantuvo la consideración de falta muy grave, pero redujo la suspensión de tres años a seis meses. Tanto la trabajadora como la Universidad recurrieron ante el TSJA, que en su sentencia descarta que la institución académica vulnerara ningún derecho y confirma el castigo que inicialmente impuso. En este caso, además, entiende que la UMA ponderó las circunstancias de forma «exhaustiva». La suspensión elegida tampoco era la sanción más grave posible ni alcanzaba su duración máxima, fijada en seis años para este tipo de infracciones.
Declaración del rector
Consultado al respecto, el rector de la Universidad de Málaga, Teodomiro López, no quiso entrar en los detalles del caso concreto por respeto al procedimiento judicial, pero defendió la actuación de la institución ante situaciones de acoso sexual y sostuvo que se siguieron los cauces establecidos desde que los hechos llegaron a conocimiento de la Universidad.
En declaraciones a este periódico, López explicó que se encontró con el caso en 2024, a raíz de la denuncia formulada por el profesor contra otra docente del centro. Según relata, se trataba de una situación «delicada», respaldada por pruebas que considera «bastante evidentes».
López aseguró que la UMA actuó «como se debe actuar» y destaca la necesidad de responder con rapidez ante estas situaciones. «Este tipo de problemas hay que tratarlos y abordarlos y no dejarlos que se calienten en la mesa ni un minuto», señala.
«Este tipo de problemas hay que tratarlos y abordarlos y no dejarlos que se calienten en la mesa ni un minuto»
Teodomiro López
Rector de la UMA
Aclaró que la Universidad decidió recurrir la primera resolución judicial porque entendía que la sanción impuesta era proporcionada a la gravedad de los hechos. Según López, la institución quiso defender que había actuado correctamente desde el inicio: «Siempre procuramos demostrar que habíamos intentado hacer las cosas bien». Ese planteamiento, añadió, llevó al recurso y a la posterior resolución favorable a la UMA.
Pese a todo, el rector reconoce que afrontó todo el procedimiento «con pesar» por tratarse de dos profesores del mismo centro y rechaza presentar la actuación de la Universidad como un mérito extraordinario. «Creo que la Universidad hizo lo que tenía que hacer y todos los que tuvimos que actuar en ese momento».
Sobre la frecuencia de situaciones similares, López asegura que en sus tres años al frente de la institución no se ha encontrado con otro caso de esta relevancia ni con otro que haya desembocado en una sanción de estas características. Sí admite, no obstante, que se han producido otros episodios de acoso, aunque «nada, ni de lejos, de la relevancia de éste». Añade que son más habituales los conflictos relacionados con el ámbito laboral.
Una vez cumplida la sanción, señala finalmente, la profesora volverá a su centro. «Ojalá se incorpore con toda normalidad», afirma el rector.
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