Tres grupos de combate de portaaviones operando de forma simultánea para garantizar el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Observatorio de la Defensa Tres grupos de combate de EEUU, juntos por primera vez en 20 años en una zona de guerra: listos para atacar a IránCada portaaviones es una base aérea flotante; juntos, triplican la capacidad y rivalizan con la fuerza aérea de un país medio.
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Yolanda Rodríguez Publicada 25 abril 2026 02:31h Las clavesLas claves Generado con IA
Oriente Próximo sigue bajo máxima presión militar de EEUU con un despliegue naval sin precedentes en 23 años. Washington reúne por primera vez desde 2003 -apogeo de Irak y Afganistán- tres grupos de portaaviones en un mismo escenario operativo. Un movimiento que refleja el deterioro del entorno estratégico y el estancamiento de las vías diplomáticas de la Administración Trump con el régimen de los ayatolás.
La incorporación del USS George H.W. Bush, último superportaaviones de la clase Nimitz a la operación Furia Épica, supone un salto cualitativo en el dispositivo estadounidense. Su llegada refuerza a los ya desplegados USS Abraham Lincoln, también de la clase Nimitz, y USS Gerald R. Ford, el portaviones más avanzado y poderoso del mundo, configurando una fuerza aeronaval de primer orden en un momento de máxima tensión con Irán.
El impacto operativo es significativo. Cada portaviones actúa como una base aérea flotante; juntos, multiplican por tres la capacidad de una fuerza estándar y generan un volumen de combate equiparable al de la fuerza aérea de países de tamaño medio.
For the first time in decades, three aircraft carriers are operating in the Middle East at the same time. Accompanied by their carrier air wings, the USS Abraham Lincoln (CVN 72), USS Gerald R. Ford (CVN 78) and USS George H.W. Bush (CVN 77) include over 200 aircraft and 15,000… pic.twitter.com/fbMdz1IYn8
— U.S. Central Command (@CENTCOM) April 24, 2026
Esta concentración de fuerza naval permite a Estados Unidos mantener presión constante y actuar en múltiples frentes simultáneamente.
Más allá de su dimensión militar, el despliegue envía un mensaje directo a Teherán: demuestra que Washington puede ejecutar ataques a gran escala, imponer bloqueos navales y garantizar la seguridad de las rutas energéticas clave, especialmente en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
La presencia simultánea en el mar Rojo, el mar Arábigo y el océano Índico amplía además el alcance operativo y la capacidad de respuesta inmediata.
Buques de escolta y 15.000 militares
Junto a los citados tres portaaviones operan al menos doce buques de guerra, principalmente destructores AEGIS clase Arleigh Burke y otras unidades de apoyo logístico. Entre ellos figuran el USS Spruance, USS Michael Murphy, USS Donald Cook, USS Mahan, USS Winston S. Churchill, USS Frank E. Petersen, USS Mason, USS Ross y USS Bainbridge, entre otros.
Paracaidistas asignados a la 82.ª División Aerotransportada se dirigen hacia un C-17 antes de una operación aerotransportada en Fort Bragg, en 2025. US Army
Según el Mando Central (CENTCOM), en total, el despliegue moviliza también a más de 15.000 marinos e infantes de Marina, una fuerza capaz de sostener operaciones aéreas y navales de alta intensidad durante semanas. Entre ellos destaca la 82.ª División Aerotransportada y distintas unidades expedicionarias.
Más de 200 aeronaves embarcadas
El núcleo del poder militar desplegado reside en su aviación embarcada. El dispositivo reúne más de 200 aeronaves, lo que garantiza una capacidad sostenida de ataque, vigilancia y guerra electrónica sin depender de bases terrestres.
Entre los principales sistemas destacan el F/A-18E/F Super Hornet se erige como la columna vertebral de la flota, actuando como el eje fundamental para ataques de precisión y superioridad aérea.
A su lado, la letalidad se ve potenciada por el F-35C Lightning II, un caza de quinta generación cuya tecnología furtiva le permite infiltrarse en defensas avanzadas y operar en entornos de alta denegación de área.
Esta fuerza de choque es escoltada en el espectro invisible por el EA-18G Growler, un maestro de la guerra electrónica diseñado para neutralizar radares enemigos y suprimir sus defensas antiaéreas.
La coordinación de este complejo ecosistema recae en el E-2D Advanced Hawkeye, un sistema de alerta temprana que funciona como el centro neurálgico de mando y control, proporcionando una visión integral del teatro de operaciones.
El despliegue se completa con una logística ágil y una defensa versátil: el CMV-22B Osprey garantiza un puente de transporte rápido y flexible gracias a su capacidad de rotor basculante, mientras que el MH-60 Seahawk aporta una polivalencia crítica, especializándose en la caza de submarinos y en misiones de rescate que aseguran la supervivencia de la fuerza en cualquier escenario de conflicto.
Escolta y capacidad sostenida
El despliegue se completa con al menos una docena de buques de guerra, principalmente destructores AEGIS clase Arleigh Burke, encargados de la defensa antiaérea, antisubmarina y de superficie. Entre ellos figuran unidades como el USS Spruance, USS Donald Cook, USS Winston S. Churchill o USS Bainbridge.
En conjunto, más de 15.000 marinos e infantes de Marina sostienen esta fuerza, preparada para mantener operaciones de alta intensidad durante semanas.
Para los analistas, esta concentración naval simboliza el retorno de una estrategia de disuasión basada en poder militar directo. En un escenario de creciente fricción con Irán, Washington apuesta por una demostración de fuerza capaz de respaldar —o sustituir— a la diplomacia si la situación escala.