- El arancel global de Donald Trump entra en vigor con un 10%
- Las grandes empresas de EEUU reclaman "el reembolso total" de los aranceles
EEUU aplica desde ayer un arancel del 10% a todas las importaciones, frente al del 15% que anunció su presidente y en el que la Casa Blanca sigue trabajando, sin certezas de que vaya a durar más de 150 días.
El comercio internacional con Estados Unidos ha terminado por convertirse en un deporte de riesgo. Después de que la Corte Suprema tumbara el viernes el grueso de las barreras proteccionistas desplegadas el pasado año por la Casa Blanca, Washington estrenó finalmente ayer un nuevo arancel general sustitutorio del 10% para todas las importaciones que lleguen al país desde fuera de sus fronteras, sorprendiendo a propios y extraños tras el anuncio de su presidente, Donald Trump, de que la tarifa sería del 15%. Aunque la menor cifra podría arrojar cierto alivio temporal a algunos de los principales socios comerciales del EEUU, no está claro cuándo acabará subiendo al 15% o si, en cualquier caso, la tasa sobrevivirá a su ratificación parlamentaria dentro de 150 días, por lo que el nuevo vaivén arroja ante todo una nueva capa de incertidumbre a un marco de por sí caótico.
El nuevo arancel general del 10% vigente desde ayer ha sido impulsado por el presidente estadounidense en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que le permite establecer nuevas tasas comerciales temporales durante un plazo de 150 días antes de quedar en manos de la votación del Congreso, que hasta ahora no había sido consultado, y donde no tiene asegurada sus persistencia.
La cifra del 10% es la que Trump anunció, visiblemente enfurecido, en su declaración inicial del pasado viernes, tras conocerse la demoledora sentencia de la Corte Suprema en contra de su política comercial. El tribunal, de mayoría conservadora, consideró que el presidente estadounidense había abusado de sus competencias al imponer los mal llamados aranceles "recíprocos" del Día de la Liberación acudiendo a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia de 1977 (IIEEPA, por sus siglas en inglés), y sin pasar por el Parlamento. Al día siguiente, sin embargo, Trump elevó las apuestas y aseguró que el nuevo arancel generalizado sería del 15%.
El anuncio provocó un nuevo seísmo en el mapa comercial global. De un lado porque la nueva fórmula supone un alivio para grandes rivales de EEUU como China, India o Brasil, mientras que amenaza con elevar la carga tarifaria a los productos de socios tradicionales, como Reino Unido o Unión Europea, por encima de los umbrales de 2025, tal y como reconoció el ministro de Agricultura español, Luis Planas, el lunes desde Bruselas.
Por esa razón, la entrada en vigor de un nuevo arancel general del 10%, en lugar del 15%, sorprendió ayer a empresas y gobiernos de todo el mundo, incluyendo al español, según reconocen fuentes oficiales. La diferencia es crucial ya que en el caso de España el arancel medio efectivo de sus productos vendidos en EEUU pasaría del 14,4% soportado antes del fallo de la Corte Suprema a una tarifa ligeramente inferior, del 12,6%, bajo la nueva tasa general de 10 puntos, mientras que la cifra saltaría por encima, al 15,7%, de imponerse los 15 puntos de gravamen anunciados por Trump, según los cálculos efectuados por Global Trade Alerta, una firma suiza que monitoriza los movimientos arancelarios.
Así lo subrayó ayer el ministro de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo, que estimó que bajo el nuevo arancel del 10% que entró en vigor ayer, el 60% de los productos españoles está "ligeramente mejor" de lo que lo estaban bajo el acuerdo comercial entre EEUU y la UE, que el 30% están "más o menos igual" y que, de momento, la situación solo empeora la carga de un 10%, que están "ligeramente peor".
"Esta es la situación actual, pero de nuevo es una situación que creemos que es temporal, puesto que estos aranceles sólo van a estar en vigor en principio 150 días y, mientras tanto, ya ha anunciado la administración americana que está trabajando en otras figuras", advirtió Cuerpo en Onda Cero. En este sentido, Trump ha anunciado la puesta en marcha de investigaciones sobre la actividad comercial del resto de países a fin de promover aranceles motivados por motivos de seguridad nacional, en base a la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, o de competencia desleal, aplicando la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
De hecho, a la espera de ver qué deparan estas nuevas líneas de actuación para sectores específicos como el de la automoción, la Casa Blanca ya anticipó ayer a Financial Times que sigue trabajando en elevar el nuevo arancel global del 10% al 15% anunciado. "Los aranceles harán a América rica otra vez", ha venido reivindicando Trump.
"Nosotros lo que queremos es la situación previa a los aranceles originales de abril, es decir, una situación de reducción de barreras, porque esto son barreras y fragmentación al comercio. Ya hemos visto en 2025 que ha afectado a las exportaciones de todo el mundo a EEUU, incluido a las españolas", dijo Cuerpo, dejando ver que el marco al que aspira no es ya la vuelta al pacto comercial sellado el pasado verano entre EEUU y UE, que el Parlamento europeo ha dejado en vilo esta semana. Regresar a ese punto de partida rebajaría los aranceles sobre productos españoles del doble dígito al 2,6%.
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