- JUANDE PORTILLO @JuandePortillo Nueva York
Estados Unidos abre la puerta a que su aliado en el Golfo Pérsico enriquezca uranio con fines civiles mientras su presidente amenaza con volar un puente o central eléctrica iraní por cada ataque de los ayatolás en Ormuz.
En plena escalada de tensiones bélicas con Irán, el Gobierno de Estados Unidos que preside Donald Trump se dispone a firmar un acuerdo con Arabia Saudí que permitiría al país contar con un programa nuclear civil, abriendo la puerta al enriquecimiento de uranio. El acuerdo, que busca reordenar el equilibrio de poderes en Oriente Próximo, acerca a Washington y Riad en plena cruzada estadounidense por reabrir el estrecho de Ormuz y ante la amenaza de los hutíes de bloquear también el paso saudita por el Mar Rojo.
El acuerdo, que reserva el desarrollo de infraestructuras nucleares en Arabia Saudí a las empresas estadounidenses -y veta a las extranjeras, detalla Wall Street Journal- está previsto que quede firmado este miércoles por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el príncipe heredero Mohammed bin Salman para un periodo de 30 años. La idea es que el marco permita canalizar decenas de miles de millones de dólares de inversión a través de compañías de EEUU, garantizándole el control para evitar que la tecnología se desvíe de usos civiles. La construcción de una planta de enriquecimiento de uranio queda condicionada al visto bueno conjunto de los gobiernos de EEUU y Arabia Saudí, lo que supone una salvaguarda clave pero, a la vez, abre explícitamente la puerta a su desarrollo.
El pacto requerirá ahora el visto bueno del Congreso, donde es de esperar que la idea de introducir nuevas fuerzas nucleares en el polvorín de Oriente Próximo suscite el rechazo de parte del Parlamento, pero será difícil reunir una mayoría conjunta que tumbe el acuerdo, o un bloque de dos tercios capaz de superar luego el veto presidencial.
El Gobierno de Trump, en todo caso, está tratando de tranquilizar a congresistas y senadores. "EEUU no va a llegar a ningún acuerdo con ningún país del mundo que conlleve el riesgo de proliferación" nuclear, dijo el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, la cumbre de naciones del sudeste asiático (Asean) en Filipinas.
El acuerdo supone una enorme victoria para Arabia Saudí, que llevaba años interesada en desarrollar su industria nuclear y aprovechar sus yacimientos de uranio. Una de las principales contrapartidas potenciales del pacto es que la cobertura de demanda interna con energía nuclear permitiría a los saudíes liberar una mayor parte de su producción de crudo para la exportación, lo que ayudaría a relajar los precios del petróleo en el futuro. Los saudíes aseveran que este es su principal objetivo, aunque el príncipe Salman ha venido advirtiendo de que Arabia Saudí desarrollaría una bomba atómica si Irán llegase a hacerlo. La posibilidad de que Riad tenga la boma ha sido vista con recelo por Israel, que sigue siendo el principal socio estratégico de Estados Unidos en la región.
Nuevas tensiones
El pacto entre Estados Unidos y Arabia Saudí se produce en un momento en que los enfrentamientos entre Washington y Teherán han vuelto a intensificarse. Tras la muerte de dos soldados estadounidenses en Jordania, la explosión de dos petroleros en Ormuz y nuevos bombardeos sobre el país de los ayatolás, Trump ha prometido endurecer su respuesta a cualquier ataque iraní sobre el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz.
"De ahora en adelante, cada vez que la República Islámica de Irán ataque un barco en el Estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una centra eléctrica, incluyendo aquellos ubicados cerca o dentro de la capital, Teherán", advirtió este miércoles Trump en su red social, Truth.
El pulso por controlar el estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de enfrentamiento entre las partes, cuya batalla mantiene paralizado el paso marítimo por el que tradicionalmente venía circulando una quinta parte del petróleo y el gas mundial.
La décima jornada consecutiva de bombardeos estadounidenses sobre Irán no ha disuadido de contraatacar a los ayatolás, que habrían hecho desalojar un petrolero y lanzado misiles contra países aliados de Estados Unidos en la región, disparando las sirenas de aviso a la población civil en Baréin o Kuwait.
Arabia Saudí es, sin embargo, uno de los únicos socios estadounidenses en Oriente Próximo que no ha sido atacado por Irán desde la ruptura del alto el fuego. Los saudíes, no obstante, han tenido que lidiar con las milicias hutíes amparadas por Teherán, que amenazan con cerrar el paso por el Mar Rojo, cuya importancia se ha visto incrementada ante el bloqueo de Ormuz. EEUU ha asegurado que impedirá su cierre.
En este contexto, y mientras la economía mundial se prepara para encajar los efectos del nuevo seísmo bélico y energético, países mediadores como Paquistán han intensificado sus esfuerzos para tratar de impulsar un nuevo cese temporal de las hostilidades que dé espacio al diálogo. Sin éxito, hasta el momento.
Impacto en petróleo y gas
Consumido el bálsamo que supuso el acuerdo de alto el fuego de junio, a todas luces roto en pedazos, el coste del petróleo ha vuelto a dispararse. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, superó este miércoles la barrera de los 95 dólares por primera vez en seis meses. Del mismo modo, los precios del gas se dispararon en Europa cerca de un 50% en el último mes, hasta los 62,37 euros el megavatio/hora en el TTF este miércoles.
También la cotización del petróleo Texas se elevó este miércoles, llegando a tocar los 88 dólares por barril. En consecuencia, el precio del combustible ha vuelto a elevarse en Estados Unidos a los cuatro dólares por galón, aumentando el descontento de sus ciudadanos con la guerra. Trump, después de todo, regresó a la Casa Blanca prometiendo fundamentalmente que rebajaría los precios de la anterior legislatura y se mantendría ajeno a conflictos internacionales que no atañen a los estadounidenses. Tras el éxito del operativo militar para capturar a Nicolás Maduro y llevarlo ante la Corte de Nueva York (a la que regresó este miércoles), Trump accedió a la petición de Israel de acometer un ataque conjunto sobre Irán el pasado 28 de febrero asumiendo que supondría una rápida desarticulación del régimen de los ayatolás. Cinco meses después, con el conflicto en plena reescalada, Trump busca ahora reforzar a Arabia Saudí para tratar de reequilibrar sus fuerzas en la región mientras busca una salida a una guerra que desgasta cada día las opciones de su partido de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre.
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