En la segunda fase, mediante un modelo de regresión de Cox, los investigadores evaluaron la relación entre estos patrones de peso y el riesgo de muerte. El seguimiento comenzó cinco años después de la última medición individual y se ajustó considerando variables como la estatura, el nivel educativo, el estado civil y el hábito de fumar.
Durante el periodo de estudio fallecieron cerca de 15,750 participantes. Tras un seguimiento promedio de 23.3 años en hombres y 11.7 años en mujeres, los resultados mostraron que quienes presentaron los primeros signos de obesidad entre los 17 y los 29 años tenían un riesgo aproximadamente 70% mayor de muerte prematura por cualquiera de las causas analizadas, en comparación con quienes no desarrollaron obesidad antes de los 60 años.
“El aumento de peso en la edad adulta, especialmente en la juventud, y la aparición de obesidad antes de los 30 años son factores de riesgo importantes de mortalidad por diversas enfermedades no transmisibles, lo que subraya la importancia de la prevención temprana”, señalan los autores en el artículo publicado este mes en la revista eClinicalMedicine.
Cada gramo cuenta
Además, los hallazgos evidenciaron que incluso incrementos aparentemente modestos durante la juventud pueden tener efectos acumulativos significativos. En promedio, el aumento de peso entre los 17 y los 60 años fue de 0.42 kilogramos anuales en ambos sexos. Sin embargo, por cada incremento adicional de 0.5 kilogramos por año entre los 17 y los 29 años, el riesgo de mortalidad aumentó 18% en hombres y 16% en mujeres.
Huyen Le, estudiante de doctorado en la Universidad de Lund y autora principal del estudio, explica que “una posible razón por la que las personas con obesidad de inicio temprano presentan mayor riesgo es el tiempo prolongado de exposición a los efectos biológicos del exceso de peso”.
hábitos alimentarios, factores que podrían influir en los resultados. Asimismo, advierten que las estimaciones de riesgo pueden estar sujetas a sesgos derivados de los elementos considerados y de los métodos de medición utilizados.Aun así, subrayan la relevancia de los patrones identificados. Como señala Tanja Stocks, profesora asociada de Epidemiología en la Universidad de Lund y coautora del estudio, “es fundamental reconocer estas tendencias, ya que transmiten un mensaje claro para los responsables de políticas públicas y quienes toman decisiones sobre la importancia de prevenir la obesidad desde etapas tempranas de la vida”.