Junts siente que ya ha derrotado a la judicatura española, después de que este martes el Tribunal Constitucional haya avalado amparar a su secretario general, Jordi Turull, para que el Tribunal Supremo le aplique la amnistía. Y que, de este modo, quede allanado también el libre regreso a España del presidente del partido, Carles Puigdemont, sin que pueda ser detenido ni juzgado por haber impulsado el referéndum ilegal del 1-O.
Turull ha considerado que "por fin hay una desautorización absoluta del TC contra aquellos jueces que han hecho activismo político en lugar de hacer su deber de aplicar la ley de amnistía", ha criticado que "esta decisión llega muy tarde" y ha realizado una concesión a la prudencia cuando ha manifestado: "Se ha dado un paso importante, pero no podremos decir que se ha aplicado la ley de amnistía hasta que no veamos al presidente Puigdemont paseando por las calles y los paisajes de Cataluña".
El número dos de la formación independentista ha reclamado al magistrado del Supremo, Pablo Llarena, que "abandone su persecución de Puigdemont, deje de hacer de justiciero y que le aplique ya la amnistía, sin esperar al 6 de octubre". Se prevé que en esa fecha el Constitucional certifique el posicionamiento favorable a la amnistía de Turull tras una última deliberación.
El secretario general de Junts ha advertido, también, que el apoyo del Constitucional no facilitará la reconciliación de su partido con el PSOE. "No tiene nada que ver", ha aclarado Turull, quien ha defendido que "el PSOE ya había cumplido votando la ley de amnistía" y que su acuerdo de investidura está roto porque "ha incumplido muchas más cosas", como la oficialidad del catalán en Europa, que hoy ha recibido un nuevo revés, o la delegación de las competencias de inmigración a Cataluña, que continúa bloqueada en el Congreso por la negativa de Podemos a respaldarla.
Turull ha evitado aventurar qué papel jugará Puigdemont si acaba regresando a Cataluña. El ex presidente de la Generalitat ha anunciado que su intención es recorrer Cataluña para pulsar el apoyo de la población a su figura antes de decidir si vuelve a presentarse como candidato en las próximas autonómicas catalanas. El secretario general de Junts ha descartado que él quiera jugar ese papel ante una eventual retirada política de Puigdemont.