Miércoles, 24 de junio de 2026 Mié 24/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Ciencia

Un estudio pone en duda que los neandertales se extinguieran por su endogamia

Un estudio pone en duda que los neandertales se extinguieran por su endogamia
Artículo Completo 910 palabras
El análisis de ADN de varios individuos que vivieron poco antes de su extinción hace 40.000 años no tenían menor variabilidad genética que en épocas anteriores
Un estudio pone en duda que los neandertales se extinguieran por su endogamia

El análisis de ADN de varios individuos que vivieron poco antes de su extinción hace 40.000 años no tenían menor variabilidad genética que en épocas anteriores

Regala esta noticia Añádenos en Google Recreación de un neandertal con su hija. (RC)

Jon Garay

24/06/2026 a las 17:52h.

Uno de los grandes misterios de la prehistoria es por qué desaparecieron los neandertales. Nuestros primos evolutivos se extinguieron hace aproximadamente 40.000 años por ... razones que todavía no han sido aclaradas. Una de las muchas explicaciones esgrimidas por los científicos ha sido la competencia con los homo sapiens, los humanos modernos, que con una tecnología superior -fabricaban más herramientas, incluidas armas que les permitían cazar a distancia- y unas redes sociales más fuertes, habrían sido un rival imbatible por los escasos recursos existentes. Otra hipótesis que se ha manejado es el cambio climático. El clima de la última era glaciar fue muy variable, alternándose periodos de intenso frío con otros mucho más cálidos que dificultarían su adaptación. Y una tercera es la endogamia. Con grupos mucho más reducidos que los sapiens, la reproducción entre ellos mismos habría llevado finalmente a un callejón en el que no encontraron la salida.

Nature' pone en duda esta última suposición. Investigadores del prestigioso Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva han descubierto que algunos de los últimos neandertales supervivientes del noroeste de Europa vivieron hace 52.000 años en grupos grandes y bien conectados, separados de otros neandertales y de los primeros humanos. «Los neandertales tardíos del noroeste de Europa parecen haber formado parte de una población regional conectada, en lugar de pequeños grupos aislados con apareamiento frecuente entre parientes cercanos», afirman.

Los investigadores analizaron los genomas de 27 individuos procedentes de siete yacimientos arqueológicos situados en la cuenca del río Mosa, en Bélgica, y otros dos en Francia. El más valioso de todos es uno hallado en la cueva de Goyet, en Valonia, fechado hace 45.000 años. Es uno de los más completos recuperados hasta la fecha. Frente a otros análisis genéticos de poblaciones de esta misma especie en Altai (Siberia), que demostraron que vivían en comunidades pequeñas, genéticamente aisladas y con evidencia de apareamiento entre parientes cercanos, estos neandertales de Europa occidental mostraron una mayor variabilidad genética.

Sin contacto con los humanos modernos

Además, la «carga genética» no se acumuló con el paso del tiempo, lo que contradice la idea de que un deterioro genético progresivo fuera la causa de la extinción de los neandertales. «En lugar de considerar a los neandertales tardíos como una única población en declive, estamos empezando a reconocer una imagen más compleja de diversidad regional, conectividad e historia demográfica», afirman. La mejor prueba, la del mencionado neandertal de Goyet, que no tenía una menor diversidad que los neandertales de épocas anteriores.

«La historia final de los neandertales fue más compleja de lo que sugería una explicación basada solo en baja diversidad genética. Algunas poblaciones, como las del Altái, sí parecen muy aisladas y endogámicas, pero otras, como estas del noroeste europeo, estaban más conectadas», opina Antonio Rosas, profesor investigador en el departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales. «El trabajo deja la puerta abierta a considerar los factores culturales como detonantes del proceso de extinción y aislamiento, y descarta otras propuestas previas», apunta Javier Baena, catedrático de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid.

El análisis de ADN demostró además que no se cruzaron con los humanos pese a que estos ya estaban presentes en Europa en aquella época. En este caso concreto, convivieron hasta 500 generaciones sin 'roce' alguno. Esto contrasta con la evidencia de que llevamos en nuestra información genética hasta un 2% de herencia neandertal. Lo descubrió el biólogo sueco Svante Pääbo en 2010 y le valió el Premio Nobel de Medicina en 2022. «Nuestros resultados evidencian una asimetría notable. Encontramos repetidamente ascendencia neandertal en los primeros humanos modernos, pero hasta ahora no hemos hallado evidencia clara de ascendencia humana moderna reciente en los neandertales tardíos», apuntan los investigadores.

La imagen que los científicos han dibujado sobre nuestros primos evolutivos ha cambiado mucho en los últimos años. Cuando se descubrieron los primeros fósiles en el siglo XIX, se pensó que se trataba de una especie «atrasada» cuando no directamente «salvaje». Por entonces se pensaba que la forma del cráneo definía las capacidades cognitivas e incluso morales de los individuos. En este caso, tanto su cabeza como sus cuerpos eran más robustos que los nuestros. Tenían una mandíbula más potente, una nariz más alta y la frente retraída hacia atrás. Y aunque eran más bajos -los varones medían entre 1,64 y 1,69 metros; ellas, unos diez centímetros menos- eran mucho más fornidos, ya que pesaban en torno a los 85 kilos. Hoy se sabe que controlaban el uso del fuego, que fabricaban herramientas, que construían refugios dentro de las cuevas y que cuidaban a sus mayores y enfermos. También pintaban y se besaban.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diariosur - Ciencia
Compartir