La locura se desató en la Plaza de Lima con la llegada del Papa León XIV y medio millón de personas recibieron al Pontífice entre aplausos, cánticos y banderas al viento, en una imagen de fervor que desbordó cada rincón del recinto.
"Ésta es la juventud del Papa, ésta es la juventud del Papa", coreaban sin cesar los asistentes.
La emoción se apoderó de los fieles, muchos de ellos llegados desde distintos puntos del país y del mundo para vivir de cerca este momento histórico.
El Papa alentó a los jóvenes con una misión muy sencilla: sed humanos. "Sí, ¡sed humanos! Hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Sed humanos como lo es Cristo, el hombre perfecto. Podéis cambiar la sociedad y la historia. Hacedlo con amor"", exclamó el Papa.
La Vigilia de Oración reunió a decenas de miles de jóvenes en una celebración que mezcló música, testimonios, fe y un mensaje papal que dejó una profunda huella entre los asistentes.
Desde mucho antes de la llegada de León XIV, el ambiente ya era de fiesta. Sobre el escenario instalado en la Plaza de Lima fueron desfilando algunos de los nombres más conocidos de la nueva generación de artistas e influencers católicos.
La capital del catolicismo
El encargado de conducir la velada fue Guillén Climent, acompañado por la rapera y misionera Aisha Ruah. "Hoy Madrid no es sólo una ciudad más. Es la capital de la Iglesia católica de todo el mundo", proclamó Climent ante una multitud que respondió con gritos, aplausos y vítores.
La música abrió el camino a la velada. Lola Tuduri fue la encargada de arrancar el evento con sus canciones y de poner voz al entusiasmo de una generación que se reconoce en la llamada del Papa. Después tomó el relevo Ignacio Serrano, otra de las voces surgidas del movimiento juvenil Hakuna y que hoy triunfa en solitario.
Más tarde, llegó el turno de Depol, que hizo cantar a miles de jóvenes con algunos de sus temas más populares, entre ellos Quién diría, coreado al unísono por la multitud.
También subió al escenario Antonio José, ganador de La Voz, mientras que uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con la actuación de Siloé, cabeza de cartel de la vigilia.
El grupo pidió a los asistentes guardar los teléfonos móviles y levantar las manos para disfrutar plenamente de la música y del momento compartido, una petición que fue acogida con entusiasmo por el público.
Testimonios de fe
Otro instante especialmente emotivo llegó con la interpretación de la canción de Beret y Mr. Rain, inspirada en la salud mental y en la esperanza frente a las dificultades.
Sus versos, que hablan de las pequeñas gotas de lluvia capaces de salvar al mundo de la tempestad y de caminar junto a quien sufre, encontraron un eco especial entre los asistentes.
Durante la velada también se escucharon testimonios como el de Claudia, una joven procedente de una familia en la que la fe se vivía con distancia, que contó su proceso para convertirse al catolicismo.
"Siempre sentí que había algo porque sentía cosas dentro. Un amigo cercano de la familia enfermó y murió. Entonces, mi madre nos pidió que nos bautizáramos. Conocí a Roberto, que es mi marido y vi cómo él vivía la fe. Sentí que estábamos llamados a caminar juntos. Decidí buscar una parroquia para bautizarme", relató esta joven, que ahora se encuentra esperando a su primera hija.
Varias monjas esperando al Papa en la Plaza de Lima.EfeLas confesiones de los creyentes se fueron intercalando con el rezo del rosario de todos los asistentes. Fabián, un joven de 33 años, fue otro de los católicos que relató su vivencia de la fe y cómo descubrió que las redes sociales eran un medio perfecto para hablar de la verdad.
"Irme de misión con mi parroquia a la República Dominicana y ver la miseria fue entender que Cristo estaba ahí. No estoy en este mundo para experimentar lo bien que me lo paso en un plan, sino para decir que estoy amando al mundo. Sólo soy un cristiano, que significa servir hasta que duela, mirar el corazón y no sólo el rostro. La gloria no son los seguidores ni los likes sino amar", destacó.
El mensaje del Papa
Pero toda la música y la celebración quedaron en segundo plano cuando apareció León XIV. El Pontífice fue recibido con una ovación atronadora y tomó la palabra para dirigirse a los miles de jóvenes congregados ante él.
"Un saludo a todos vosotros. Gracias por compartir la fe con todo Madrid y con toda España. No tengáis miedo jamás a vivir una vocación, a la vida sacerdotal y a otros servicios en la Iglesia", fueron las primeras palabras del Santo Padre.
El Papa escuchó las preguntas que le plantearon dos jóvenes: Marina y María José. La primera le interrogó por sus referentes y la segunda por su etapa de misionero en Perú.
En su discurso, León XIV recordó las figuras de San Juan Crisóstomo, Santo Tomás de Villanueva y Santo Toribio de Mogrovejo, ejemplos de compromiso, evangelización y servicio a los más necesitados.
También evocó su etapa de misionero con pueblos muy pobres en Perú, pero muy ricos en la fe. "La palabra del Señor puede convertir el conflicto en paz y puede ser fuente de reconciliación", declaró León XIV, ante vítores de "¡Viva el Papa, viva el Papa!".
Además, el Santo Padre manifestó que para encontrar la voz de Dios es necesario permanecer en silencio. "Para escuchar la voz de Dios puede ayudarnos ante todo el silencio y desarrollar la capacidad de estar en silencio. Cuando buscamos el silencio decidimos de qué ruidos no dejarnos distraer. Las ideologías pasan, pero la verdad permanece. Es importante buscar la verdad. Muchas veces y muchas cosas en las redes nos engañan", destacó.
Momentos antes, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, dio bienvenida al Santo Padre con un discurso cargado de emoción. "Santo Padre, aquí tiene a jóvenes que llegan con la sed de quien busca a Cristo, a su Iglesia y el abrazo de una fraternidad que dé sentido a su vida", afirmó.
El cardenal también quiso dirigir una mirada hacia quienes sufren. Recordó a "los migrantes que traen consigo historias de lucha y esperanza" y a tantos jóvenes golpeados por la precariedad, la soledad o la incertidumbre.
Sus palabras más sentidas estuvieron dedicadas a quienes atraviesan situaciones límite: "Nos duele especialmente el sufrimiento de aquellos que han perdido la esperanza en la vida y ven el suicidio como salida", concluyó.
La vigilia terminó con un ambiente de alegría, recogimiento y esperanza. Madrid se convirtió por unas horas en el epicentro del catolicismo mundial y la llamada de León XIV a recuperar la humanidad en tiempos de tecnología y prisas quedó grabada en la memoria de miles de jóvenes.
Una noche de música, oración y encuentro que confirmó que esta es, como repitieron muchos de los asistentes, "la juventud del Papa".