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Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Munich AFP Un Marco Rubio conciliador llama a Europa a liderar la «restauración» del orden internacional junto a Estados UnidosSu discurso contrasta con la beligerancia de la que hizo gala el año pasado el vicepresidente JD Vance y apunta a un intento por recuperar la relación atlántica
Munich
Sábado, 14 de febrero 2026, 11:37 | Actualizado 12:26h.
... aplaudiendo y puesta en pie, gracias a un discurso que ha sabido conectar con la sensibilidad política europea y en el que ha reafirmado la intención de la Administración Trump de seguir trabajando y liderando «juntos, con nuestros amigos europeos», aunque dejando muy claro que en el nuevo orden que desean establecer prevalecerá la «centralidad de Occidente» y que «el orden global no es más importante que las naciones y los intereses nacionales».Macron reivindica el rol de Europa en las negociaciones por Ucrania: «No habrá paz sin nosotros»
La defensa global busca seducir a EE UU en los márgenes de la Conferencia de Seguridad de Múnich
En este punto ha dejado claro que «no se trata de destruir las organizaciones internacionales, pero es necesario reconstruirlas», afirmación que ha justificado recordando que la ONU «no ha jugado ningún papel en Gaza», ni ha servido para «controlar el programa nuclear de Irán», ni «en Venezuela», porque «aquellos que amenazan a nuestros ciudadanos se refugian en los huecos que encuentran en el Derecho Internacional».
Estados Unidos espera «seriedad» porque Europa «nos está muy cerca del corazón». Entre aplausos, en una sala que esperaba a Rubio con ánimo bastante crítico, ha insistido en que «siempre estaremos conectados», pero ha advertido también que «Estados Unidos está dispuesto, si es necesario, a recorrer ese camino sólo».
«Hijos de europeos»
Somos «hijos de los europeos», ha dicho. Se ha remontado a «un explorador italiano y todos aquellos que fueron ampliando el territorio, misioneros que nos trajeron la Cristiandad y conformaron así el principio de nuestra historia». Ha recorrido el mapa estadounidense recordando que fueron los irlandeses, los alemanes, los anglosajones… los que le dieron forma, lo convirtieron en una gran nación «e hicieron que la cerveza americana fuera un poco más sabrosa en el camino», ha logrado las primeras risas cautelosas en el salón. «Y José Manuel de Reina, que vivía en Sevilla, España», ha recordado también a sus propios antepasados. Rubio se ha emocionado al afirmar que «nunca pudieron imaginar que 250 años después, uno de sus descendientes directos volvería hoy a este continente como diplomático. Y aquí estoy».
Ha recordado los «campos de batalla en los que morimos juntos», los muchos enemigos vencidos juntos y ha llamado a recuperar ese espíritu de «gran civilización». Muy particularmente se ha referido a la II Guerra Mundial y a la división de Europa. «En ese momento estábamos frente a un acantilado apocalíptico. El comunismo soviético amenazaba al mundo. Pero la alianza occidental se mantuvo unida. Europa y América sobrevivieron esa vez», ha resumido la Guerra Fría. «Pero eso fomentó una suposición peligrosa: que un orden basado en reglas reemplazaría la política de poder, la idea del fin de la historia», ha advertido. «Debido a un «culto al clima», Occidente observó quieto cómo nuestros enemigos usaban recursos fósiles y se hacían más fuertes. Además, se ha permitido la migración masiva. Amigos, el control de las fronteras no es odio, sino un acto fundamental de soberanía nacional, requisito para la supervivencia de nuestra civilización», ha aclarado.
Alabanzas al Viejo Continente
En un tono muy diferente al empleado en la anterior edición de la conferencia de Seguridad por Vance, que destilaba desprecio, Rubio se ha deshecho en alabanzas al patrimonio cultural europeo, desde Shakespeare hasta Beethoven, y ha reconocido los actuales esfuerzos de muchos de los gobiernos aliados. También ha mantenido una actitud de respeto ante los anfitriones, valorando muy positivamente la política del canciller alemán Friedrich Merz en el seno de la OTAN. Lo cierto es que, alternando a Vance y a Rubio, con el palo y la zanahoria, EE.UU. está llevando gradualmente a Europa a la posición de fuerza militar que desea. «Necesitamos aliados fuertes para que nuestros enemigos no caigan en la tentación de ponernos a prueba», ha señalado.
«Desde la II Guerra Mundial, Occidente ha ido perdiendo poder», ha hecho balance. Ha hablado de un «status quo roto» y ha dado a Europa a elegir entre «volver al dominio occidental o convertirse sólo en un débil eco del pasado». Ha asegurado que Trump «quiere hacerlo con vosotros», liderar conjuntamente el resurgimiento de Occidente, «pero no podemos permitirnos aliados débiles o atados por la vergüenza, que no entienden la fuerza de su herencia y no reconozcan que somos una civilización que merece la pena defender». Ha llamado a Europa a «trabajar juntos mucho más allá de la cooperación militar o el comercio, a ir más allá de las fronteras para una nueva centralidad occidental: cooperar en todas las áreas que definen el futuro».
Tras su intervención, el Chairman de la Conferencia, Wolfgang Ischinger, le ha agradecido con fervor este discurso de «reasegurar» la Alianza y Rubio ha recibido un largo y poco previsible aplauso. Unánimemente ha sido su discurso interpretado como «señal de distensión», aunque seguramente interesado. En términos más concretos, se ha referido a «cadenas de suministro que nos hagan no vulnerables» y ha mencionado «materias primas» y «minerales». Expresamente ha dicho que «no podemos permitirnos aliados que tengan miedo a la guerra, a la tecnología, al cambio climático» o que piensen que la Alianza es un «Estado de bienestar internacional». «No será una Alianza amable, sino basada en el reconocimiento de nosotros, Occidente, como herederos de algo único e irremplazable». «Estados Unidos volverá a abordar la tarea de la renovación y Trump quiere hacerlo con vosotros», ha insistido.
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