Miércoles, 07 de enero de 2026 Mié 07/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Un mundo en plena reconfiguración

Un mundo en plena reconfiguración
Artículo Completo 1,514 palabras
La intervención de EEUU en Venezuela apunta que en 2026 tomará forma el nuevo orden mundial. Leer
OPINIÓNUn mundo en plena reconfiguración
  • ALICIA CORONIL JÓNSSON
6 ENE. 2026 - 01:16EXPANSION

La intervención de EEUU en Venezuela apunta que en 2026 tomará forma el nuevo orden mundial.

El mundo se encuentra en plena transición a medida que se desdibuja y pierde vigencia el orden mundial desplegado tras la II Guerra Mundial, sin que hayan surgido de forma nítida, por el momento, las nuevas reglas de gobernanza que marcarán las relaciones internacionales y la senda de crecimiento socioeconómico de las próximas décadas. En 2025 fue clara la apuesta de EEUU y de China por el uso del poder geoeconómico como arma para alcanzar sus objetivos clave. Así, mientras que la Administración Trump optó principalmente por el arancel como instrumento para redefinir las relaciones comerciales, impulsar su soberanía estratégica y reforzar su rol de potencia hegemónica, el Gobierno de Xi Jinping utilizó el control de las exportaciones de tierras raras o de semiconductores para constatar su creciente posición de dominio en ámbitos críticos para la sociedad y la economía mundial.

De esta forma, a pesar de la tregua comercial táctica por un año alcanzada por ambas potencias para evitar un choque directo que habría tenido graves consecuencias económicas a nivel nacional y global, y que habría frenado las aspiraciones geopolíticas de ambas naciones, la intervención de EEUU en Venezuela confirma que 2026será el año en el que el nuevo orden mundial tome forma, con la primera potencia mundial y China definiendo sus órbitas de influencia. En un contexto en el que será clave no sólo el dominio de la IA y del resto de tecnologías disruptivas, sino también el control de los denominados activos de seguridad nacional (códigos IA, datos, tierras raras, energía, semiconductores, etc.) y de enclaves geográficos estratégicos.

Más allá de que la intervención militar de EEUU en Venezuela y la captura del dictador Nicolás Maduro para ser juzgado por los tribunales de Nueva York podría recordar lo que sucedió en Panamá en 1989, los acontecimientos que se sucederán en los próximos días debilitarán la posición de los europeos frente a la actuación de Rusia en Ucrania, y abren la puerta a que la Administración Trump y China siguiendo sus objetivos de estrategia nacional actúen de una manera híbrida para controlar la soberanía de Groenlandia y Taiwán, respectivamente. De ahí que los elevados niveles de volatilidad y de incertidumbre serán nuevamente una constante en la toma de decisiones del sector privado, especialmente para las empresas que deberán analizar escenarios geoeconómicos alternativos y definidos por un nuevo orden mundial bajo las esferas de influencia de EEUU y China.

La doctrina Monroe 2.0

Con la intervención de EEUU en Venezuela, el presidente Trump confirma su clara decisión de frenar la influencia de China, Rusia e Irán en América Latina, de reforzar su presencia geopolítica, e impulsar los intereses económicos estadounidenses. Un objetivo que busca erosionar la influencia de la potencia asiática y truncar el suministro tanto de materias primas críticas para la industria manufacturera, tecnológica y defensiva china, como en clave energética. No hay que olvidar que, tras la reconfiguración de las cadenas de valor, la robotización, la electrificación y el protagonismo creciente de la IA será clave reforzar la inversión en redes, garantizar el suministro de fuentes renovables y tradicionales, y apostar por el uso de la energía nuclear.

De ahí que la decisión del presidente Trump de gestionar Venezuela, su petróleo y otras materias primas pueda ser interpretado como un mensaje claro hacia China, ya que en torno al 10% de sus importaciones de crudo proceden de países de América Latina como Venezuela, México y Brasil. Al mismo tiempo que, si bien la compra de petróleo al continente latinoamericano no es crítica para sus intereses, sí lo es garantizarse el acceso a materias primas estratégicas como el cobre, el litio, el hierro y las tierras raras. En este sentido aproximadamente un 60% del cobre adquirido a nivel global por la potencia asiática procede principalmente de Perú y Chile, un país este último que tendrá un nuevo Gobierno afín a las tesis MAGA a partir del próximo mes de marzo.

Por tanto, la defensa de la Administración Trump de la doctrina Monroe, y rebautizada como Donroe, no se limita a garantizar la seguridad de sus fronteras y de su hemisferio, sino también persigue crear en un tiempo récord una cadena de suministro propia de insumos clave a nivel geoeconómico, defensivo y tecnológico, tras demostrar China el año pasado su clara posición de dominio en el procesamiento de tierras raras y la producción de magnetos, y las consecuencias que podría provocar la suspensión de su suministro.

De esta forma, y aunque todo indica que la presidenta interina de Venezuela negociará con la Administración estadounidense, surgen incertidumbres sobre cómo se realizará la transición democrática, o cómo logrará EEUU controlar el país y su industria petrolera en favor de las empresas estadounidenses. No obstante, en clave geopolítica, el mensaje que ha lanzado el presidente Trump sobre otros países clave de la región es inequívoco y refleja que América Latina es crítica en esta nueva era, algo que los europeos no hemos sabido anticipar, ni ver al retrasar la firma del acuerdo de Mercosur.

Perspectivas geoeconómicas

El año 2026 arranca con nuevas dosis de incertidumbre ante los acontecimientos de Venezuela, las protestas que se suceden en Irán y el futuro del régimen de los Ayatolas, y sin perder el foco en Rusia y el futuro de Groenlandia. La inestabilidad geopolítica seguirá siendo una constante, en una coyuntura con tensiones comerciales latentes como ha demostrado China al imponer nuevos aranceles a productos europeos y establecer controles a las exportaciones de plata y antimonio.

Así, continuaremos asistiendo a un enfrentamiento real entre EEUU y China para lograr una posición de dominio en las cadenas de suministros críticos, en las tecnologías disruptivas, en el diseño de las normas globales y, con ello, ser la potencia hegemónica de esta nueva era.

En un entorno en el que el presidente Xi Jinping afrontará este año un complejo trilema ante la dificultad de alcanzar de forma simultánea sus objetivos de soberanía estratégica, liderazgo tecnológico y crecimiento económico sostenible, con un trasfondo enmarcado por el arranque del 15º Plan quinquenal centrado en superar a EEUU en los denominados activos de seguridad nacional. Los elevados niveles de endeudamiento total, las presiones deflacionistas y el deterioro de los márgenes empresariales aumentarán las necesidades financieras de China para alcanzar sus objetivos estratégicos, lo que limitará los incentivos del presidente Xi Jinping para crear un modelo de bienestar social real.

Paralelamente, la Administración Trump continuará acelerando sus planes de soberanía estratégica y de inversión en activos de seguridad nacional, lo que unido a las rebajas fiscales de One Big Beautiful Act, serán clave para mantener el crecimiento del PIB de EEUU en torno a un 2% anual, si bien en un contexto de polarización y bifurcación social.

Tras mostrar la Eurozona su resiliencia económica frente al "shock MAGA", el bloque monetario europeo tendrá que hacer frente al "shock chino" derivado de su sobrecapacidad industrial y su creciente dominio tecnológico. Por ello, será crítico la reactivación de Alemania y la determinación de los Estados miembros en fortalecer el proyecto europeo, que podría verse frenada por la inestabilidad política de Francia o España.

La impredecibilidad de la Administración Trump hacia Europa, Rusia y el modelo autoritario de China, hacen urgente que la UE por fin despierte en clave competitiva, financiera o tecnológica, pero también que recupere su liderazgo internacional estableciendo alianzas con las potencias intermedias clave en la reconfiguración del orden mundial (India, Indonesia, Brasil, Arabia Saudí, o Turquía). Debe lograr ofrecer, junto a otras democracias liberales, una alternativa al mundo de esferas de influencia que dibuja el binomio Trump-Xi Jinping.

Alicia Coronil Jónsson. Economista jefe de Singular Bank y Asesora del Círculo de Empresarios

Estados Unidos descabeza Venezuela: ¿y ahora qué?Trump ahora es el dueño de VenezuelaLa UE pide un cambio democrático que incorpore a Machado y González Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir