Viernes, 16 de enero de 2026 Vie 16/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Un reloj tan complicado que sólo se fabrican dos al año

Un reloj tan complicado que sólo se fabrican dos al año
Artículo Completo 1,361 palabras
Blancpain presenta el Grande Double Sonnerie, el primer reloj con sonería de dos melodías. Es también el más complicado de cuantos ha fabricado la manufactura en su historia. Sólo harán dos al año. Leer
RelojesBlancpain presenta el primer reloj con sonería de dos melodías
  • ANDRÉS MORENO
16 ENE. 2026 - 08:05A pesar de su complejidad, el Grande Double Tourbillon es un reloj cómodo de llevar. La caja tiene un diámetro de 47 mm por una altura de 14,50 y está disponible en oro blanco y rosa.

Blancpain presenta el Grande Double Sonnerie, el primer reloj con sonería de dos melodías. Es también el más complicado de cuantos ha fabricado la manufactura en su historia. Sólo harán dos al año.

Hubo una época en la que Blancpain fue la reina de las complicaciones. Ocurrió a mediados de los años 80, cuando el mercado sólo demandaba relojes de cuarzo, y la firma se aventuró a lanzar las llamadas seis obras de arte, cada una con una complicación diferente (ultraplano, calendario completo con fases lunares, calendario perpetuo, tourbillon, cronógrafo ratrapante y repetición de minutos).

Acabadas las seis piezas, fue un paso más allá y las agrupó todas en el sublime 1735, del cual se hicieron 30 piezas y que en su momento fue el reloj de pulsera más complicado del mundo. Han pasado 40 años desde entonces y Blancpain se ha consolidado como una de las manufacturas más exclusivas de Suiza, aunque para muchos aficionados la conocen únicamente por el Fifty Fathoms, en el cual han centrado toda su atención en los últimos tiempos.

Pero Blancpain es mucho más que este icónico reloj de buceo. "Siempre hemos tenido un alma clásica representada con Villeret. Y para mí un reloj clásico debe venir acompañado de complicaciones. Cuando planteamos el proyecto de rejuvenecer la colección, pedí al equipo de la manufactura que hiciera una complicación inédita hasta la fecha en el catálogo de Blancpain: una sonería". Quien habla es Marc A. Hayek, presidente y consejero delegado de Blancpain que nos ha invitado a su sede en Le Brassus, en el Valle de Joux, para enseñarnos su nueva obra maestra, el Grande Double Sonnerie. La visita está programada para que dure toda una jornada. Dudamos si será necesario tanto tiempo para explicarnos un solo reloj. Hay mucho que contar: ante nosotros tenemos 11 años de trabajo.

Grande Double Tourbillon.

Algunos lectores ya conocerán la repetición de minutos, la complicación más prestigiosa de la relojería mecánica, consistente en indicar la hora mediante una secuencia sonora. Se consigue mediante un complejo sistema de timbres y martillos que el dueño activa con un pulsador o pestaña. La sonería va más allá al sumar la indicación automática de las horas y los cuartos, igual que si fuera el reloj de una iglesia. Las manufacturas capaces de desarrollar un mecanismo así se cuentan con los dedos de una mano. Aunque Hayek fue más allá cuando planteó el reto a su equipo en 2013 porque "debía ser una sonería como nunca se había hecho antes en Suiza". ¿Cómo satisfacer el deseo del presidente de la firma? Su respuesta fue hacer el primer reloj del mundo con dos melodías diferentes.

Sonido de oro

A diferencia de los repetición de minutos tradicionales, el Grande Double Sonnerie emite una secuencia de cuatro notas: una nota baja para las horas, los cuartos con las cuatro notas y acaba con la nota más alta para los minutos. La melodía de cuatro notas habitual en las sonerías es la Westminster, que todos conocemos al ser la misma que la usada en el famoso Big Ben de Londres. A la Westminster este reloj suma una segunda melodía bautizada Blancpain y compuesta por el músico Eric Singer, batería de Kiss: tan cierto como lo están leyendo.

Para conseguir el tono exacto en cada timbre hay que limarlos a mano.

Una vez escogido qué debía sonar, quedaba el paso de conseguirlo con la mejor calidad posible. Se tuvieron en cuenta todos los parámetros del mecanismo de sonería, desde el material empleado hasta la duración exacta de cada nota para que la melodía fuera agradable al oído. En cuanto al material, el escogido fue el oro rosa, el cual aporta una sonoridad muy cálida, perfecta para la ocasión. Los timbres tienen una forma rectangular para que el golpe del martillo, realizado en acero, alcance la mayor superficie posible. De la propagación al exterior se encarga una membrana alojada bajo el bisel, la cual está conectada con el cristal de zafiro, y que actúa como la caja de resonancia de una guitarra acústica. Esta membrana representa sólo una de las 13 patentes que Blancpain ha registrado durante el proceso de desarrollo del Grande Double Sonnerie. Enumerar el resto me habría obligado a pedir espacio extra para este artículo. De haberlo obtenido podría explayarme más en el largo proceso de afinación, controlado por láser y que obliga a los relojeros a medir el pulido de los timbres en micrones o, lo que es lo mismo, en milésimas de milímetro.

Si con esta complicación no era suficiente, el Grande Double Sonnerie dispone además de un calendario perpetuo y un tourbillon volante. El calendario cuenta además con un indicador retrógrado de fecha que ocupa el lado izquierdo de la esfera. Una vez completa el mes, la flecha vuelve a la posición inicial en apenas dos centésimas de segundo. En cuanto al tourbillon volante, además de aportar una mejor precisión al mecanismo, representa un guiño a la historia de las complicaciones de Blancpain, ya que fue esta marca la primera en emplear este tipo de regulador en un reloj de pulsera en 1989.

Tourbillon e indicador de la melodía que sonará: B (Blancpain) o W (Westminster).

Úsese sin miedo

Además de presidente de Blancpain, Marc A. Hayek es un gran coleccionista de relojes y sabe por experiencia los problemas que acumulan los grandes complicaciones. "Desde el principio teníamos claro que debía ser un reloj pensado para ser llevado y no guardado en una caja fuerte. Para ello, el Grande Double Sonnerie debía tener unas medidas asumibles para una muñeca normal masculina, ser intuitivo a la hora de ajustarlo y, sobre todo, preparado para evitar daños en su mecanismo por una corrección equivocada. Los grandes complicaciones son muy delicados y conozco a muchos coleccionistas que no se atreven a enseñar sus piezas por miedo a que se rompan. Y es una pena, porque no hay mayor placer para el aficionado que mostrar a sus amigos una pieza así".

Yoann y Romain son los dos relojeros capaces de montar el Grande Double Sonnerie.

Si uno quiere ser el afortunado, tendrá que aportar una buena cantidad de dinero (alrededor de 1,83 millones de euros, según el cambio del franco suizo) y armarse de paciencia, porque Blancpain únicamente hará dos unidades del Grande Double Sonnerie al año. La razón es que los mecanismos son ensamblados únicamente por dos relojeros de la manufactura y la fabricación, decoración y montaje de cada uno de los relojes lleva alrededor de un año de trabajo. Si estos contratiempos no suponen un problema, en Blancpain estarán encantados de elaborar un Grande Double Sonnerie a su gusto, eligiendo la caja entre oro blanco y oro rosa, acabado de la esfera. Incluso puede pedir usted mismo su propia melodía de cuatro notas que acompañe a la Westminster en la doble sonería. No se nos ocurre mayor exclusividad que tener un reloj con tu propia canción.

Un lingote de oro puro para llevar al cuello¿Seguro que las mejores croquetas son las de tu madre? Estos chefs lo ponen en dudaCasa Bonay y su sorprendente spa al aire libre
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir