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Una legislatura de crecimiento del PIB que no llega a la mayoría social

Una legislatura de crecimiento del PIB que no llega a la mayoría social
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El PIB y el empleo han crecido desde 2023, pero también lo han hecho los precios de la cesta de la compra y de la vivienda. Además, la competitividad y la inversión dan señales de agotamiento. Leer
Elecciones generales 29NUna legislatura de crecimiento del PIB que no llega a la mayoría socialActualizado 5 OCT. 2026 - 23:49El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, (i) junto al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.EFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El PIB y el empleo han crecido desde 2023, pero también lo han hecho los precios de la cesta de la compra y de la vivienda. Además, la competitividad y la inversión dan señales de agotamiento.

Cuando el presidente Pedro Sánchez saca pecho de las grandes cifras de la macroeconomía española tiene parte de razón. La actividad económica crece a un ritmo anual del 2,6%, el doble que la eurozona, gracias a la generación de 739.888 puestos de trabajo el último año. En total, 1,7 millones desde que comenzó la legislatura en 2023. Sin embargo, esta mejora no se ha trasladado al grueso de la población. Al contrario: el poder adquisitivo de los ciudadanos se ha visto muy deteriorado por una inflación que ya se sitúa en el 4,9% y unos precios de la vivienda disparados. Además, durante los últimos años, la competitividad de las empresas se está viendo laminada, lo que amenaza la capacidad para exportar y captar capital extranjero.

El producto interior bruto creció un 2,6% en el segundo trimestre del año, muy por encima de la mayoría de los países de la eurozona y más del doble que la media europea. Y acumula un avance del 9,5% en los últimos tres años. Un alza que ha venido impulsada a lo largo de esta legislatura por el turismo internacional (24,6%), la inversión en maquinaria (15,7%), la construcción (12,6%), el consumo privado (9,6%) y el gasto público (7,6%). Sin embargo, las exportaciones de mercancías han quedado atoradas (0,6%) lo que, sumado a un alza del 12,7% en las importaciones, ha llevado a un notable deterioro de la balanza comercial.

Este aumento del PIB ha venido apoyado por la creación de empleo, sustentado a su vez sobre el crecimiento de la población extranjera en los últimos años. La afiliación a la Seguridad Social se incrementó en 739.888 puestos de trabajo en septiembre con respecto al mismo mes del año pasado gracias a los servicios públicos y la hostelería y suma 1.712.757 afiliados respecto al mismo mes de 2023.

Además, desde 2018, cuando Sánchez accedió al Gobierno, el empleo ha crecido en 3,6 millones de personas, a pesar de las turbulencias provocadas por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, los datos de empleo ya dejan aflorar las costuras de la bonanza económica. Por un lado, buena parte del avance del mercado se sustenta sobre el gasto público. En concreto, son las actividades sanitarias las que lideran el crecimiento de la afiliación, al sumar 90.423 puestos de trabajo respecto a 2025 que, junto con la educación y la Administración Pública, han creado 166.761 puestos de trabajo. Por otro, el paro se ha reducido en 342.963 personas en los últimos tres años, debido al avance de los empleos a tiempo parcial, el pluriempleo y los empleos fijos discontinuos, así como al fuerte crecimiento de la población extranjera, lo que significa que hace falta crear cinco nuevos empleos para reducir las listas del paro en un solo desempleado.

Además, después de la fuerte escalada inflacionaria en la pasada legislatura, cuando el índice de precios de consumo se disparó un 16,6% en solo tres años, la cesta de la compra está volviendo a subir con mucha intensidad. En concreto, el IPC ha subido un 10,4% desde las pasadas elecciones, con una velocidad del 4,9% interanual en septiembre. Es decir, su máximo en tres años y medio. Este acelerón tiene su origen en el bloqueo del estrecho de Ormuz, combinado con la retirada de las bonificaciones fiscales en julio, cuando parecía que la situación se había despejado. Sin embargo, más allá de las causas puntuales, lo cierto en estas dos últimas legislaturas es que los precios han subido un 27,9%, con un alza acumulada del 38,7% en el caso de los alimentos, mientras que los salarios apenas han subido un 23% en este mismo periodo. La gran excepción es el salario mínimo interprofesional, que acumula un alza del 66% desde 2018.

Vivienda

Además, esta subida de precios se nota también en el mercado de la vivienda, tanto en su vertiente de compraventa como de alquiler.

La fuerte presión demográfica, junto con la falta de nuevas promociones en los últimos años, ha provocado que el número de nuevos hogares en esta legislatura triplique la creación de nueva vivienda, impulsando los precios de compra un 42% en los últimos tres años, mientras que los alquileres han subido un 25,9%. Un escenario que, sumado a la falta de capacidad de ahorro tras las subidas de los precios de consumo y a unas regulaciones que han expulsado a buena parte de la oferta del mercado, han convertido lo que en 2018 era un asunto localizado en las grandes urbes en un problema generalizado de todo el país, incluyendo la llamada España Vaciada.

Además, el tema de la vivienda ha pasado de ser una materia eminentemente social a ser una cuestión económica, ya que el Banco de España alerta de que las subidas de precios dificultan la captación de talento y la movilidad interprovincial.

No es el único asunto que lastra la competitividad de la economía española. También el progresivo desmantelamiento de la energía nuclear, junto con las crisis del gas ruso y del estrecho de Ormuz, han sido determinantes para impulsar los precios, lo que lamina la competitividad de la industria. Algo que se ve agravado con la subida de los costes salariales y de las cotizaciones sociales, así como el incremento de los costes regulatorios, que retrasan las nuevas inversiones. De hecho, aunque aparentemente la inversión extranjera goza de buena salud, con un alza del 31,2% en el primer semestre respecto a 2025, las desinversiones se han multiplicado por tres en este mismo periodo, hasta los 9.038 millones de euros, debido a la inseguridad jurídica y la incertidumbre, por lo que el saldo completo es desalentador: una caída de la inversión neta del 40,1%.

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Fuente original: Leer en Expansión
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