Los jóvenes sienten "desamparo" con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y consideran que "no han hecho nada por la clase obrera" en materia de vivienda.
Afirman que "ni los de derechas ni los de izquierdas" hacen nada para poner solución "al drama de la vivienda".
Más información: La acampada de Sol crece y presiona a Sánchez y a sus socios en plena "contrarreloj" por el 'decreto Maricarmen'
Iranzu G. Vergara Madrid Publicada 28 septiembre 2026 09:16h Actualizada 28 septiembre 2026 09:41h SíguenosEl segundo día de acampada en la Puerta del Sol de Madrid -el primero multitudinario- empieza a tomar un cariz que evoca al 15M con la plaza desde donde se desafió al sistema político de nuevo abarrotada de gente.
Ahora el Sindicato de Inquilinas ha vuelto a hacerlo. La coyuntura política ha cambiado en estos 15 años, pero el fantasma de esa acampada ha resurgido.
Pretenden que sirva como un punto de inflexión para cambiar las políticas de vivienda del país y quieren conseguirlo con el Decreto que plantean al Gobierno y que han bautizado ya como 'Maricarmen'. El nombre del desahucio de la anciana que ha sido el detonante y "la chispa que ha hecho saltar todo por los aires".
Lo que dejan claro los jóvenes que están acampados en Sol es que "no es solo Maricarmen". Cada movimiento "necesita un mártir" y en este caso explican que el símbolo es esta señora, pero el trasfondo va más allá porque el drama de la vivienda "lo sufrimos todos".
"Todo esto empieza en las conversaciones con amigos, en el trabajo o fuera, con la familia", explica Elena Gálvez, quien asegura que el drama llega "cuando te pones a buscar piso y dices: ¿Qué cojones hago?".
Cartel de la protesta en la Puerta del Sol. Pablo Lanzillotta Madrid
La noche arranca con buen ambiente y EL ESPAÑOL se dispone a pasar la noche acampando con ellos.
Grupos de amigos charlan y comparten debates sobre cuáles deberían ser las nuevas medidas o políticas que tendría que aprobar el Gobierno para acabar con la situación de la vivienda en España que, cada vez, afecta a más gente.
Una guitarra suena de fondo donde un grupo se reúne dando palmas y entonando canciones de La Otra, Extremoduro o Ska-P. Las melodías de estos coros improvisados en una sentada en círculo en el suelo tienen como telón de fondo el cartel del Tío Pepe que todavía está iluminado.
Resulta complicado ir abriéndose paso entre las tiendas de campaña que están pegadas unas con otras, en una especie de parcelas bien entrelazadas.
Jóvenes acampan en la Puerta del Sol. Pablo Lanzillotta Madrid
La mayoría son jóvenes que no llegan a los 30 años. Les une la excesiva presión de los precios de los alquileres, el hartazgo de compartir piso o "la utopía de pensar en tener uno" a su nombre algún día.
El espíritu de "resistencia" se palpa en el ambiente. Tienen claro que hasta que "no se solucione la situación", no se van a ir: "Vamos a seguir aquí acampando el tiempo que haga falta", retan al Gobierno.
En la Comunidad de Madrid en los últimos 5 años el precio del alquiler se ha disparado un 80% pasando de 1.089 euros en 2021 a 1.963.
Cifras que "son inalcanzables para la mayoría de gente, especialmente para la clase obrera", explican a EL ESPAÑOL.
La queja se repite una y otra vez. Los precios están haciendo que "sea imposible ahorrar algo para dejar de compartir piso o comprar uno", algo que ni siquiera la mayoría se plantea.
Van pasando las horas y después de cenar, muchos comparten un rato juntos entre cigarros, porros, y cervezas.
Conforme va pasando la noche en la acampada, la música empieza a apagarse. Pero la vida continúa en este campamento improvisado.
Algunos despliegan una lona gigante azul para proteger las tiendas que están a la intemperie. Con escobas en mano y cuerdas van atando a las farolas lo que es una especie de fuerte.
Mientras tanto, algunos duermen dentro de las tiendas enfundados en sacos de dormir o mantas para protegerse del frío al caer la noche.
Pero no todos tienen ganas de acabar el día. Muchos continúan hablando en corrillos, las risas resuenan de fondo, y en el suelo se juntan quienes están jugando a las cartas, echando el tarot o simplemente charlando.
"El PSOE no es obrero, es una farsa"
El fondo de todas las conversaciones es el mismo: el grito de auxilio de los jóvenes, de las clases con rentas medias y bajas que por primera vez en la democracia ven que es imposible tener viviendas dignas o en propiedad.
Este difícil acceso a la vivienda hace mella "en los planes de futuro y trunca el proyecto vital que tenemos", explica Elena Gálvez. Esta joven acampa junto a su novio, un compañero de piso y algunos amigos.
Su amigo, Alejandro Antonio, es de Sudáfrica pero ya se siente español. Este joven quiere hablar con El ESPAÑOL y reivindica que "hace falta que esto continúe y que no se quede aquí". Para él es un riesgo que se corre si se desinfla la concentración en Sol.
En su caso, vive con su novia en Lavapiés y denuncia que su casero está intentando echarles "cada día de una forma completamente ilegal".
Alejandro remarca que "la vivienda es un derecho humano, no algo con lo que especular".
Manifestantes en la protesta de Sol. Pablo Lanzillotta Madrid
El 'boom' de los precios de los alquileres con subidas que asfixian a la clase media y trabajadora ha limitado la capacidad de ahorro de los jóvenes a los que resulta casi imposible reunir el dinero para pagar la entrada de un piso sin tener que verse obligados a compartir.
"Es utópico pensar el tener los ahorros suficientes para comprarse una casa", se quejan mientras se apoyan unos a otros para continuar en la lucha y seguir en la acampada: "Estaremos el tiempo que haga falta".
Sienten una gran desafección y "desamparo" por parte del Gobierno. La confianza la tienen "en la gente y en el movimiento", relata Gálvez porque "ningún político nos representa realmente".
Otro de los jóvenes que está en la acampada habla de que el PSOE les ha "traicionado" y asegura que "ni es obrero, ni es socialista".
La chispa que ha prendido la llama ha sido Maricarmen pero hay una especie de mantra que se repite constantemente: "Maricarmen somos todas", dicen una y otra vez.
La precariedad en materia de vivienda está llevando a que miles de jóvenes estén "luchando por encontrar un sitio en el que vivir en unas condiciones dignas", algo que no les había pasado a las generaciones anteriores.
"La única opción es que esto reviente ya, no hay otra. No se está tranquilo ni con piso ni sin piso", sentencian tres amigos a EL ESPAÑOL.
"Vergüenza les tendría que dar llamarse partido obrero español, porque es una estafa a la clase obrera y es una farsa", critican.
En este nuevo 15M la juventud vuelve a culpar al establishmentamparados bajo el paraguas del Sindicato de Inquilinas de Madrid.
Denuncian que "de la derecha era esperable", pero se sienten decepcionados con el Gobierno "progresista que es una farsa y no ha hecho nada".
Aunque siguen creyendo en la democracia y en el sistema, consideran que la izquierda ha abandonado a "la clase obrera, porque no hay unión entre los partidos y está fraccionada en vez de luchar por el bien de todos".
Así parece gestarse un sentimiento "de clase" en el que no les representa "ningún partido" y "es el pueblo el que tiene que luchar por lo suyo y plantarse" como está pasando desde hace dos días en Madrid.
Cuesta avanzar entre los pequeños huecos que dejan las tiendas de campaña entre unas y otras. En mitad se abren pequeñas explanadas donde se juntan en grupos reducidos de amigos con unas pipas, patatas y anécdotas que resisten al sueño.
Pancarta en la acampada de la Puerta del Sol. Pablo Lanzillotta Madrid
Ahí se encuentran en mitad del tinglado Yago y Pablo Luacel. La solución no la tienen, pero el culpable sí y es que "se permita que los fondos buitre y los alquileres turísticos se apropien de los pisos y disparen los precios" a niveles inasumibles con los salarios.
Según el último estudio del Consejo de la Juventud de España los jóvenes destinan el 98,7% del salario al alquiler.
El Gobierno "no ha hecho nada" para frenar esta situación de subidas de precios y de "los rentistas aprovechándose de la vivienda", apuntan estos jóvenes.
Jorge Vargas, Íñigo Sierra y Eduardo Vázquez también están acampando esta noche. Ellos están con sillas debajo de la estatua ecuestre del rey Carlos III.
Para estos amigos es importante estar en las calles porque "si el pueblo no se levanta y se hace un acto de presión a los que están arriba y hacen las leyes, no se van a plantear cambiar la situación si no les genera ciertas incomodidades", relata Vargas.
El descontento con el Gobierno de Ayuso es generalizado entre ellos, pero también con el de Pedro Sánchez.
Quieren nuevas leyes y que sean más restrictivos. Para ellos a los políticos "les falta todo, tanto a los de derechas como a los de izquierdas". Tienen claro que "hay que salir a las calles a presionar a los caseros y a los políticos".
Después de 8 años del PSOE en el Gobierno se preguntan: "¿Qué no les falta por hacer en vivienda? Todo porque no han hecho nada", se responden.
"Prometieron que esto se iba a acabar y no se ha cumplido", un problema que consideran que es parte de "todas las autonomías y del gobierno central".
Un descontento generado por una situación de hartazgo que golpea especialmente a los jóvenes, tan solo el 14,5% consigue emanciparse, una tasa que registra el mínimo histórico desde que hay datos y con una edad media que supera los 30 años.
"Que la gente salga a las calles"
Vargas explica que España "está a la cola de la edad media de emancipación de otros países de la Unión Europea".
No poder abandonar el núcleo familiar o si se hace es "compartiendo piso hasta pasados los treinta" impide plantearse "un futuro viviendo en solitario". Todo esto indica que "algo está fallando", sentencia.
La llave mágica de la solución no la tienen, eso se lo dejan a los políticos y a quienes tienen que poner fin a la situación.
Pero, sí que creen que el Gobierno les ha fallado especialmente "al no dar ayudas reales como Suecia, Noruega o Dinamarca para independizarse".
"¿Dónde está el Gobierno progresista?" se pregunta Íñigo Sierra quien pide que haya "financiación para servicios públicos y ayudas que lleguen a la gente.
Pero, la solución para ellos tampoco es "un Gobierno de PP y Vox, que también defraudará", lo que bajo su punto de vista se necesita es "que la gente salga a las calles".
Sin esperanzas en el decreto
El Gobierno llevará este martes al Consejo de Ministros un Real Decreto de vivienda bautizado como el decreto 'Maricarmen' por el sindicato de inquilinas.
"Queremos confiar en el decreto", pero tanto Íñigo Sierra como Eduardo Vázquez son escépticos y remarcan que "el PSOE no va a aceptar algunas medidas como el contrato indefinido".
Por eso, "este decreto no sirve de nada si no se aceptan todas las bases" que han propuesto el Sindicato de Inquilinas.
"El Gobierno del PSOE depende de las bases de los fondos buitres y de las políticas capitalistas que nos están hundiendo. No tenemos nada que confiar en el PSOE", sentencian.
Las horas van pasando y la noche avanza. Cada vez menos gente aguanta despierta pasadas las 5:00h de la mañana.
Ahora solo les queda confiar en que la gente vuelva a ir a Sol y no se desmovilice. El miedo que tienen es que empieza la semana y se preguntan "cuánta gente puede permitirse estar aquí sin tener un sueldo".
Dure lo que dure la movilización y la acampada aseguran que "esto ha supuesto un antes y un después" con la suficiente entidad para presionar y "porque los jóvenes se han dado cuenta de que sí que pueden cambiar las cosas".
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