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Unicaja, Abanca, Ibercaja, Cecabank y Bizum se ofrecen para testar el euro digital

Unicaja, Abanca, Ibercaja, Cecabank y Bizum se ofrecen para testar el euro digital
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Los cuatro bancos, junto con Bizum, han hecho una candidatura conjunta para poder participar en las pruebas piloto de la divisa digital que el Banco Central Europeo prevé comenzar a mediados de 2027. Leer
exclusiva expansiónUnicaja, Abanca, Ibercaja, Cecabank y Bizum se ofrecen para testar el euro digitalActualizado 22 MAY. 2026 - 00:10Isidro Rubiales, consejero delegado de Unicaja; Francisco Botas, consejero delegado de Abanca; Víctor Iglesias, consejero delegado de Ibercaja, y Ainhoa Jáuregui, consejera delegada de Cecabank.

Los cuatro bancos, junto con Bizum, han hecho una candidatura conjunta para poder participar en las pruebas piloto de la divisa digital que el Banco Central Europeo prevé comenzar a mediados de 2027.

Un consorcio de cuatro entidades bancarias españolas y Bizum aspiran a participar en las pruebas piloto del euro digital que el Banco Central Europeo (BCE) iniciará en el segundo semestre de 2027.

Unicaja, Abanca, Ibercaja, Cecabank y la popular plataforma de pagos presentaron una candidatura conjunta al supervisor en la que trasladaron su interés en ser el campo de pruebas de la divisa digital en suelo español, según coinciden varias fuentes consultadas por EXPANSIÓN.

El BCE abrió a principios del pasado marzo una convocatoria para que los proveedores de servicios de pago (PSP) autorizados que estuvieran interesados en participar en las pruebas piloto del euro digital lo comunicasen. El plazo para presentar las candidaturas venció el pasado 14 de mayo.

A nivel europeo se han presentado más de 50 entidades.

Actualmente el BCE está verificando las candidaturas recabadas en los distintos países miembro, y se prevé que comunique su selección final en unos tres meses.

La idea de la institución presidida por Christine Lagarde es probar el euro digital en diversos negocios para analizar su rendimiento, detectar puntos débiles y potenciarlo de cara al lanzamiento oficial. El objetivo es desplegar la moneda digital en 2029.

El BCE ya recalcó en el anuncio de la convocatoria que la versión beta del euro digital se empleará únicamente con fines de prueba y no será de curso legal.

En caso de que el supervisor seleccione la candidatura española, las cinco firmas testarán la divisa digital durante un año en todos los casos de uso minorista: comercio físico, electrónico, pagos...

Las pruebas internas del euro digital contarán con la participación de los especialistas del supervisor local (en este caso, el Banco de España) y de comercios seleccionados que ya operen en las sedes del BCE, como cafeterías o restaurantes, entre otros.

Durante el periodo de prueba, algunos empleados del banco central del país pertinente podrán efectuar pagos digitales en euros entre particulares, consumidores y empresas apoyándose en las plataformas de las entidades seleccionadas para la fase piloto. Esos pagos podrán ser online u offline, y físicos o electrónicos.

El objetivo del BCE es afinar todo lo posible el diseño de la divisa digital, la experiencia de uso y su trazabilidad.

Dudas

Hasta la fecha no había trascendido el interés de ningún banco, neobanco, plataforma de pago o fintech en participar en las pruebas internas del euro digital.

Aunque se trata de uno de los proyectos cumbre en el panorama europeo, y una de las herramientas con las que Europa pretender reforzar su autonomía, la mayor parte del sector bancario español mira de perfil el proyecto continental.

Ningún gran banco español ha presentado su candidatura para participar en las pruebas piloto de la moneda digital. Consideran que es un proyecto costoso y que, además, exige un calendario de trabajo exigente y ajustado, según las fuentes.

Diversos banqueros han trasmitido públicamente sus dudas sobre el proyecto y han puntualizado sus puntos débiles. Aunque no dudan del potencial del euro digital mayorista, sí lo hacen en los casos en los que se utilizará.

El BCE pretende que el euro digital se convierta en la primera opción de pago en la zona euro. Pero es un deseo que choca frontalmente con la estrategia de diversos bancos.

Los banqueros temen que la divisa digital desate un trasvase de depósitos y resienta la relación comercial con los clientes, para lo que exigen al BCE límites claros e inamovibles de uso.

La gran banca, condenada a adoptar el euro digital

Alejandro Montoro

Las dudas, la controversia y el recelo de la gran banca española se han convertido en el aliño del proyecto del euro digital.

A las grandes entidades domésticas, y a otras de menor tamaño, no les convence esta iniciativa comunitaria, principalmente porque lo ven como una amenaza para su negocio, especialmente para el de particulares. Diversos banqueros y especialistas creen que el BCE debe delimitar con una precisión milimétrica los casos de uso minorista del euro digital para que no afecte a la operativa bancaria.

El runrún de un trasvase de depósitos o de una caída del negocio de pagos sigue coleando en todas las ponencias públicas del sector, a pesar de que Europa ha asegurado tener controla do este potencial problema.

La inversión de hasta 6.000 millones (según el BCE) que requiere el proyecto tampoco anima a la banca.

Sí que gusta la parte mayorista del proyecto. Al contrario de lo que ocurre con el euro digital minorista, la banca reclama un euro digital mayorista para ejecutar grandes transacciones sin un coste tan elevado, lo que a la larga puede mejora la eficiencia y la interoperabilidad.

Pero Europa lo tiene claro: o todo o nada.

En Fráncfort están abiertos a tratar con los bancos de los Estados miembro los puntos de fricción del euro digital y pulir todos los detalles para que el sector financiero esté lo más conforme posible.

Buscan alineamiento por parte de la banca de la eurozona para afrontar un periodo marcado por la incertidumbre. Por eso es misión imposible que Europa dé marcha atrás a este proyecto, por más presión que ejerzan las gran des entidades bancarias.

El euro digital se ha convertido en un proyecto capital para que el continente gane au tonomía frente a otras gran des potencias económicas globales. Todo lo que sea frenar esta iniciativa puede percibirse como un fracaso.

La gran banca española podrá ver desde el tendido la evolución del euro digital. Incluso podrá criticarlo. Pero a la larga, deberá abrazar un proyecto que ya asumen otras firmas de menor tamaño.

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Fuente original: Leer en Expansión
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