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«Uno de mis clientes me dijo que era un extraterrestre»

«Uno de mis clientes me dijo que era un extraterrestre»
Artículo Completo 1,236 palabras
David Escobar, Barbería St. Martin

La Granizada

«Uno de mis clientes me dijo que era un extraterrestre»

David Escobar, Barbería St. Martin

Regala esta noticia Añádenos en Google David Escobar, durante uno de los servicios en su barbería del Soho, St. Martin. (Ñito Salas)

Cristina Pinto

25/08/2026 Actualizado a las 23:53h.

Sabía bien desde pequeño lo que suponía coger la tijera y ponerse ante un cliente: podía pasar cualquier cosa en ese momento. Lo veía con ... sus padres en la peluquería que aún tienen en Cómpeta, pero ya lleva comprobándolo en primera persona más de dos décadas. David Escobar tiene 38 años y lleva doce con su propia barbería en el Soho, St. Martin, pero en sus manos hay toda una vida al otro lado del sillón: desde que empezó a ayudar a su padre en Cómpeta cuando era adolescente hasta ahora con su propio negocio tras pasar por peluquerías como la de El Corte Inglés. Tiene clientes fijos desde hace 16 años y miles de historias por contar que ahora desvela en esta Granizada de SUR, aunque siempre desde el anonimato, el respeto y el cariño a sus clientes, a quienes confiesa querer mucho más de lo que se puede pensar.

Millones… Que se puedan contar, no tantas (risas).

-Alguna se podrá desvelar.

Pues mira un cliente tenía un problema de corazón y siempre que venía me soltaba el sombrero y me pagaba el corte de pelo antes de que lo atendiera; me decía que se podía morir en cualquier momento y no quería quedarse sin pagar. Otro de ellos me dijo una vez, cuando ya llevaba un rato con él, que si me había dado cuenta de que tenía un cráneo peculiar y le dije que sí… La cosa es que me respondió que era un extraterrestre porque su abuela se acostó con no sé quién… Y que él era nieto de un extraterrestre.

-¿Se sinceran mucho?

Sí… Esto es parte de nuestra profesión, lo he visto desde pequeño. Al final sabes muchas cosas íntimas de los clientes y, por ejemplo, cuando algunos de ellos se mueren, es como si se muriese una parte de la historia de la barbería porque tenemos una relación muy personal. Paloma, mi mujer, me dice que muchos de los clientes vienen y no les hace falta ni cortarse el pelo, sino que necesitan venir a hablar y pasar un rato de charla. De hecho, hay algunos que vienen solo al mostrador y a estar hablando entre nosotros.

-¿Cuál es el cliente que más tiempo lleva?

Pues 16 años, los que llevo trabajando en Málaga. Empecé con ellos en El Corte Inglés y se han ido viniendo conmigo por donde he ido; tengo gente que viene de Mollina, de Rute, zona de la Axarquía… Y vienen aquí, jugándosela con las multas de la Zona de Bajas Emisiones (risas).

-¿Recuerda a alguien a quien no se esperase atender?

Pues mira, en la época de El Corte Inglés venían muchos jugadores del Málaga como Isco, Joaquín, Toulalan… Hasta cortar el pelo a personas que viven en la calle. La verdad es que en la barbería aprendes de todo y con todos; mis padres me enseñaron que al cliente no se le mira el bolsillo, sino que se le sirve lo mejor que puedas.

«He cortado el pelo a famosos como Isco y a personas que viven en la calle. Mis padres me enseñaron que al cliente no se le mira el bolsillo»

-¿Qué es lo más raro que le han pedido?

Madre mía… ¿Se puede contar? Una depilación de ano. Mira que me lo preguntó muy educado, pero me quedé pasmado y le recomendé un centro de estética, porque yo no hago depilaciones… Nosotros hacemos retoque de cejas, orejas, nariz y eso. Pero él no quería, decía que sólo quería que lo hiciera yo, que conmigo tenía más confianza.

-¿Se lo hizo?

No, no.

-Ellos le confiesan muchos secretos de su vida, ¿le cuenta usted también a ellos algunas cosas?

Bueno, ellos muchas veces se creen que mi estatus social es como el de ellos, que tienen yates, empresas grandes… Mi vida real es muy sencilla, tengo a mi mujer, mis niños, salgo los fines de semana a la playa o al campo… No es el nivel de vida de muchos de los que vienen aquí a cortarse el pelo. Pero vaya, que me abro igualmente con ellos y les cuento cosas de mi vida, tampoco tengo nada oculto (risas); pero creo que a ellos les da confianza cuando les cuento que mi rutina es mucho más sencilla de lo que creen. Como la sociedad está ahora loca, encontrarse a alguien que lleva 15 años casado con la misma persona, que tiene hijos y una familia normal, pues les deja flipados.

«El hombre siempre ha sido presumido, pero ahora se preocupa más por su imagen»

-¿El hombre es más presumido ahora que antes?

El hombre se ha cuidado mucho, siempre ha sido presumido, pero ahora es verdad que tiene más cuidado con la imagen y quiere mantener una imagen porque han aprendido que es importante a la hora de relacionarse. Antes te pedían un corte y adiós; ahora es verdad que el afeitado ha evolucionado mucho, la barba, el bigote… También tenemos servicios más específicos como los rituales con toallas calientes, exfoliantes y todo eso.

-¿Y lo reclaman mucho?

Sí, sí. De hecho, yo creo que el afeitado de esencia italiana, que es con exfoliante, es el que más piden. Después también tenemos con ácido hialurónico y los colores, matices en las canas… El hombre busca ser natural, pero cuidándose.

-Volviendo a sus raíces, ¿sus padres siguen trabajando?

Ellos siguen con la peluquería en Cómpeta, pero yo no barajo moverme de aquí. Me he comprado una casa en Ciudad Jardín y estoy muy contento… Me gusta este barrio, el Soho tiene mucha vida y aún quedan muchos clientes cercanos que viven por aquí, no todo son extranjeros como la gente se cree… Mi cartera de clientes es muy malagueña.

-¿Alguno de sus hijos quiere seguir con la profesión?

Pues Adrián, el mayor, que tiene 14 años… Me dice que quiere ser peluquero. Y yo tengo sentimientos encontrados porque sé que en esta profesión va a disfrutar, va a ser muy feliz… Además, él tiene don de gentes y sabe escuchar y comunicarse muy bien que, aunque parezca que no, es esencial en este trabajo. Yo le he dicho que estudie algo relacionado con Marketing o Dirección de Empresas para poder tener ese conocimiento si algún día queremos crecer y ampliar el negocio de esta barbería. Este verano ha estado con nosotros mirando, ayudando, y ya me ha afeitado a mí, soy su conejillo de indias a los clientes les hace mucha gracia verlo porque como siempre les hablo de mis hijos… Se sienten parte de la familia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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