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Varios estudios relacionan la vitamina D, el omega-3 y la glucosamina con posibles riesgos para el cerebro

Varios estudios relacionan la vitamina D, el omega-3 y la glucosamina con posibles riesgos para el cerebro
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Los estudios científicos llevan ya tiempo cuestionando que los suplementos vitamínicos que en muchos países occidentales se ha popularizado tomar a diario sirvan para tener una vida larga o sana, y nuevos estudios apuntan que podrían ser perjudiciales para el cerebro a medida que envejecemos. Leer
Salud y cienciaLos suplementos vitamínicos, bajo escrutinio: estudios relacionan la vitamina D, el omega-3 y la glucosamina con posibles riesgos para el cerebroActualizado 11 SEP. 2026 - 12:30Un bote de pastillas de vitamina D en una imange de archivo.EFEEXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Los estudios científicos llevan ya tiempo cuestionando que los suplementos vitamínicos que en muchos países occidentales se ha popularizado tomar a diario sirvan para tener una vida larga o sana, y nuevos estudios apuntan que podrían ser perjudiciales para el cerebro a medida que envejecemos.

Los últimos estudios científicos publicados en revistas científicas de referencia han empezado a preguntarse si los suplementos vitamínicos contribuyen en alguna medida a tener una vida larga y sana; es más, hay datos que sugieren que podrían interferir con el proceso natural de envejecimiento cerebral.

The Washington Post publica esta semana un reportaje en el que no solo se cuestiona su efectividad, sino que apunta un posible efecto perjudicial en el proceso de evejecimiento cerebral de algunos complementos nutricionales cuyo consumo es habitual en Estados Unidos y les deja "bajo sospecha" tras los últimos hallazgos al respecto: la vitamina D, los omega-3 y la glucosamina.

La premisa central de de los estudios analizados es que el cerebro no procesa las sustancias que ingerimos, como las grasas, el calcio y la glucosa, de la misma forma conforme avanza la vida, especialmente cuando se suplementan a la dieta y no forman parte de ella y se mantienen dosis sin tener en cuenta el paso del tiempo.

Así, una misma molécula que en las primeras décadas de la edad adulta puede ser beneficiosa para el organismo, o al menos inocua, podría tener efectos perjudiciales durante el proceso de envejecimiento biológico del cerebro, un órgano que a medida que se cumplen años requiere también menos consumo energético. El envejecimiento conlleva un deterioro progresivo de la barrera hematoencefálica y cambios en el metabolismo cerebral que hacen que responda de manera diferente a la inflamación, lo que podría modificar la llegada inicial de nutrientes y fármacos al tejido cerebral y desencadenar efectos distintos a los deseados, lo que pone estos suplementos "bajo escrutinio".

"Investigaciones recientes plantean una pregunta que se está pasando por alto: ¿puede algo que beneficia un cerebro joven y sano volverse menos útil, o incluso ser perjudicial, a medida que el cerebro envejece?", señala el reportaje, que recopila estudios en los que han participado pacientes a partir de 55 años.

"Un cerebro joven es, en general, más plástico, elimina los desechos con mayor eficacia, regula mejor la inflamación y tiene una mayor capacidad para recuperarse del estrés celular. Un cerebro mayor aún puede funcionar de manera notable, pero tiene menos reserva biológica, lo que significa que no puede compensar tan bien como antes cuando algo interfiere con su funcionamiento normal", señalan los investigadores en The Washington Post.

De esta manera, "un suplemento que parece benigno -o beneficioso- en circunstancias ordinarias puede no comportarse de la misma manera en un cerebro sometidos a un proceso de estrés oxidativo", argumentan los investigadores.

"El cerebro no es metabólicamente estático a lo largo de la vida, y los efectos de un suplemento tampoco tienen por qué serlo. Dicho de otro modo, el entorno biológico en el que actúa un suplemento no es el mismo durante toda la vida".

"La barrera encefálica deja pasar elementos necesarios para su funcionaiento como el oxígeno y la glucosa, mientras regula el paso de proteínas, moléculas inflamatorias, toxinas, fármacos y nutrientes. Pero también envejece: las células que la mantienen y las conexiones entre ellas se deterioran. Los sistemas de transporte que trasladan sustancias hacia dentro y fuera del cerebro también pueden cambiar. El resultado no es, simplemente una barrera con más fugas, sino que la puerta de entrada al cerebro es completamente distinta".

El reportaje recalca que se trata de estudios observacionales, que no prueban una relación de causa y efecto, y algunos llegan a conclusiones opuestas o sustancialmente diferentes sobre algunos aspectos (algo que forma parte del método científico, que constantemente evalúa conclusiones anteriores).

Vitamina D, Omega-3 y glucosamina

Vitamina D: El reportaje hace referencia a un estudio publicado en British Medical Journal (BMJ Open)cuyos responsables siguen la hipótesis de que esta vitamina ingerida en exceso podría influir en la acumulación de placas de beta-amiloide asociadas al alzhéimer. Las conclusiones sugieren que los adultos mayores con niveles normales de vitamina D que consumían estos suplementos mostraron un deterioro cognitivo y ejecutivo mayor que el que no los tomaban.

Omega-3 / aceite de pescado: Otro análisis publicado en el Journal of Prevention of Alzheimer's Disease relaciona el consumo continuado de estos ácidos grasos consumo sostenido con un declive intelectual y cognitivo más acelerado en adultos de entre 55 y 90 años. "Estos hallazgos desafían los postulados acerca de que el omega-3 es beneficioso per-se y ponen de relieve la necesidad de una reevaluación cautelosa de su empleo generalizado para la protección cognitiva", señalan los científicos.

Otros estudios adicionales citados sobre este nutriente en particular señalan que el aceite de pescado podría alterar el metabolismo de la glucosa cerebral o ralentizar la recuperación tras haber sufrido algún tipo de lesión neurológica. "Estudio tras estudio, no se han logrado encontrar los beneficios cognitivos que muchas personas esperaban obtener de una cápsula diaria de aceite de pescado".

Glucosamina: Otro trabajo de la Universidad de Florida concluye que el uso de este suplemento con frecuencia empleado en artrosis para aliviar el dolor articular y mejorar la movilidad, y también como estimulante de la producción del colágeno, también se asocia con un mayor riesgo de que el deterioro cognitivo leve progrese más rápidamente a demencia por a una acumulación anómala de azúcares en las proteínas del cerebro.

Los estudios, todos ellos publicados este año, y realizados tanto en registros animales como humanos, han dejado "estupefactos" incluso a alguno de los responsables de las investigaciones, como Ramon Sun, profesor de bioquímica y biología molecular en la Universidad de Florida y autor principal del estudio sobre la glucosamina.

Sun y sus coautores sostienen que los hallazgos "sostienen el argumento sólido para considerar la glucosamina como un impulsor potencialmente negativo de la neurodegeneración". "Los suplementos son sustancias biológicamente activas, no necesariamente adiciones inofensivas a la dieta, y los adultos mayores deberían abordarlos en consecuencia".

Los resultados de los estudios "están lejos de ser una prueba definitiva de que los suplementos provoquen deterioro cognitivo", ya que los resultados pueden estar influidos también por otros factores, señalan los investigadores consultados con The Washington Post, que no recomiendan interrumpir los tratamientos, pero sí cuestionan la forma en que a menudo se estudian y comercializan los suplementos como sustancias biológicamente activas, inocuas y de uso libre y no contralado, porque siempre deberían requerir pautas de dosificación específicas adaptadas a la edad y otras patologías y siempre supervisadas por especialistas.

EFEEXPANSION

Los estudios que cuestionan la capacidad real de los suplementos para conseguir los beneficios que preconizan no se limitan a las edades avanzadas.

Otro metaanálisis anterior al respecto publicado en JAMA Network Open concluía que "tomar complementos de multivitaminas todos los días no tiene beneficios para la longevidad y el mensaje de que mejora la salud no tiene respaldo científico.

Los autores ya señalaban en esta revisión de estudios publicada por Expansión, que abarcaba datos de casi 400.000 personas durante 27 años, que la conclusión es relevante especialmente en materia de salud pública para un un país como EEUU, en el que aproximadamente una de cada tres personas toma vitaminas a diario con la idea de mejorar su salud", sobre todo mujeres blancas no hispanas y con educación universitaria con la idea de mantener o mejorar la salud y prevenir enfermedades crónicas.

Y pese a ser una costumbre que se está exportando con rapidez fuera de las fronteras estadounidenses, es un hábito de consumo sin respaldo científico; es más, la ingesta de multivitaminas nunca puede sustituir una dieta saludable puesto que puede ser contraproducente, apuntaban los investigadores.

Si bien quizás el interés por el consumo de multivitamínicos en Europa es menor que en Estados Unidos, la popularidad del uso de suplementos alimenticios ha aumentado en los últimos años, dado el mayor interés de la población por su salud y bienestar. Según los datos de la encuesta elaborada por Food Supplements Europe el 29% de la población europea había consumido un multivitamínico durante el último año y España no es una excepción en cuanto estas tendencias, teniendo el sector de los complementos alimenticios una facturación de 2.000 millones de euros en 2023.

"Los complementos multivitamínicos son una combinación de vitaminas y minerales que en Europa se regulan como "complemento alimenticio" bajo la directiva de suplementos alimenticios de la Unión Europea, y la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria", señalaba en SMC España Maira Bes-Rastrollo, del grupo de trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) al hilo del metaanálisis de JAMA.

"Los productores, proveedores y distribuidores los responsables tienen la obligación de asegurarse de que sean seguros este organismo evalúa las pruebas científicas sobre la seguridad de un multivitamínico. Pero como no se consideran fármacos y no están regulados por la Agencia Europea del Medicamento, los multivitamínicos se pueden comercializar sin ensayos clínicos ni documentación científica que demuestre su eficacia.

Esta experta subrayaba que no hay suficiente evidencia para determinar los beneficios o los daños de su consumo debido, en parte, al seguimiento limitado y la falta de validez externa de los estudios, es decir, la dificultad de extrapolar los resultados de estos ensayos a la población general".

"Los beneficios de las vitaminas y minerales presentes en los alimentos que conforman un patrón alimentario saludable como el patrón mediterráneo, rico en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescado aseguran una gran cantidad de sustancias bioactivas que favorecen la salud y la absorción de estos nutrientes. No obstante, si las vitaminas y minerales las ingerimos como suplementos aislados, desaparecen las potenciales interacciones y sinergias entre los distintos alimentos presentes en los patrones alimentarios saludables".

Si bien es cierto, que hay situaciones en las que está indicado el consumo de suplementos como es el caso de la ingesta de vitamina B12 en aquellas personas que siguen una dieta vegetariana o vegana, los suplementos de vitamina D en aquellas personas con unos niveles séricos de vitamina D insuficientes, el uso de multivitaminas después de una operación de cirugía bariátrica o la ingesta de ácido fólico durante el primer trimestre de embarazo para prevenir la espina bífida de los recién nacidos, siempre [debe hacerse] bajo el consejo de un profesional sanitario.

En resumen, si se quiere ganar salud, "es más sensato gastar el dinero de los suplementos vitamínicos en una cesta de la compra de calidad con productos frescos de proximidad y temporada".

Miguel Ruiz-Canela, catedrático y director del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, coincidía sobre el estudio de JAMA en que "pese a su consumo creciente, no existen pruebas concluyentes sobre sus posibles beneficios también apuntaba que el estudio de los complejos multivitamínicos es complejo, ya que los usan personas que están muy preocupadas por su salud y personas de edad avanzada con enfermedades crónicas. Este nuevo estudio ha tenido en cuenta la mayoría de los factores que podrían confundir los resultados y sería interesante conocer qué efecto tiene el consumo de los complejos multivitamínicos a lo largo de la vida", apuntaba este experto.

Los resultados del estudio de JAMA, apuntaba, "son suficientemente robustos para recomendar a la población que no consuman estos complejos a no ser que exista una deficiencia nutricional concreta y bajo la supervisión de un profesional sanitario. Existe una amplia evidencia científica que demuestra que el mejor modo para alargar la vida es seguir un estilo de vida saludable, incluyendo la práctica de actividad física, una dieta sana, evitar el estrés y tener un descanso adecuado. Esto supone más esfuerzo que tomar una pastilla, pero al final lo agradecerán tanto nuestro cuerpo como nuestro bolsillo".

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