La pequeña afrontará una terapia CAR-T en la Unidad de Oncohematología del hospital sevillano Virgen del Rocío, mientras que su madre se trata al mismo tiempo de un cáncer de colon
Regala esta noticia Añádenos en Google La pequeña Victoria Esperanza con un cuadro de la Virgen de la Esperanza. (SUR) 09/09/2026 a las 13:12h.Victoria Esperanza es una niña malagueña de solo siete años que, pese a su corta edad, ha superado en dos ocasiones a la leucemia. La ... primera, con apenas tres años y medio, gracias a la quimioterapia; la segunda el pasado mes de diciembre de 2025, cuando un trasplante de médula ósea le permitió dejar atrás esta patología que, sin embargo, ha vuelto, según confirma a SUR su madre, María del Mar Fernández, quien, no obstante, encara este nuevo proceso con la valentía y la confianza en el futuro de las ocasiones anteriores: «Mientras haya un tratamiento que pueda funcionar, hay esperanza y va a funcionar. Nos ha tocado otra vez, pues para adelante, no queda otra».
Llegaron a las urgencias del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde vive la familia desde hace años pese a ser ambas malagueñas de nacimiento, el jueves por la mañana. «Le hicieron una analítica y se dieron cuenta de que tenía las plaquetas bajas y los linfocitos altos, eso ya es un signo de alerta de que algo estaba pasando». El viernes habían previsto hacerle una punción para verle la médula, pero ya el mismo jueves, «en un frotis que le hicieron en la sangre salía que no algo no estaba funcionando bien, desde el jueves sabían que había una recaída», relata.
Tratamiento
De cualquier forma, le han propuesto una innovadora terapia conocida como CAR-T, la vanguardia de los tratamientos en este tipo de enfermedades. «Todo el mundo nos dice que está funcionando muy bien: consiste en hacerle una aféresis, le sacan sus linfocitos y los preparan para que ellos mismos luchen contra la leucemia. Es verdad que una vez les sacan los linfocitos tardan un mes en traerlos de vuelta, porque eso tiene que ir fuera y deben prepararlo», cuenta María del Mar, quien añade que, mientras tanto, le pondrán alguna sesión de quimio para reducir un poco la enfermedad una vez que llegue el momento de «que le hagan la infusión de sus linfocitos» y el tratamiento sea más exitoso.
«Me han escrito ya madres que llevan a lo mejor un año o dos con este tratamiento y dicen que los niños están curados y bien, así que tenemos todas las esperanzas puestas en él y en que sea el definitivo, que no tengamos que probar más, porque parece que vamos a contar todos los tratamientos posibles contra la leucemia», ironiza.
Su madre, que comenzó en agosto la quimioterapia por un cáncer de colon descubierto en junio, asegura que ambas afrontan este nuevo revés con «fuerza» y «esperanza»
La pequeña se encuentra bien, pero «no ha llevado la noticia tan mal como en su segunda recaída», ya que entonces hacía trece meses que había tocado la campana, «tenía otra vez su pelo largo, había vuelto a su rutina, a su colegio, a sus amigos, su vida normal; sí es verdad que en ese momento, cuando le dijeron que había recaído, fue un palo muy gordo para ella y para mí, para las dos, porque ni por asomo podíamos pensar que eso le iba a pasar, sobre todo porque el tratamiento le había ido muy bien».
Además, en esa segunda recaída el trasplante funcionó, «ella no ha tenido ninguna complicación, ni fiebre en estos ocho meses, estábamos contentas». Ahora, la noticia para la pequeña ha sido amortiguada porque no se había incorporado al colegio, todavía tiene el pelo corto, «está siendo menos duro, aparte ella también es un poco más mayor, con todo lo que lleva vivido ha madurado muchísimo».
Tal y como piensa, «nos ha tocado otra vez, pues para adelante, no queda otro. Al final en nuestra familia, y en cualquiera, no cabe decir 'voy a tirar la toalla', aquí cuando te toca tienes que sacar fuerza de donde no la tienes y tirar para adelante, y tienes que tener fe y esperanza en que se va a curar y en que va a ir bien, son pequeños baches, aunque sean rocas en el camino en vez de piedrecitas. Lo que sí tengo claro es que, mientras haya un tratamiento que pueda funcionar, hay esperanza y va a funcionar, estas cosas funcionan bien y ya va a ser definitivo, a la tercera tiene que ir la vencida».
Contrariada
El primer día, la niña, repite, «estaba un poco contrariada, porque estaba pensando en incorporarse al colegio, en ver a sus amigos y hacer vida normal, y de pronto nos vemos otra vez en el hospital».
Para más inri, la propia María del Mar se enfrenta desde el mes de junio a un cáncer de colon. «Justo cuando hacía un año de la recaída de Victoria, me dieron a mí el diagnóstico y empecé en agosto con la quimio y bueno, llevo dos sesiones y ahora tengo que irlas compaginando con las de ella», dice.
A María del Mar le dio un dolor en el lado, fue a urgencias porque no se le quitaba, una analítica no reveló nada, pero cuando le hicieron un test para ver si era un cólico biliar, le descubrieron el tumor. «Así que aquí estoy, dando gracias a que me dio el cólico, si no hubiese dado la cara estaría mucho más extendido», precisa. «Si era algo que venía para ella, mejor que me venga a mí. Nos ha tocado, pues a llevarlo lo mejor posible y siempre con fuerza y esperanza, que es la palabra que siempre tenemos en la boca», arguye.
La recaída se detectó después de que le aparecieran numerosas petequias y una analítica revelara unas plaquetas bajas y linfocitos altos
La pequeña, cuenta su madre, quiere ser médica e investigadora. «Cuando la doctora me dijo que me iba a contar en qué consistía la terapia CAR-T, le dije que, si no le importaba, entrase a la habitación para que Victoria también lo escuchase, porque yo quiero que ella sepa de primera mano lo que le van a hacer, a los niños no se les puede mentir, hay que contarles la verdad».
Así, Victoria Esperanza asegura que «lo primero que va a investigar es una medicación para que no se le caiga el pelo a los niños, porque dice que eso es lo que más los pone triste y es lo que quiere evitar, tengo clarísimo que lo hará».
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