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Volkswagen y Stellantis piden una etiqueta especial e incentivos para los coches 'hechos en Europa'

Volkswagen y Stellantis piden una etiqueta especial e incentivos para los coches 'hechos en Europa'
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Los consejeros delegados de los dos mayores fabricantes de automóviles de Europa piden incentivar la producción del sector automovilístico europeo para no convertir Europa en un mercado para otros países y que siga siendo una potencia industrial. Leer
MotorVolkswagen y Stellantis piden una etiqueta especial e incentivos para los coches 'hechos en Europa' 6 FEB. 2026 - 11:17Los consejeros delegados del Grupo VW y Stellantis, Oliver Blume y Antonio Filosa.

Los consejeros delegados de los dos mayores fabricantes de automóviles de Europa piden incentivar la producción del sector automovilístico europeo para no convertir Europa en un mercado para otros países y que siga siendo una potencia industrial.

"El Grupo Volkswagen y Stellantis tenemos una competencia feroz entre nosotros. Pero, al mismo tiempo, compartimos la responsabilidad de que Europa sea una potencia industrial". Así comienza la carta abierta que los consejeros delegados del Grupo Volkswagen y Stellantis, Oliver Blume y Antonio Filosa, han enviado al Comisario de Industria de la Unión Europea, Stéphane Séjourné.

En la carta, los máximos responsables de los dos mayores fabricantes de automóviles de Europa advierten de que sus empresas se enfrentan a la "competencia de importadores que operan bajo condiciones regulatorias y sociales menos estrictas que en la UE", en referencia a los fabricantes asiáticos, principalmente de China.

Ambos directivos recuerdan también que sus compañías están "muy expuestas a los riesgos del comercio internacional", como lo demuestran las restricciones de acceso a las tierras raras para la fabricación de baterías, el componente más crítico y costoso de los vehículos eléctricos.

Blume y Filosa proponen a las autoridades europeas "propuestas concretas para fortalecer la resiliencia industrial de Europa" en el actual entorno geopolítico, como la creación de una etiqueta específica que identifique a los vehículos 'Hechos en Europa' y les proporcionen ventajas claras como "incentivos nacionales de compra o contratación pública".

"El dinero de los contribuyentes europeos debería utilizarse de forma específica para promover la producción europea y atraer inversiones a la UE", reclaman los consejeros delegados del Grupo Volkswagen y Stellantis. Además, exigen que "quienes vendan vehículos a clientes europeos también deberían fabricarlos en condiciones similares", un requisito esencial para una "competencia justa".

Los directivos advierten de la contradicción inherente entre la presión de los costes a corto plazo para fabricar coches eléctricos baratos y la alta dependencia de terceros países para la importación de baterías.

Por estos motivos, Blume y Filosa proponen una estrategia firme de la UE para desarrollar y fortalecer su resiliencia en componentes estratégicos como la producción de vehículos, los motores eléctricos, las celdas de batería y algunos componentes electrónicos esenciales.

Ambos directivos plantean que, "en un mundo donde otros defienden con orgullo sus industrias, Europa debe decidir urgentemente si quiere convertirse en un mercado para otros (países) o seguir siendo un fabricante y una potencia industrial a largo plazo".

A continuación, reproducimos la carta íntegra de Oliver Blume y Antonio Filosa:

Por una industria automovilística europea dinámica y resiliente

Argumentos a favor del "Hecho en Europa": Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen, y Antonio Filosa, CEO de Stellantis, presentan propuestas detalladas en una carta abierta conjunta sobre cómo fortalecer la industria automovilística europea. Las propuestas están vinculadas a la iniciativa "Hecho en Europa" del Comisario de Industria de la UE, Stéphane Séjourné, publicada el lunes por varios periódicos.

Europa asiste al inicio de una nueva era de competencia geopolítica. El comercio, la tecnología y la capacidad industrial se utilizan más que nunca para imponer los intereses nacionales. Europa necesita decidir rápidamente cómo responder a estos desafíos. El Grupo Volkswagen y Stellantis son los dos mayores fabricantes de automóviles de Europa. Tenemos una competencia feroz entre nosotros. Al mismo tiempo, compartimos la responsabilidad de que Europa sea una potencia industrial. La industria automovilística europea es parte integral de ello, generando el 8% del PIB europeo anualmente y empleando a 13 millones de personas.

Nuestras empresas siempre han construido automóviles por europeos para europeos. Aproximadamente nueve de cada diez vehículos que vendemos en la UE también se producen aquí. Sin embargo, nuestro negocio europeo se enfrenta a la competencia de importadores que operan bajo condiciones regulatorias y sociales menos estrictas que en la UE. Al mismo tiempo, estamos muy expuestos a los riesgos del comercio internacional, como lo demuestran las restricciones a las tierras raras del año pasado y la aparentemente inexorable regionalización del comercio.

Las celdas de batería son el ejemplo más claro del dilema estratégico de Europa. Estamos invirtiendo miles de millones en nuestra propia producción europea de celdas de batería. Como europeos, necesitamos dominar y fabricar nosotros mismos esta tecnología fundamental a lo largo de toda la cadena de valor. Al mismo tiempo, nuestros clientes europeos esperan, con razón, que ofrezcamos vehículos eléctricos lo más asequibles posible, una condición clave para el éxito de la movilidad eléctrica. Pero cuanto más bajo es el precio de un coche, mayor es la presión para importar las baterías más baratas posibles.

Por lo tanto, existe un conflicto de objetivos entre la presión de los costes a corto plazo, la dependencia de terceros países y la resiliencia estratégica a largo plazo. La respuesta correcta es una estrategia "Hecho en Europa". Se basa en dos principios simples. En primer lugar, quienes vendan vehículos a clientes europeos también deberían fabricarlos en condiciones similares. Esto garantiza una competencia justa. En segundo lugar, el dinero de los contribuyentes europeos debería utilizarse de forma específica para promover la producción europea y atraer inversiones a la UE.

Esto implica la creación de requisitos de "Hecho en Europa" para los vehículos matriculados en la UE. Sin embargo, estos requisitos deben diseñarse con cuidado. No podemos construir un cerco proteccionista alrededor de cada taller. Se trata, más bien, de desarrollar o fortalecer nuestra resiliencia en componentes estratégicos seleccionados.

En concreto, "Hecho en Europa" debería definirse en función de cuatro categorías de criterios para los vehículos eléctricos:

  • producción de vehículos, incluyendo la fabricación y el ensamblaje básicos, la investigación y el desarrollo
  • sistema de propulsión eléctrica
  • celdas de batería
  • algunos componentes electrónicos importantes

Los objetivos para todas estas categorías deben ser ambiciosos pero realistas. Se podrían añadir requisitos para otros sistemas de propulsión.

Esta política consiste en establecer incentivos inteligentes para el crecimiento sostenible de la producción europea. Todo vehículo que cumpla con los criterios de "Hecho en Europa" debería recibir una etiqueta y optar a diversos beneficios, como incentivos nacionales de compra o contratación pública.

Pero los incentivos a la compra de vehículos por sí solos no son suficientes: los fabricantes que anclan la mayor parte de su producción en Europa deberían obtener beneficios que, al menos, compensen los costes adicionales asociados al "Hecho en la UE". El reglamento sobre el CO2 ofrece una sólida herramienta para ello. Cualquier vehículo eléctrico "Hecho en Europa" debería recibir una bonificación por CO2. Y si un fabricante cumple los requisitos de "Hecho en Europa" para una gran parte de su flota, dicha bonificación por CO2 debería incluso reconocerse para todos sus vehículos eléctricos.

La industria automotriz tendría así un incentivo positivo para mantener su producción en la UE y destinar los miles de millones de euros ahorrados en penalizaciones a un aumento vital de la inversión interna.

Este enfoque mantiene el mercado europeo abierto, con una competencia justa, impulsando el crecimiento y el empleo, a la vez que mantiene los costes dentro de límites manejables.

Los requisitos de localización por sí solos no resolverán todos los desafíos de la industria. El "Hecho en Europa" debe estar vinculado a una política industrial integral. Esto incluye subvenciones específicas a la producción de celdas de batería europeas, así como incentivos a la compra de vehículos eléctricos europeos.

En un mundo donde otros defienden con orgullo sus industrias, Europa debe decidir urgentemente si quiere convertirse en un mercado para otros o seguir siendo una potencia industrial y productora en el futuro. Si se implementa correctamente, una estrategia "Hecho en Europa" puede convertirse en un verdadero éxito europeo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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