Si estabas esperando a 2026 para renovar tu equipo confiando en que aparecerían ofertas interesantes, tenemos malas noticias. El mercado de los ordenadores portátiles se prepara para una tormenta perfecta que amenaza con reventar los precios de venta al público. Un presupuesto razonable hasta ahora de unos 900 euros se convertirá muy pronto en uno de 1.300 euros, y lo hará sin que el producto sea mejor que el del año pasado.
Malditas memorias. El primer gran culpable de todo esto es la crisis de la memoria DRAM y los chips NAND de almacenamiento. La oferta y la demanda han quedado absolutamente descompensadas con el auge de la IA, y eso ha provocado una situación trágica para los usuarios finales. Si antes estos componentes representaban el 15% del coste de fabricación en 2026 pasarán a representar más del 30% de esos costes. Fabricar un portátil es sencillamente mucho más caro hoy que ayer.
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Intel no ayuda. Por si esto fuera poco, los procesadores también están subiendo de precio. Intel ya ha movido ficha incrementando en más de un 15% el coste de sus CPUs de gama de entrada y de generaciones anteriores. De hecho es probable que la cosa no se quede ahí: se espera que para el segundo trimestre de 2026 los procesadores de sus gamas media y alta también sigan el mismo camino, lo que asfixiará aún más los márgenes de los fabricantes. Y por supuesto eso acabará repercutiendo en lo mismo: equipos aún más caros.
La dictadura de los márgenes de beneficio. Los fabricantes se rigen por las matemáticas financieras elementales pero inexpugnables: los márgenes de beneficio. Para que tanto las marcas como las tiendas sigan ganando los mismos, el aumento de costes acaba trasladándose íntegramente a los usuarios finales. El resultado es demoledor: un portátil de 900 euros podría ver su precio incrementado en un 40%. Y aquí no es que las marcas quieran ganar más: es que fabricar ese portátil cuesta un 58% más solo en CPU, memoria y almacenamiento. Los fabricantes y las tiendas asumen por tanto parte del impacto, pero desde luego la mayor parte la reciben los usuarios.
Según TrendForce, el aumento combinado de precios de la memoria, las unidades SSD y las CPU hará que la "factura de materiales" para los fabricantes se incremente un 58% frente al 45% del primer trimestre de 2025. Fuente: TrendForce.
Deshaucio tecnológico. Hace meses que hablamos de cómo esa fiebre por los centros de datos de IA ha provocado que los fabricantes de chips DRAM y NAND cambien totalmente de foco. Antes fabricaban para los humanos, ahora lo hacen para las máquinas. Eso ha provocado un efecto de "deshaucio tecnológico" en el que los chips para PCs y portátiles se quedan sin sitio en las fábricas. La oferta queda reducida a la mínima expresión porque lo realmente rentable ahora Micron, SK Hynix o Samsung es fabricar memorias para chips de IA.
Las marcas pequeñas, en peligro. Esta crisis no afecta a todos por igual. Los grandes fabricantes pueden negociar mejores precios y asegurarse el inventario gracias a sus volúmenes de compra, las marcas más pequeñas y locales están sufriendo de forma especial. Se enfrentan a una volatilidad que podría dejarlas sin inventario o con precios tan altos que se quedarían fuera de juego frente a los grandes fabricantes.
AMD ya no es el refugio de antaño. Históricamente, cuando Intel subía de precio o tenía problemas de stock AMD surgía como una alternativa aún más relevante. Ahora la situación es tan crítica que la escasez también está salpicando a la firma dirigida por Lisa Su. Es cierto que AMD ha ganado cuota de mercado gracias a su competitividad, pero ya hay informes de falta de suministro en su gama de entrada.
La incertidumbre sigue. El estudio de TrendForce es claro: los próximos trimestres serán decisivos para tener claro cómo quedará este singular segmento. Con una demanda débil y unos costes de producción por las nubes, el consumidor está ante una situación insostenible: ¿comprar ahora lo que queda de stock, o aceptar qeu el portátil "estándar" puede haber subido de precio para siempre? La era del PC económico podría haber llegado a su fin, aunque hay sorpresas llamativas, como la que ha planteado Apple con el MacBook Neo, que va justo a contracorriente: es modesto, sí, pero también una opción asequible en el momento en el que los usuarios están más achuchados. Buena jugada de Cook y sus chicos.
La alternativa: euipos y componentes usados. Ante esta tesitura, los usuarios pueden acudir a un plan B que no es ideal, pero que les ofrece cierta escapatoria. Aquí es donde los productos reacondicionados podrían cobrar más sentido que nunca, y donde el mercado de segunda mano puede hacer que quizás los usuarios prefieran no acudir a lo último de lo último —de este año— y optar por lo último de lo último —del año pasado—. Si muchos lo hacen, claro, está el otro peligro: que incluso esos reacondicioandos y productos de segunda mano también suban de precio.
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Ya sabemos cuánto van a subir de precio los portátiles este año: una absoluta burrada
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por
Javier Pastor
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Ya sabemos cuánto van a subir de precio los portátiles este año: una absoluta burrada
La factura de materiales ha subido de forma extraordinaria con la crisis de los chips DRAM y NAND
Pero el pato lo vamos a pagar, como siempre, los usuarios finales
Si estabas esperando a 2026 para renovar tu equipo confiando en que aparecerían ofertas interesantes, tenemos malas noticias. El mercado de los ordenadores portátiles se prepara para una tormenta perfecta que amenaza con reventar los precios de venta al público. Un presupuesto razonable hasta ahora de unos 900 euros se convertirá muy pronto en uno de 1.300 euros, y lo hará sin que el producto sea mejor que el del año pasado.
Malditas memorias. El primer gran culpable de todo esto es la crisis de la memoria DRAM y los chips NAND de almacenamiento. La oferta y la demanda han quedado absolutamente descompensadas con el auge de la IA, y eso ha provocado una situación trágica para los usuarios finales. Si antes estos componentes representaban el 15% del coste de fabricación en 2026 pasarán a representar más del 30% de esos costes. Fabricar un portátil es sencillamente mucho más caro hoy que ayer.
Intel no ayuda. Por si esto fuera poco, los procesadores también están subiendo de precio. Intel ya ha movido ficha incrementando en más de un 15% el coste de sus CPUs de gama de entrada y de generaciones anteriores. De hecho es probable que la cosa no se quede ahí: se espera que para el segundo trimestre de 2026 los procesadores de sus gamas media y alta también sigan el mismo camino, lo que asfixiará aún más los márgenes de los fabricantes. Y por supuesto eso acabará repercutiendo en lo mismo: equipos aún más caros.
La dictadura de los márgenes de beneficio. Los fabricantes se rigen por las matemáticas financieras elementales pero inexpugnables: los márgenes de beneficio. Para que tanto las marcas como las tiendas sigan ganando los mismos, el aumento de costes acaba trasladándose íntegramente a los usuarios finales. El resultado es demoledor: un portátil de 900 euros podría ver su precio incrementado en un 40%. Y aquí no es que las marcas quieran ganar más: es que fabricar ese portátil cuesta un 58% más solo en CPU, memoria y almacenamiento. Los fabricantes y las tiendas asumen por tanto parte del impacto, pero desde luego la mayor parte la reciben los usuarios.
Según TrendForce, el aumento combinado de precios de la memoria, las unidades SSD y las CPU hará que la "factura de materiales" para los fabricantes se incremente un 58% frente al 45% del primer trimestre de 2025. Fuente: TrendForce.
Deshaucio tecnológico. Hace meses que hablamos de cómo esa fiebre por los centros de datos de IA ha provocado que los fabricantes de chips DRAM y NAND cambien totalmente de foco. Antes fabricaban para los humanos, ahora lo hacen para las máquinas. Eso ha provocado un efecto de "deshaucio tecnológico" en el que los chips para PCs y portátiles se quedan sin sitio en las fábricas. La oferta queda reducida a la mínima expresión porque lo realmente rentable ahora Micron, SK Hynix o Samsung es fabricar memorias para chips de IA.
Las marcas pequeñas, en peligro. Esta crisis no afecta a todos por igual. Los grandes fabricantes pueden negociar mejores precios y asegurarse el inventario gracias a sus volúmenes de compra, las marcas más pequeñas y locales están sufriendo de forma especial. Se enfrentan a una volatilidad que podría dejarlas sin inventario o con precios tan altos que se quedarían fuera de juego frente a los grandes fabricantes.
AMD ya no es el refugio de antaño. Históricamente, cuando Intel subía de precio o tenía problemas de stock AMD surgía como una alternativa aún más relevante. Ahora la situación es tan crítica que la escasez también está salpicando a la firma dirigida por Lisa Su. Es cierto que AMD ha ganado cuota de mercado gracias a su competitividad, pero ya hay informes de falta de suministro en su gama de entrada.
La incertidumbre sigue. El estudio de TrendForce es claro: los próximos trimestres serán decisivos para tener claro cómo quedará este singular segmento. Con una demanda débil y unos costes de producción por las nubes, el consumidor está ante una situación insostenible: ¿comprar ahora lo que queda de stock, o aceptar qeu el portátil "estándar" puede haber subido de precio para siempre? La era del PC económico podría haber llegado a su fin, aunque hay sorpresas llamativas, como la que ha planteado Apple con el MacBook Neo, que va justo a contracorriente: es modesto, sí, pero también una opción asequible en el momento en el que los usuarios están más achuchados. Buena jugada de Cook y sus chicos.
La alternativa: euipos y componentes usados. Ante esta tesitura, los usuarios pueden acudir a un plan B que no es ideal, pero que les ofrece cierta escapatoria. Aquí es donde los productos reacondicionados podrían cobrar más sentido que nunca, y donde el mercado de segunda mano puede hacer que quizás los usuarios prefieran no acudir a lo último de lo último —de este año— y optar por lo último de lo último —del año pasado—. Si muchos lo hacen, claro, está el otro peligro: que incluso esos reacondicioandos y productos de segunda mano también suban de precio.