La presencia de José Luis Rodríguez Zapatero había sido una constante en las campañas del PSOE desde las elecciones de Castilla y León de hace cuatro años. Determinante, incluso, en las generales de 2023, en las que hizo tándem con Pedro Sánchez para revertir las encuestas que de manera prácticamente unánime pronosticaban la llegada del PP a La Moncloa. Sin embargo, el ex presidente del Gobierno no ha tenido ni tendrá ningún tipo de participación en los comicios autonómicos de Aragón que se celebran el próximo domingo.
La primera ausencia en un proceso relevante para su partido desde que se reconcilió con el hoy líder de los socialistas coincide con la publicación de las informaciones exclusivas de EL MUNDO que confirman que Zapatero ingresó al menos 450.000 euros procedentes del asesor de Plus UltraJulio Martínez Martínez en concepto de "consultorías globales". Los pagos los recibió a través de la sociedad Análisis Relevante, propiedad del citado empresario, que fue detenido el pasado 11 de diciembre en una operación por blanqueo de capitales en relación con la aerolínea española de capital venezolano rescatada por el Ejecutivo central en 2021.
En la dirección de Ferraz desvinculan este hecho de que el presidente que dirigió el país entre 2004 y 2011 se haya quedado fuera del programa de eventos políticos en Aragón y aseguran que "por supuesto" que "sigue siendo un activo de máxima relevancia" para el PSOE. "No hay duda", subrayan. La explicación que dan es que la estrategia del equipo de Pilar Alegría en esta cita autonómica con las urnas "es diferente a la que se planteó Extremadura" -en la que sí participó un día en la precampaña-, que está organizada en torno a "actos de más cercanía, no a mítines", y que "tampoco ha habido tanto desfile de ministros/as por allí".
Con respecto a Plus Ultra, en la cúpula socialista se remiten a "todas las explicaciones de esos cobros" que ha dado el propio Zapatero. "Es una prestación de servicios de consultoría dentro de su trabajo en el ámbito privado. Está todo declarado", inciden en línea con lo esgrimido a preguntas de este periódico por el ex secretario general del partido, que explica que recibió el dinero de manera directa, sin ningún tipo de sociedad interpuesta, y que lo ha ido comunicando a Hacienda.
Papel activo
El ex presidente del Gobierno tuvo un papel muy activo en las elecciones autonómicas y municipales de 2023, en las que incluso participó en el mitin de cierre de campaña, que se hizo en Barcelona. Allí alabó públicamente el "liderazgo" y la "visión de futuro" de Sánchez al aplicar los indultos a los condenados por el referéndum ilegal del 1-O en Cataluña, una decisión política que había generado mucha controversia incluso dentro del partido.
Aquel mismo año desempeñó también un rol muy destacado en la movilización para las generales celebradas dos meses después del tremendo batacazo en el que los socialistas perdieron seis gobiernos autonómicos y los ayuntamientos de 15 capitales de provincia, entre ellos los de Sevilla y Valladolid. De manera "coordinada" con la dirección nacional, realizó su propia ruta electoral complementaria a la de Sánchez como si la candidatura fuera una bicefalia de facto.
Además, en los últimos cuatro años el ex presidente ha participado en actos de campaña con los aspirantes autonómicos de Castilla y León (Luis Tudanca) y Andalucía (Juan Espadas), en 2022, y los de Galicia (José Ramón Gómez Besteiro), País Vasco (Eneko Andueza) y Cataluña (Salvador Illa), en 2024, cuando se celebraron además elecciones al Parlamento Europeo. En este caso también estuvo en el cartel del mitin de cierre del PSOE, que se celebró en la localidad madrileña de Fuenlabrada.
Su presencia ya fue más discreta en los comicios extremeños de finales de año pasado: ahí sólo participó en una convocatoria en el marco de la precampaña en Llerena (Badajoz), el 28 de noviembre, en la que estuvo también presente el candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo. Dos semanas después, en plena campaña propiamente dicha, fue detenido el asesor de Plus Ultra Julio Martínez Martínez por un presunto delito de blanqueo de capitales. Dos días antes, se le había fotografiado en el Monte de El Pardo (Madrid) con Zapatero, que desde entonces no ha tenido agenda pública.
Defensor de Sánchez
Aunque ahora es uno de sus más entusiastas defensores, el ex dirigente socialista no siempre ha tenido una buena relación con Sánchez. El hoy presidente del Gobierno, tras su primera elección como secretario general del partido en 2014, renegó de la reforma del artículo 135 de la Constitución promovida en 2011 por su predecesor -que estableció que el pago de la deuda pública fuera prioritario frente a cualquier otro gasto-, aunque él mismo había votado a favor cuando era diputado raso.
Aquello desencadenó una guerra fría entre ambos que se prolongó durante meses. A las puertas de las elecciones generales de 2015 escenificaron una reconciliación forzosa para no perjudicar a sus siglas, pero con el paso del tiempo el acercamiento acabó siendo real y de la máxima confianza. De hecho, el político leonés ha acabado siendo uno de los interlocutores del Gobierno con Carles Puigdemont en las negociaciones para intentar mantener el apoyo parlamentario de Junts, además de un firme defensor de la amnistía a los encausados por el procés que se concedió por los siete votos de la formación independentista a la investidura.
Zapatero también participó en el congreso en el que Sánchez asumió el control de la Internacional Socialista y tuvo un protagonismo destacado en las celebraciones por el 40º aniversario de la primera victoria de Felipe González. Su implicación contrasta precisamente con la del otro ex presidente socialista, ausente de casi todo y que en sus contadas intervenciones públicas durante esta legislatura ha sido muy crítico con la gestión del Ejecutivo de Sánchez. La última, tras el accidente de tren de Adamuz (Córdoba) que ha causado 46 víctimas mortales, para afirmar que "los que saben de esto han dimitido para que los que no saben sigan", en referencia implícita al ministro de Transportes, Óscar Puente.